Vistalegre: Sangre y Triunfos

Está terminando el serial taurino en el Palacio de Vistalegre, una feria que no ha dejado indiferente a nadie.

Hay muchas cosas que resaltar, como la buena actuación de Diego Urdiales, con los encastados toros de Victoriano del Río, donde el riojano dio todo un recital poético de toreo en el cartel más rematado de la feria. Urdiales cortó una importante oreja, ante Manzanares, que también brilló a una buena altura y el peruano Roca Rey, que quedó eclipsado por el toreo de Urdiales, que por cierto el riojano, hizo el paseíllo con la tibia quebrada.

El peruano Roca Rey en su anterior paseíllo, mano a mano con Pablo Aguado, otro de los carteles del serial, donde la mala elección de los astados dieron al traste con la expectación que había generado el festejo.

En ese festejo el peruano cortó tres apéndices, pero no estuvo exento de polémica, debido en cierto modo, a algunas actitudes mostradas por el peruano, en su comportamiento.

También en ese festejo, Pablo Aguado, bordó el toreo a la verónica, toreando con una despaciosidad pasmosa

Las notas tristes del festejo las protagonizaron, los sendos percances que sufrieron el banderillero de Roca Rey, Juan Jose Domínguez, y el propio Aguado, corneado por el sexto toro.

Otro de los toreros que han brillado a gran altura en esta feria ha sido Daniel Luque, el cual se la jugó sin trampa, ni cartón, con los serios, duros, ásperos y broncos, Fuenteymbro, dejando constancia el sevillano del buen momento por el cual está atravesando y demostrando que ahora mismo le sirve cualquier toro.

También en su segunda comparecencia despertó Paco Ureña, para deleitarnos con un sobrio toreo al natural, ante un noble y enclasado toro de García Jiménez, al cual le cortó una importante oreja.

El triunfador de esta feria, se puede decir, y a falta del festejo que falta por celebrar, que ha sido el Juli, con dos sobrias actuaciones. La primera con astados de Alcurrucen, donde el mal uso de los aceros, le privó de cortar orejas. Algo que se desquitó en su segunda actuación, donde desorejó al toro «Tabernero” de Garcigrande, un buen astado, que salvo el honor de la divisa, en tarde aciaga para la vacada salmantina.

También hemos de decir que en esa misma tarde, Juan Ortega, acarició el toreo, paró el tiempo e hizo las faenas de la feria toreando con una despaciosidad pasmosa, con un sentimiento inigualable y con una puesta en escena torerísima.

La pena que solo cortó una oreja, por fallos con los aceros, algo que debe corregir.

La sangre, y el triunfo estuvo presente en la única novillada del ciclo, donde Tomás Rufo, sale lanzado, como un novillero cuajado y con un futuro prometedor, tras cortar tres apéndices a su lote del Freixo, por cierto propiedad del Juli, con lo cual el diestro madrileño ha triunfado en esta feria tanto como matador, como ganadero.

Tomas Rufo, dejó unos extraordinarios naturales en su primer novillo, y una faena sentida y torera en su segundo oponente, toreando al ralentí, por el pitón derecho.

En esa misma novillada, el tributo de sangre lo pagó, Manuel Perera, siendo gravemente corneado, al entrar a matar a su primer novillo, recibiendo una gravísima cornada en el abdomen, pese a que aún así cortó la oreja. Como también cortó otro apéndice en el mismo festejo, Antonio Grande.

Lo bueno de los toreros heridos, es que están evolucionando favorablemente y todos están fuera de peligro

Gran equipo el que dirige el doctor Crespo, al cual también debemos de mencionar.

La feria ha destacado por la buena presencia de los encierros lidiados, salvo el de Garcigrande y los toros del mano a mano, antes citado.

Es cierto que pese a no haber visto un encierro completo, si ha habido algunos toros buenos, pero hasta el momento y salvo lo que pase con la corrida de Adolfo Martín, el palmarés se lo está llevando la novillada del Freixo.

Buena feria también para los toreros de plata. Puesto que prácticamente todas las tardes hemos visto desmonterarse, a muchos de ellos. Les hemos visto hacer lidias o bregas asombrosas, e incluso hacer el quite de la feria como el de Juan Carlos Tirado, cuando salvó a “Viruta” de un seguro percance.

Hemos visto sublime toreo a la verónica, por Urdiales, Morante, o Pablo Aguado, los cuales han engrandecido este barroco lance.

Hemos visto buenas suertes supremas, de la mano de Urdiales, Manzanares o Luque.

Pero la nota negativa la ha puesto el público, en ciertas tardes, con sus desafortunados gritos o vivas a destiempo donde nos deja claro una cosa, la falta de cultura y educación que hay en este país, donde ya no se respeta ni a un tío jugarse limpiamente la vida.

A la feria le queda un festejo, pero esta feria de Vistalegre ha sido un acicate importante de cara a la temporada y al devenir de la Tauromaquia, haciendo que termine por todo lo alto.

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