¡Santiago y cierra España!

Somos los españoles los pocos ciudadanos europeos y del mundo que contamos con una Historia repleta de epopeyas, efemérides gloriosas y ejemplos heroicos de todo tipo.

La Historia del Imperio Español es una de las epopeyas más grandes que se han escrito en el mundo, no sólo por la extensión territorial que ocupó, sino por su duración

Inglaterra y Francia trataron sin éxito de de hacerle frente y, en un cómputo total fueron derrotados. Ni militarmente, ni intelectualmente, ni humanamente, pudieron derribar algo tan sólido y tan bien trabado.

Sólo la perfidia de una Leyenda Negra y de la masonería al mismo tiempo, fueron capaces, con mucha paciencia y con el mismo tesón, empezar a llevar a las entrañas del mismo la podredumbre y el gusano de la traición. Pero, ésa es otra historia.

Insistiré en otro momento, ahora quiero aclarar algo sobre el famoso grito que salía de las gargantea de nuestros compatriotas cuando entraban en combate, me estoy refiriendo al famoso:

!Santiago y cierra, España!

Grito de llamada, de enardecimiento  y de guerra, pronunciado por las tropas españolas de la Reconquista antes de cada carga. Parece ser que la primera vez que se utilizó fue en la batalla de Las Navas de Tolosa por el Rey Alfonso VIII de Castilla. Después de esa memorable victoria y, como recuerdo y enaltecimiento de la misma, se pronunciaba siempre antes de entrar en combate.

El significado de la frase es, por una parte, invocar al apóstol Santiago, patrón de España y, por otro, la orden militar «cierra», que en términos castrenses significa: trabar combate, embestir, asaltar, empujar, irrumpir o acometer; el vocativo España, al final, hace referencia al destinatario de la frase: las tropas españolas.

Trasladado a un nuestros días, sonaría como algo semejante: ¡Por Santiago, al combate españoles!.

Una vez acabada la Reconquista, sus herederos en las guerras de Nápoles, Milán, Franco Condado, Países Bajos y Flandes, fue utilizada por los Tercios gloriosos de la Infantería Española. 

Pero, no saquemos esta frase de su contexto histórico y quedémonos con la imagen de miles de hombres arrodillados rezando antes del choque para, posteriormente y a continuación, cargar contra el enemigo llevando ese grito en sus gargantas y en sus corazones. 

«Es indudable que el culto a Santiago fue una fuerza poderosa galvanizadora de la resistencia de la cristiandad del Noroeste Hispano frente al Islam del siglo IX al XII» «creyeron los peninsulares y creyó la cristiandad y el viento de la fe empujó las velas de la navecilla de Occidente y el auténtico milagro se produjo» (Claudio Sánchez-Albornoz. Historiador y Presidente de la República en el exilio).

Desde el punto de vista de las corrientes del S. XIX: del Regeneracionismo a las corrientes casticistas y al pensamiento costumbrista español, es usual citar la frase sin poner la coma, con lo que se convierte en ¡Santiago y cierra España! Lo que no quiere decir lo mismo en absoluto.

Por último, decir que en épocas recientes se manipuló su significado, siendo común que el gran público la asocie equivocadamente, con arengas de regímenes pasados con propósito reactivo, ya que, fue el lema elegido por la revista derechista de los años 1930 Acción Española, vinculada a Ramiro de Maeztu.

Creo que, en la misma, no hay ningún agravio a nada ni a nadie, si esta frase se escribe como fin de cualquier comentario en el que tenga sentido.

Un comentario en «¡Santiago y cierra España!»

  • el abril 2, 2022 a las 9:13 am
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    Muy buen artículo, la historia antigua de España siempre grande, siempre bella, a diferencia de la actual, que apenas escrita requiere y clama por ser olvidada, y para evitar comparaciones que la hicieran aún más humillante, que mejor que olvidar la escrita en letras de oro.
    Fuimos grandes, tan grandes que ni nos importó ni tuvimos tiempo de defender nuestra historia ni la verdad y quizás nuestra soberbia permitió la deleznable actitud de ingleses franceses y holandeses que aportaron al mundo una triste historia escrita en letras más grandes en piedra pintada con purpurina barata y deslucida que han sabido vender mucho mejor que nosotros.
    Seguramente UD jamás dejaría su libro de fotografías familiares en manos o domicilio que no fuera el suyo, y aún menos consentiría que su vecino o ni siquiera su primo le contara la historia de su familia cercana a sus hijos y por supuesto aún menos de forma critica o sucia. Nosotros hemos estado por encima de eso creyendo que la historia se escribe sola, cuando realmente son los hombres quienes las escriben y los odios, las envidias y los intereses quienes los puntualizan y las trastocan
    España no ha sabido vender ni sus vinos, ni sus obras, ni sus pueblos, ni sus productos, ni su grandeza, ni sus gentes ni su historia. Pero ahora además, los indolentes morales, los indigentes intelectuales, los patanes políticos, los tontos motivados y algunos ellos subvencionados, traidoramente, siguen jugando al juego de robarnos la identidad, la dignidad, la memoria y la historia además de ocultarla al orgullo de las generaciones venideras.

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