Siempre nos quedará Vox

“Abandonen ustedes toda esperanza, nunca lograrán sus objetivos criminales. No ha llegado España hasta aquí para que la derroten una pandilla de sediciosos, mitad corruptos y mitad fanáticos. No saben cuántos millones de hijos de comerciantes, y obreros, y estudiantes, y parados, de médicos y de jueces, y hombres del campo, o del mar, se pondrían en pie, olvidando cualquier diferencia, cuando sientan amenazada su patria(Santiago Abascal Conde, presidente de VOX).

Emotivas palabras que a muchos españoles de bien, entre los que me encuentro, nos anima a mirar con esperanza e ilusión al futuro. Escuchando a Santi Abascal abrazo el convencimiento de que juntos, aportando cada uno lo mejor de nosotros, haremos a España grande otra vez. No hay duda.

Debo reconocer que no soy objetivo al hablar de Vox, mi partido, y siendo sinceros, no me da la real gana serlo. Así de claro. Voy con Vox hasta el final

¿Por qué? Porque estoy harto de ver como turbas de “periolistos”, viles sicarios del poder, vomitan sus odios contra Vox. Sepultureros de la verdad en nómina de los medios de contaminación mediáticas subvencionados por el rojerío, para que mientan como bellacos e inventen falsedades ad hoc para ensuciar el nombre de Vox. Dicen, cuentan, argumentan, exponen, dilucidan y hacen disertaciones, más falsas que ellos, para defender su discurso de odio contra Vox, contra España. 

Mentiras. Más mentiras. Vivís para engañar. Vivís para manipular. Vivís para odiar. Todo lo que decís tiene el amargo sabor del resentimiento

Porque hasta que, a Dios gracias, Vox irrumpió con la fuerza de un Tsunami en la política española, éramos millones de personas los que estábamos huérfanos. Huérfanos de un líder al frente de un gran proyecto nacional que sí nos representase, que sí nos defendiese, que sí amase a España. Que sí y mil veces sí dijese alto y claro que somos una grandísima nación. Que debemos alzar la barbilla y mirar de tú a tú a las principales naciones del mundo porque no son más grandes que nosotros. Distintas razas, lenguas, religiones, costumbres, etc., pero nunca más grande que nuestra amada España.

Estimado lector, he perdido la cuenta de las veces que he visto el vídeo de Vox “un nuevo comienzo” y siempre acabo emocionado. Ver a Santi Abascal decir esas verdades mientras camina por el campo y asciende a lo alto del monte, y de fondo se escucha la música, me emociona. ¿Sabes por qué, patriota? Porque en lo alto de ese monte se halla un héroe de carne y hueso. Sí, tal como lo oyes. Quién habla es una buena persona que ha vivido siempre bajo la espada de Damocles del maldito terrorismo. Alguien que lejos de acobardarse y rendirse al vil chantaje de los asesinos, de esconderse mientras seguían matándonos, dio un paso al frente y decidió dar la cara por su familia y por España. Porque ese buen hombre pensó que sin libertad no hay vida, solo esclavitud.

Si el coraje, la valentía, el arrojo, la bravura, la honestidad, la dignidad, la decencia, la bondad y el patriotismo tuviesen rostro humano, ese sería el de Santi Abascal. El joven de amurrio que, a base de tesón y esfuerzo, se ha convertido en el hombre que encarna la gran esperanza para España. Cuando nadie apostaba por Vox, él se subió sobre una caja de madera en la plaza de tu pueblo para decirte que no desfallezcas, que no te rindas. Que te sumes a un proyecto cuyo nexo de unión es el amor por España: el patriotismo.

Nadie hasta entonces había dado las batallas que está dando Vox, por eso no deja ni dejará de crecer. Porque al femimarximo, al guerracivilismo, a la dictadura de género, al pensamiento único y resto de dogmas del maldito marxismo cultural, el caballo de Troya de Occidente, no se financia ni se subvenciona, se combate y se derrota. Nadie dijo que vaya a ser fácil, pero no dar la batalla se llama perder. Y Vox da la batalla. La está ganado. La ganará.

Todo lo que ha puesto en marcha Santi Abascal y su equipo de valientes, nunca sería posible si ti, miembro de la familia de Vox. Por eso debes sentirte henchido de orgullo por formar parte de un proyecto que volverá a hacer a España grande otra vez. No lo dudes. Será así. Vox ha venido a quedarse.

Cuando alguien me pregunta, ¿por qué eres de Vox? Siempre le respondo, ¿por qué no lo eres tú? El problema no es que yo sea de Vox, sino que tú no lo seas. El problema es que sigas votando a los pirómanos del incendio que nos está arrasando. El problema es que sigas apoyando a quienes han creado el problema. El problema eres tú y tu ceguera ideológica.

¿Sabes para qué hay que votar a VOX? Para que los delincuentes estén en la cárcel y no en la calle ni sentados en el Parlamento. Para que los invasores que violan nuestras fronteras y agreden a nuestros agentes sean expulsados ipso facto. Para que los okupas sean sacados a patadas. Para no ser expoliado por un sistema fiscal confiscatorio creado para mantener a una élite vaga y corrupta. Para que tu dinero esté en tu bolsillo, no en manos de políticos para comprar votos mientras despedazan y venden a España al mejor postor. Para acabar con las colas del hambre y la miseria creada por el socialismo.

Para poder vivir en un País seguro, decente y próspero. Para disfrutar una sociedad de personas libres e iguales. Para dejar atrás viejos rencores y mirar al futuro. Para poder tener argumentos y razones para creer en España. Para recuperar el orgullo y la esencia de todo lo que nos hizo ser una grandísima Nación. Para hacer a España grande otra vez.

Porque es una obligación moral dejar un País mejor para nuestros hijos y nietos. Porque esto solo puede ocurrir con Vox. Porque, “Si en la derrota no desesperas ni en la victoria te embriagas; si jamás das una batalla por perdida ni una bandera por arriada; si eliges siempre el coraje cuando el miedo te desafía y no te ríes del honor porque no quieres vivir entre traidores (…). Sabrás que estás logrando: Hacer a España grande otra vez” (Un nuevo comienzo). Porque solo queda Vox.

Gracias, Santi Abascal.

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