Todo vale contra Vox

¿Exageración o vaticinio plausible? Yo lo tengo claro, la izquierda se ha empeñado en repetir lo peor de nuestra historia reciente: la guerra civil.

Hay que reseñar que ya logró llevarnos al abismo hace 84 años, provocando y perdiendo, a Dios y a Francisco Franco gracias, la guerra que enfrentó a hermanos y que después de tres años de contienda finalizó con la victoria del bando nacional el 1 de abril del 1939. De haber ganado el bando asesino comunista del frente popular, los hombres de Stalin en España, hoy seríamos la Cuba o Venezuela europea, justo lo que sigue anhelando esta izquierda. No cambia, no cambian: el resentimiento es su motivación, el odio su arma política.

Si observamos la violencia y agresividad extrema que estamos padeciendo estos días en la comunidad catalana, veremos cuanta similitud hay con todo lo acontecido los meses previos a la guerra. Se repiten los comportamientos y la justificación de la izquierda y sus satélites políticos. Se repite incluso el silencio mediático, más propio de una dictadura que de nuestra democracia, por parte una gran parte del periodismo español, que ni es periodismo ni es español. Es el efecto de la dominación de la izquierda sobre la inmensa mayoría de los medios de comunicación, donde a base de subvenciones casi todos callan lo que todos ven, llegando a justificar lo injustificable.

Esto no es un hecho aislado. No. Es el resultado de una operación de ingeniería social creada ex profeso para dejar fuera de la política a media España: la que defiende la Constitución y vota a la derecha. La que ama a su país. La que no aceptará eso que ahora llaman relato y que no es más que la tesis del maldito racismo identitario y nocivo del “nazionalismo o nacional-socialismo”. Es el mismo objetivo anhelado, trazado y defendido por la banda terrorista de la ETA.

Los actuales amigos del Gobierno

Viendo todo lo acaecido, solo les faltan dos cuestiones para culminar su siniestro plan: robar las elecciones -quieren hacerlo en Cataluña- y presentarse de madrugada en el domicilio del líder de la oposición, secuestrarlo y asesinarlo descerrajándole dos tiros en la nuca; luego dejarlo tirado en una cuneta (Dios no lo quiera) tal y como hicieron con el líder de la oposición, don José Calvo Sotelo. Intentaron hacer lo mismo con Gil Robles (el otro líder) pero cuando llegaron a su casa no estaba. Dicen que al enterarse de “algo” se marchó a toda prisa, acción que le salvó la vida.

Puede parecer una exageración, ojalá lo sea y nunca ocurra nada ni de lejos parecido, pero es que la izquierda se ha echado al monte del extremismo más extremo, y niega a la derecha cualquier posibilidad de existir, de competir de tú a tú en las elecciones. Para ellos “son fascistas y deben ser extirpados”. Ya lo dijo Pablo Iglesias: “ustedes nunca se sentaran en el Consejo de Ministros”. Llegando al extremo de convertir las palabras fascistas y extrema derecha en su único argumentario, pues no hay intervención pública que no la saquen a relucir. Es duro lo que cuento, pero mucho más duro es que sea verdad. Están enfermos y pretenden contagiarnos a todos.

¿Cuál es ese objetivo de lo que expongo? La destrucción de España tal y como la conocemos. Una injusta y miserable damnatio memoriae que aspira a desterrar y borrar de los distintos territorios de España -vascongadas, comunidad catalana y otras- todo atisbo de españolidad. Es el odio irracional que en otra época fue el responsable de causar las mayores matanzas y guerras conocidas, pero en versión chapela-barretina y rosa-hoz y martillo.

Soy consciente de la gravedad de lo que digo, de la misma manera que soy consciente de que cuando se ataca vilmente y de manera salvaje a las personas de Vox, se ataca a la libertad y a la democracia. Se conculcan los derechos de estas personas por no ser como los agresores, por pensar distinto y por defender otra ideología. Es el mismo “argumento” que aplicó con mano de hierro y víctimas de carne y hueso la ETA. Solo es cuestión de tiempo o incluso horas que tengamos que lamentar una desgracia o hechos todavía más graves que los ya acontecidos.

Vamos camino del abismo

No hay excusas ni posiciones equidistantes ni justificaciones kafkianas: o se está con las víctimas o con los agresores

El posicionamiento perfectamente ambiguo de algunos líderes y su cómplice silencio es sinónimo de-sí-pero-no, donde lo único que subyace es el pleno convencimiento de “se lo merecen, vienen a provocar”. Solo les falta decir: ¿cómo se atreven a pensar distinto a nosotros? Es la patología política en la que se ha convertido la izquierda, los nacionalistas, la CUP, los bilduetarras, erc y comunistas-chavistas que están siempre al lado de los agresores. Son ellos con sus discursos de odio contra Vox los que están “moviendo el árbol para luego recoger las nueces”.

Aquí nada es casualidad, nada es fruto del azar y todo está perfectamente calculado para demonizar y luego expulsar a la derecha. Es el resultado del nuevo frente popular que a imitación del anterior, aglutina a todos los que han hecho del odio a España su principal nexo de unión. Es la piedra angular sobre la que se cimentó este maldito gobierno nacido del fraude y la mentira presidido por Sánchez -un impostor en grado sumo-; lo peor que ha conocido la política española en siglos.

