Sánchez Gordillo no quiere ‘burgueses’ en Marinaleda: Despedida una empleada por irse de vacaciones

Gordillo, quien lleva 42 años gobernando el pueblo sevilano de Marinaleda con mano de hierro, despide a una empleada por tomarse unas vacaciones por primera vez en más de veinte años.

El alcalde de Marinaleda, municipio convertido en una pequeña Unión Soviética sevillana, no estaría- presuntamente- dejando a la empleada ejercer este derecho laboral y lo tacha de «cosas de burgueses».

El alcalde habría despedido- según informa ABC – a una auxiliar de asistencia a domicilio de forma improcedente. El desencadenante habría sido que la trabajadora se cogió unas vacaciones por primera vez en 23 años. Este es un derecho laboral recogido en el Estatuto de Trabajadores, estatuto que no apoya Sánchez Gordillo. Los trabajadores del consistorio llevan desde que llegó al mandato sin disfrutar de un merecido descanso.

Concepción Gómez Rodríguez, la empleada cesada el pasado 8 de agosto, ha demandado ahora al ayuntamiento de Marinaleda para revocar el despido.

Concepción ya ha denunciado los hechos ante el Juzgado de lo Social de Sevilla. En el escrito declara que sus derechos fundamentales se han visto vulnerados y además ha sido discriminada por afiliación a un sindicato. 

A mí me han despedido por cogerme vacaciones y por afiliarme al sindicato CGT. Me han castigado, me han cortado la cabeza para que el resto de mis compañeras y la gente del pueblo sepa que no puedes hacer lo que quieras, que eso es lo que hay

Nos dijo que en nuestro pueblo no hay cultura de vacaciones. Eso es cosa de burgueses. Que bajo ningún concepto él iba a pagarle a nadie un sueldo sin trabajar.

Una vieja lucha en el infierno socialista de Marinaleda.

Los habitantes del municipio llevan años reclamando al ayuntamiento el derecho a unas vacaciones. En la economía planificada de Sánchez Gordillo, en la que el presupuesto es utilizado euro por euro como al alcalde le viene en gana, no hay sitio para vacaciones pagadas de un mes a empleados públicos.

Hace ya once años que Sánchez Gordillo se negó enfadado a la petición de los trabajadores del Servicio de Ayuda a Domicilio para llegar a un acuerdo que les proporcionara 30 días de descanso que por derecho les corresponde.

La única solución que dio Sánchez Gordillo atajar el conflicto fue que los trabajadores se fueran dos meses al paro para poder descansar, si es que querían hacerlo.

Concepción recuerda que «antes era peor». El trabajador tenía que buscar a una persona a la que pagar parte del sueldo para que le sustituyera. El coste asumido era demasiado grande y casi ningún empleado se terminaba permitiendo ese lujo.

En 2019, siete auxiliares comenzaron a manifestarse frente al consistorio pidiendo ejercer su derecho laboral, además de pedir contratos que «que no estuvieran en fraude de ley y que nos reconocieran la antigüedad».

Exdirigentes del SOC denuncian este mismo hecho

Exdirigentes del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) también denuncian el despido de la trabajadora, que estaría sufriendo «acoso, intimidación, criminalización y hostigamiento».

16 personas han firmado un manifiesto en contra del cese motivado por «reclamar, junto a un grupo de compañeras, el derecho legal a disfrutar de sus vacaciones anuales, que después de 23 años trabajando nunca habían tenido por la negativa del propio Ayuntamiento a concedérselas».

Conchi y sus compañeras han estado trabajando en fraude de ley, sin antigüedad reconocida en la empresa después de más de 20 años de trabajo, y sin derecho a vacaciones. Es un ejemplo claro de incumplimiento de la legislación laboral por el patrón, el Ayuntamiento.

Más que los intereses y el cumplimiento de los derechos laborales de estas trabajadoras, lo que se ha puesto por delante es la soberbia y la prepotencia del equipo de gobierno, que no consiente que nadie cuestione su poder: reclama derechos fuera, pero no los concede dentro de Marinaleda.

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