Soros invierte otros 32.000 millones en su lucha contra lo que él considera «autocracias»

Las Fundaciones Open Society mantienen ahora un poder e influencia sin precedentes en el mundo occidental.

El financiero y supuesto filántropo, George Soros, ha invertido toda su fortuna en promocionar sus valores en el mundo. Estos son, según él, «la democracia, la igualdad y los derechos humanos», conceptos que muchos cuestionan que realmente sean su objetivo.

Aunque ya son más de 32.000 millones de euros los que ha invertido en cambiar el mundo, de momento, el magnate considera que está perdiendo la guerra cultural e ideológica. Las causas que defiende sufren desde hace años un retroceso- desde su punto de vista- sobre todo en Estados Unidos, Brasil, Rusia, Turquía y algunos países centroeuropeos.

No son pocos los líderes de esos países que lo consideran un enemigo declarado por fomentar el globalismo, la inmigración masiva sustitutiva o el feminismo más radical.

No deja de ser paradójico que, la fortuna de Soros, ha sido generada invirtiendo y especulando en los mercados financieros más «moralmente laxos» durante las últimas seis décadas.

El mayor negocio de Soros tiene que ver con la apuesta contra la libra esterlina en 1992. El Banco de Inglaterra no pudo sostener el valor de la divisa y el fondo Quantum que dirigía Soros ganó 1.500 millones de dólares.

Cinco años después, una operación análoga hundió al baht tailandés. En su caída, esta divisa arrastró a las otras economías del sudeste asiático. A diferencia del Reino Unido, que pudo recomponerse, los países asiáticos sufrieron una oleada de quiebras bancarias y empresariales de la que no pudieron salir. Muchas personas perdieron sus empleos y sus ahorros por culpa del magnate, que empezó replantearse esta forma de enriquecimiento.

Un nuevo giro de tuerca.

Estos días, Soros ha hecho uno de sus mayores esfuerzos financieros de cara a fortalecer sus ONG, traspasado los últimos 18.000 millones de dólares de su fortuna a Open Society. También la ha reestructurado par plantar batalla a quienes él considera autócratas.

Durante muchos años, sobre todo, a partir de la caída del muro de Berlín en 1989, pensó que la historia estaba de su parte y que moriría en un mundo más libre. A partir del 2000, sin embargo, el hasta entonces conocido como mundo libre no ha ido en la línea que a Soros le gustaría. Aunque tenía previsto cerrar su fundación en el 2010, ha acabado por apostarlo todo en ella.

Las Fundaciones Open Society, (Sociedad Abierta) forman una organización paraguas, la segunda más importante de Estados Unidos después de la lideran Bill y Melinda Gates. Tiene un presupuesto anual de mil millones de dólares y una bolsa de recursos cercana a los 27.000 millones, que administra el Fondo Soros.

Hasta ahora, FSA repartía una ayuda media anual de 86.000 dólares a más de 2.500 organizaciones y proyectos. La fundación Bill y Melinda Gates, por ejemplo, tiene una media anual de 700.000 dólares por proyecto. Al reducir los beneficiarios y aumentar los recursos que recibes se consigue mayor impacto, esto ha llevado a la FSA a restructurarse íntegramente.

“Soy un egoísta con fantasías mesiánicas”, ha declarado abiertamente Soros. Bajo su punto de vista, seguía los pasos del filósofo Karl Popper, que fue su profesor en la London School of Economics. Soros sostiene que Popper le enseñó el valor de las sociedades abiertas. él, un judío húngaro que había sobrevivido al Holocausto y al comunismo, entendió que alguien de su condición solo podría estar a salvo en una sociedad abierta.

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