Sánchez obligado a acortar un acto entre abucheos y gritos de «¡fuera, fuera!» y «fascista»

Pedro Sánchez, tras negarse a acudir al Congreso para explicar su gestión de la crisis de Afganistán, ha programado un viaje a Navalmoral de la Mata (Extremadura).

El ‘baño de masas’ que pretendía Sánchez ha tenido lugar en el hogar de mayores de la localidad.

Los socialistas extremeños han intentado arropar al presidente coordinando sus aplausos para evitar que se escucharan los abucheos

De hecho, Sánchez ha sido rodeado por simpatizantes, en un formato estilo mitin electoral que es poco habitual para este tipo de comparecencias por razones de seguridad, en un intento de mantener a los críticos distantes y sofocar su presencia.

No obstante, Sánchez se ha visto obligado a acortar e interrumpir varias veces su intervención en su primer acto público tras las vacaciones por los abucheos y silbidos que han ocurrido desde el primer minuto.

Ha sido abucheado con gritos de «¡fuera, fuera!» y «fascista»

Las protestas han sido constantes en este acto público de apenas siete minutos. Sánchez ha agradecido la presencia de los medios de comunicación, a pesar de que no han podido formular preguntas.

Sánchez ha vuelto a pedir que se deje atrás «la crispación y la confrontación» y ha instado a los partidos políticos del Congreso que lleguen a un acuerdo que permita que el acuerdo de pensiones que aprobó en el Consejo de Ministros, sea aprobado por el Congreso.

NUEVA ESTRATEGIA

Esta visita a Navalmoral de la Mata, municipio de 17.000 habitantes gobernado por los socialistas, se encuentra en el marco de la estrategia del nuevo jefe de gabinete, Óscar López.

López le ha acompañado en coche al municipio, algo no habitual para su predecesor Iván Redondo.

El objetivo de esta estrategia es devolver a Sánchez a la calle, con actos reducidos y cómodos para minimizar las críticas contra él

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