Tras 30 años, McDonald’s abandona Rusia

No puede decirse que al país ex soviético no le haya gustado la comida de la más famosa franquicia de comida rápida norteamericana. Sin embargo, después de 30 años, la corporación McDonald’s ha decidido abandonar permanentemente Rusia y deshacerse de 830 locales y 60.000 trabajadores directos

No es la primera multinacional que abandona Rusia tras la invasión del gigante euroasiático de su vecina Ucrania, hasta ahora un país hermano. Incluso pymes rusas han iniciado ya un éxodo a países vecinos como Georgia para evitar las sanciones internacionales de un país que, de continuar con la guerra, puede terminar por convertirse en una nueva y gigantesca Corea del Norte.

McDonald’s ha iniciado un proceso para vender el negocio en todo el país tras 30 años de actividad, según afirmó la cadena de restaurantes en un comunicado publicado por medios en Estados Unidos

En un comunicado, la marca ha resaltado lo siguiente:

La crisis humanitaria provocada por la guerra en Ucrania y el entorno impredecible para operar allí han llevado a McDonald’s a concluir que el negocio en Rusia ya no es sostenible, ni es consistente con los valores de McDonald’s

El director ejecutivo, Chris Kempczinski, dijo en la nota que estaba orgulloso de los más de 60.000 trabajadores empleados en Rusia y que la decisión fue «extremadamente difícil», pero que su «compromiso» con sus valores significa que ya no pueden mantenerse allí.

La marcha de la archiconocida marca tiene un gran peso simbólico y económico: la cadena de comida rápida fue una de las primeras marcas occidentales en establecerse cuando abrió una sucursal en Moscú en 1990, justo antes de la caída de la Unión Soviética y poco después de que fuera demolido el muro de Berlín. De aquel modo, McDonald’s, que ya en los 90 era uno de los grandes símbolos del capitalismo estadounidense, se convirtió en todo un símbolo del fin de la Guerra Fría.

El pasado 8 de marzo McDonald’s ya anunció que cesaba temporalmente su negocio en Rusia y que cerraba temporalmente sus alrededor de 850 restaurantes tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Hasta este momento ha estado manteniendo y pagando a sus trabajadores allí, pero la guerra sigue en marcha y la situación se ha tornado insostenible.

“Este es un tema complicado que no tiene precedentes y tiene profundas consecuencias”, ha dicho Chris Kempczinski en un mensaje a las franquicias, empleados y proveedores obtenido por The New York Times. La compañía indicó que a sus empleados se les seguirá pagando hasta que se cierre la transacción.

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