Él y su maldita ambición sin escrúpulos le llevó a dinamitar lo que habíamos construido entre todos, empezando por la Constitución de 1978, y formar gobierno con los comunistas-chavistas de Podemos haciendo vicepresidente a Pablo Iglesias, amén de darle cinco ministerios, incluido el de su mujer, Irene Montero. Con ello se inició una agenda totalitaria que nos ha llevado a todo lo que hoy sufrimos, pues en sus planes comunistas no hay nada que vaya a mejorar la vida de los españoles, absolutamente nada, solo arbitrar los mecanismos necesarios para crear el caos y de ahí emerger su asquerosa dictadura del proletariado llamada eufemísticamente III república.

Este siniestro Gobierno es el que llama hombre de paz a un condenado por terrorismo, Otegi, y lo incorpora a la dirección del estado, manifestación del vicepresidente Iglesias. El mismo que ha convertido la pandemia en una catástrofe, y que está llevando a la sociedad española a ver como algo rutinario las crueles colas del hambre. El Gobierno que ha echado de España a don Juan Carlos I, Rey emérito, y que está haciendo todo lo posible por aislar a Su Majestad don Felipe VI como paso previo a repetir lo hecho con su padre. El Gobierno que quiere someter al poder Judicial para tener barra libre en sus fechorías.

Si esto ocurriese, ¿quién los pararía, quién impediría que alcanzasen sus malditos objetivos? Nadie. España estaría abocada a la tiranía roja, hecho que indefectiblemente supondría el advenimiento de la guerra civil, pues somos muchos los que preferimos luchar con honor a riesgo de morir que vivir bajo el yugo asesino comunista.

¿Alguien lo duda? Si, los imbéciles “botantes” que todavía les votan, porque cualquier persona que con un mínimo de raciocinio lo verá tal cual: unos actos criminales condenatorios que no deben ni pueden ocurrir, además de exigir el reproche penal que conlleve. Yo deseo que caiga sobre los terroristas callejeros todo el peso de la ley.

Para acabar, quiero reseñar la imagen de Santiago Abascal, presidente de Vox, abriéndose paso entre las personas que lo acompañaban hasta llegar al responsable del operativo policial para exigirle explicaciones por la permisividad e inacción policial, al permitir las continuas agresiones por parte de los cobardes aspirantes a Otegis. Un comportamiento policial que debería ser motivo de vergüenza nacional y conllevar obligadas dimisiones o destituciones.

Pero en esa imagen también se pudo ver la valentía, el coraje y la dignidad de un hombre que siempre ha vivido bajo la amenaza del terrorismo, y que no se arruga ante nada ni nadie, y ni mucho menos ante los delincuentes de la estrellada.

Bravo por el señor Abascal, usted merece ser nuestro presidente.

2 comentarios en «Todo vale contra Vox»

  • el febrero 8, 2021 a las 7:46 pm
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    leyendo su columna, que me es tan familiar, puesto que lo he escrito desde hace años hasta la saciedad. Como decía, ahora al leer su columna siento una enorme tristeza e impotencia, pensando que si la derecha del PP hubiera hecho algo desde hace años, cuando tuvo la oportunidad de hacerlo con mayoría absoluta, pues no se hizo y ahora tenemos estos lodos que vienen de aquello polvos que aquel PP de traidores no quiso revertir, desnacificando Cataluña, Vascongadas, Navarra, y todas las comunidades infectadas por el virus de la estupidez humana y del egoísmo del poder. Es mas, se podría haber acabado con el cáncer metastásico de los «Reinos de Taifas» de las Comunidades Autónomas. Son un cáncer que nos separa cada vez mas, que nos hace mas desiguales y nos lleva al abismo entre españoles, al margen de no poderlo sostener economicamente.
    Así que D. Miguel, no puedo estar mas de acuerdo con su articulo, el cual hago mio, eso si, con una enorme preocupación por nuestra patria y por los acontecimientos que están por venir.
    Esperemos que no se atrevan a más, pues si alguien saliera herido de consideración, o peor aun, asesinado por esas hordas criminales de fascistas, nacis o simplemente terroristas, seria el detonante para no tener excusas y salir a las calles en masa para defender la libertad, la democracia y el derecho inalienable de Vox para ejercer su libertad en la difusión de sus ideas políticas en las mismas condiciones que el resto.
    Un fuerte abrazo

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  • el febrero 9, 2021 a las 7:39 am
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    Muchas gracias por su comentario, Fran. He intentado dar mi opinión sobre la gravedad de lo que está ocurriendo en España, donde hay lugares en los que no existe le ley y sí la delincuencia organizada. Me alegro que le haya gustado. Desgraciadamente, lo acontecido nos retrotrae a los momentos más oscuros de nuestra historia criente. Espero y deseo que la izquierda desista de sus caóticas políticas que nos llevan al caos.
    Un abrazo y gracias por leerlo.

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