Ventilador del ‘sanchismo’

Las consejerías de Sanidad han dado ejemplo de cómo gestionar la pandemia y ahora el ‘Doctor’ pretende abanderar los éxitos y ponerlos a su nombre.

Llevan haciéndolo decenas de años desde el socialismo y no son conscientes de su torpeza. Cada vez que los señalamos con el dedo, lo cambian por pasiva y señalan a los demás. La culpa siempre es del otro, nunca de su propia incompetencia. Lo hicieron con el ébola y se acabó sacrificando a un perro, ahora con la pandemia no tienen a quien culpar de los miles de muertos y disparan en todas direcciones. ¿Quién se atreve a decir que eso no es una “organización mafiosa y criminal? Si lo piensan los jueces… ¿cómo no lo vamos a pensar los ciudadanos?

Esas decenas de miles de ciudadanos fallecidos eran de los nuestros. No eran de ellos porque seguían acudiendo a fiestas y orgías como si no sucediera nada y salían desternillándose a diario en TVE. Pero esos fallecidos serán su mochila de débito social y político mientras vivan. El social-comunismo es el responsable de tanta dejadez, desidia, incompetencia, chulería e incapacidad. Eso se vuelve a comprobar ahora: dejaron que las comunidades autónomas solucionaran la pandemia, mientras el Gobierno se desentendía de todo. No querían seguir desgastando más su incompetencia. El caso es que las consejerías de Sanidad han dado un ejemplo de cómo empezar a gestionar la pandemia y ahora el ‘Doctor’ pretende abanderar los éxitos ajenos y ponerlos a su nombre.

El ya exministro, Ábalos, más quemado que el churrasco –y más mentiroso que Pedro, el pastor del cuento infantil y el rehén de proetarras– culpaba de los indultos a la oposición. Según él, los problemas los había creado la derecha. Supongo que se referirá a la «derechita cobarde». Y, si se refiere a ella, desconozco dónde puede estar el punto de culpa. El caso es que Ábalos se convirtió en el hazmerreír en los memes y comentarios periodísticos.

Recuerden que en el tema de su «princesa», Delcy, también culpó al maestro armero y, como en ese momento no estaba en la armería, apuntó a la seguridad del aeropuerto y destrozó la vida laboral de un trabajador. Ahora, el karma se lo ha cobrado y Sánchez lo ha puesto de patitas en la calle y sin explicación. El exministro ha pasado dos años poniendo el trasero para salvar el de Pedro Sánchez y miren de qué ha servido.

Ese es el sino del vulgar socialismo: siempre intenta quedar por encima. Pero acaban pagándolo. No hay más que sentarse en el quicio de la puerta y ver pasar el tiempo, como en la canción de Víctor Manuel, el mismo que al ser preguntado por la formación comunista, Podemos, dice que lo que defiende esa gente «es más antiguo que hacer de vientre en el campo».

Las restricciones que últimamente hemos padecido se conocen como «la venganza de ‘Dañina’ Darias» a instancias de su jefe, el impopular y mentiroso, ‘Doctor Cum Fraude’. Las urnas madrileñas destrozaron a Sánchez y no sabe cómo echar el diente a la «joya» madrileña. El acto de rebeldía de las comunidades autónomas y de la población han desbaratado la ya nula autoridad que tenía el Gobierno y sus zombis vivientes, los mismos que acaban de ser guillotinados en el jardín de Moncloa. Sánchez y Carolina Darias se han cubierto de gloria bananera con la impropia invasión de competencias, así como con sus imposiciones a los gobiernos autonómicos.

El Gobierno de ‘cadáveres’ ha conseguido acabar con el marco del diálogo interinstitucional. La deslealtad de Sánchez debe cobrársela el pueblo, y ha de hacerlo con prontitud. Bastante castigo es el hecho de que no pueda salir a la calle porque es el destinatario de insultos e improperios mil. Pedro ‘El Mentiroso’ es consciente de que ni siquiera puede sentarse a tomar una cerveza y comer en una terraza: la imagen de Felipe VI y el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, es impensable en Pedro Sánchez. Sin duda, sería la diana de cuanto encontrara la ciudadanía a su alrededor: insultos, improperios, peinetas y esputos incluidos.

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