Ver la paja en el ojo ajeno

Cómo la izquierda proyecta sus defectos, sus males, sus mierdas, hablando pronto y mal, es algo cuanto menos, inquietante. Es aquello de “ver la paja en el ojo ajeno” llevado a su máximo nivel. Es esa delgada línea entre lo escandaloso y lo esperpéntico a la que la izquierda nos ha acostumbrado a nosotros como pueblo a que normalicemos, mientras una supuesta derecha o centroderecha tiene que bajar la cabeza por unos casos igualmente escandalosos, pero que si los comparamos con la lista de casos interminables de la izquierda… da para largo.

Y es que la izquierda es como ese señor feo que te señala y te llama feo

Es como para decirle: ¿ha probado usted a mirarse en el espejo? ¿Con qué autoridad va dando lecciones de moral quien tiene tanto por lo que callar?

La ignorancia es muy osada, va unida a la desvergüenza, rasgos característicos de la izquierda, de la violenta izquierda que más pronto que tarde, se aferrará a una supuesta legitimidad y una más que en entredicho superioridad moral para hacer arder las calles en cuanto la derecha vuelva a poner orden en las instituciones.

¿No va siendo hora de que empiecen a cambiar las cosas? La tortilla está dando la vuelta, y no estaría mal que, junto con un cambio de tendencia, viniese con ello una limpieza de las propias instituciones, una desparasitación intensa del conjunto del Estado, simplificación de sus organismos, cese de Ministros, o el cierre de algunos Ministerios, por no hablar de eliminar del gasto público ese montón de sueldazos a dedo, entre una infinidad de tareas más. ¿O son ustedes de esos que aún opinan que en España se pagan pocos impuestos?

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