Un grito patriótico

¿Qué es un patriota? Para las personas de bien, es un ejemplo a seguir. Para el rojerío enfermo, es el enemigo a abatir. Ya adelanto que yo soy un patriota y me siento orgulloso.

Querido lector, vamos a cortar el nudo gordiano. Desterremos de una vez los letales efectos de la inexistente superioridad moral roja. Hablemos claro.

Según la RAE, un patriota es la persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien. ¿Dónde está el problema? En la izquierda. No hay otro embolado que el vomitivo rojerío de la hoz y el martillo. La progresía de España, que no española, que parasita y dirige con mano de hierro los principales sectores de nuestra sociedad (cine-música-series-medios de comunicación-sindicatos-sanidad), odia a su país y se ha dedicado a cultivar el nada noble “arte” del desprecio a todo aquello que huela a España.

¿Qué problema hay con amar a tu país, con sentir cariño por el lugar del mundo donde has nacido, crecido o desarrollado como persona? El lugar donde nacieron tus padres, abuelos, hijos, etc. Yo no lo veo por ningún sitio, salvo en la siniestra, que solo ve odio irracional dónde hay amor incondicional.

Decía que la izquierda se ha dedicado a cultivar el desprecio por España, sus símbolos constitucionales, señas de identidad, religión, fiestas, tradiciones y costumbres, algunas de ellas ancestrales. No contento con ello, se ha aplicado a fondo a la hora de fomentar una falsaria leyenda que nos hace ser a los españoles -cuyo producto humano es formidable- los malditos responsables de todos los males que acucian a la humanidad.

Tengamos presente que son personas que en su mayoría adolecen de todo cuanto presumen, pues presentándose como lo adalides del “buenismo” más exacerbado y estúpido, son sectarios en grado sumo que no toleran que nadie les lleve la contraria o discrepe de sus estalinistas posiciones. Es su casus belli. Todo aquel que lo haga será un fascista.

Para eso están ellos y sus inacabables subvenciones pagadas por los insultados

Opino que nunca hay que confundir el patriotismo con el nacionalismo, porque mientras el primero es un sentimiento sano de amor a tu patria, el segundo se basa en el odio al otro y la superioridad sobre los demás, es excluyente per se. Las mayores crueldades padecidas por la humanidad han sido causadas por el nacionalismo y, ante todo, por el maldito socialismo-comunismo, cofradía patológica de la que los progres suelen ser costaleros a tiempo completo. Los mayores genocidas de la historia han sido y son nacionalistas o comunistas.

Esa calculada confusión nacionalismo-patriotismo lleva la impronta roja

Cuando hablo de la patria o del patriotismo, no me circunscribo exclusivamente a España como nación. Es algo más. Es obligado mirar al otro lado del océano y acordarse de nuestros hermanos hispanoamericanos, cuyos lazos que nos unen son y serán siempre especiales y muy fuertes. Cuando he viajado fuera de España y me he encontrado con argentinos, cubanos, venezolanos, etc., he sentido la cálida hermandad de quienes tenemos mucho en común. Porque mi patriotismo se halla en ese edificio cuyo basamento es el amor, no el odio ni el rechazo. En la necesidad de sumar, nunca restar. En mirar a los ojos de las personas y no al color de su piel, raza, religión u otros rasgos, justo lo contrario de lo que defiende el nacionalismo y el comunismo; conviene no olvidarlo nunca. Ambas lacras tienen fuertes nexos de unión y por momentos llegan a complementarse.

Quien dude puede mirar los padecimientos que sufren determinadas etnias, grupos religiosos o sexuales en los países comunistas. Algunos de estos países están anclados en el Medievo ideológico y cultural, aunque sean elevados a los altares de lo políticamente correcto por los dogmáticos enfermos de desprecio por lo patrio.

Para mí, la manifestación de odio que toma cuerpo en forma de insultos son medallas, porque estaré haciendo el bien

Lo peligroso es que la siniestra te halague. Ahí tienes un problema. Párate, reflexiona, algo estás haciendo mal.
La izquierda, superficial e intrascendente, vive en el umbral de la pobreza del afecto y son indigentes del cariño e incompatibles con el amor a lo propio. Son huérfanos de la bondad y talibanes del odio contra lo español. No merecen la pena porque son dignos de pena. Y es que, albergar tanta aversión explica su fútil existencia siempre abocada a la decadencia más absoluta. Progres…

Claro que tenemos problemas, pero, ¿qué hacer, cómo solucionarlo? Con patriotismo, querido lector.
Cuando en tu familia hay un problema, cuando tu mujer, hijos, padres o hermanos precisan ayuda acudes en su auxilio por el amor incondicional que sientes por ellos. Es el mejor argumento que tienes, el amor. Si lo haces con las personas que amas, ¿por qué no hacerlo con España? ¿Qué dirías si te criticasen por ayudar, proteger y amar a tu familia? Que quién lo hace está enfermo de odio, además de ser una mala persona. Eso debes opinar de quién te critica, insulta o agrede por ayudar, defender y amar a tu país.

Me gustaría decirte que no pierdas las esperanza ni el ánimo de seguir enarbolando la bandera del amor por España. No sucumbas a la cultura del resentimiento, desprecio o el odio, buscando solo lo peor de nosotros en vez de hacer aflorar lo mejor que poseemos. Somos un gran país, eso nunca lo dudes.

Yo te animo a dar gracias a Dios por ser español, por ser hijo de la tierra que trajo al mundo a Viriato, Séneca, Adriano, Trajano. A don Pelayo, Rodrigo Díaz de Vivar, Alfonso X, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, Gonzalo Fernández de Córdoba, Pizarro, Hernán Cortés, Carlos I, Arias Montano, Cervantes, Felipe II, Góngora, Velázquez, Blas de Lezo y Olavarrieta, Daoiz y Velarde, Pérez Galdós, Ramón y Cajal, Besteiro, Picasso, Ortega y Gasset, Franco, Rafael García Serrano y un sinfín de compatriotas más que trabajaron para que hoy tengamos una gran nación.

Yo te animo a amar a tu país, a identificarte con sus costumbres, a sentir el honor de formar parte de una nación que ha protagonizado épicas gestas impregnadas de un heroísmo solo reservado a los elegidos para alcanzar la gloria de la inmortalidad. Te animo a sentirte honrado de ser español, a mirar con orgullo y con la cabeza bien erguida a la parte más alta del mástil donde ondea nuestra enseña nacional, mientras de fondo suenan los bellos acordes de nuestro himno. Te animo a ser un patriota y a ejercer y disfrutar del patriotismo. Te animo a acallar a los portadores de odio dando un grito patriótico.

Un comentario en «Un grito patriótico»

  • el abril 3, 2021 a las 2:06 pm
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    Como ya he escrito sobre los sentimientos patrios y para no volver a redundar sobre ello, tan solo apostillaré poniendo el link donde lo escribí.
    Lo más bello de amar la vida es amar a tu patria y a los países hermanos que nos aman por lo que somos, por lo que fuimos y por lo que seguiremos siendo y les amamos porque sustentan los mismos valores y principios que nos vieron nacer.
    https://nuestraespana.com/espana-mi-patria/

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