Rusia reconoce la independencia de las repúblicas separatistas del este de Ucrania y se intensifican los combates en la frontera

La diplomacia está fallando y Europa está al borde de una nueva guerra, que en el fondo sería la continuación y el recrudecimiento del conflicto político e identitario que empezó en 2014 y que, desde entonces, se ha cobrado más de 10.000 vidas.

En este caso los contendientes podrían no ser solo el Estado ucraniano y las repúblicas separatistas prorrusas del este de Ucrania, sino también el poderoso Estado ruso- una de las principales potencias militares del planeta- y quien sabe si también la OTAN y otros países asociados a esta o a sus distintos estados miembros.

En las últimas horas las autoridades rusas han informado de la aniquilación de dos vehículos y 5 soldados ucranianos que habían traspasado su territorio.

Reconocimiento oficial de las repúblicas separatistas por parte de Rusia

La Duma rusa ha votado hoy a favor del reconocimiento de las repúblicas independientes de Donetsk y Luhansk, situados en la rica e industrial cuenca del Donets o región de Donbás.

El presidente de la nación rusa, Vladimir Putin, ha informado sobre su intención de ratificar la decisión del poder legislativo.

Hoy, la bolsa rusa ha sufrido su mayor caída desde 2008, con cerca de un -15%, algo que al alto mando ruso parece no preocuparle tanto como defender sus intereses en este conflicto.

La UE ha tratado de evitar que Rusia reconociera a la República Popular de Donetsk (RPD) y a la República Popular de Luhansk (RPL), pero la decisión parece irrevocable y conduce a las distintas partes negociadoras a una nueva etapa, aún más complicada que la anterior y en la que parece que los enfrentamientos armados, en mayor o menor medida, van a ser inevitables.

El presidente francés, Macron, y el canciller alemán, Scholz, se han mostrado «decepcionados» por el reconocimiento ruso de las regiones separatistas.

El discurso de Vladimir Putin de hoy ha sido muy esclarecedor sobre su idea sobre lo que tiene que ser definitivamente la Ucrania post soviética:

La Ucrania contemporánea fue creada íntegramente por Rusia (…) más concretamente, por la Rusia comunista (…) La Ucrania soviética apareció como resultado de las políticas bolcheviques.

Hoy podríamos llamarla “Ucrania de Vladímir Ilich Lenin”. Ahora los descendientes agradecidos derribaron sus monumentos, lo llaman ‘descomunización’.

¿Quieren ‘descomunización’? Estamos dispuestos a enseñarles una ‘descomunización’ de verdad.

El régimen de Kiev solo conoce la agresión, representa la continuidad del régimen que llegó ilegalmente al poder en 2014, solo creen en una solución militar para el Donbass. Por eso decidí reconocer su independencia.

(…) Damos por cancelados los Acuerdos de Minsk.

Todos los aliados internacionales de Rusia reconocen a las nuevas repúblicas

Al anuncio de Rusia se han ido sumando varios países cercanos al mismo a lo largo y ancho del orbe. Entre ellos varios estados autoritarios o apartados de la comunidad internacional en mayor o menor medida, tales como Nicaragua, Venezuela, Cuba, Siria y Serbia.

Donbás, la parte nuclear del conflicto

El conflicto étnico en Ucrania divide prácticamente el país en dos partes difusamente diferenciadas. Aunque la lealtad al Estado ucraniano es mayoritaria en la mayor parte de regiones, especialmente en las del oeste, hay unas pocas en el sur y este, de mayoría étnica y lingüística-identitaria rusa, que apuestan claramente por secesionarse de Kiev. Esto significa ser independientes o pasar directamente a anexarse a Rusia.

Entre medio hay otros territorios administrativos u oblast en los que existe un doble sentimiento de afecto a Kiev y Moscú, dependiendo la persona en cuestión. Hay personas que se sienten solo ucranianas, otras que se sienten rusas (aunque por lo general también «ucranianos» entendiendo el ser ucraniano como una identidad meramente regional dentro de una Gran Rusia) y otros que se sienten, de alguna forma, de ambos sitios. No obstante, en general, se reconoce la soberanía de Kiev.

Estas regiones votan de forma marcadamente diferente a Kiev y al oeste del país. En algunas de ellas como Odesa, repoblada desde hace dos siglos por colonos rusos étnicos en varias oleadas migratorias, el sentimiento pro ruso podría decirse que es mayoritario, pero la lealtad al Estado ucraniano no ha sido quebrada como sí ha ocurrido en Crimea (la península sur del país) o en Donbás (en el extremo este).

Hasta hace no mucho, esta región del Donbás- rica en recursos minerales- era la más desarrollada de toda Ucrania junto con la capital, Kiev.

Desde el golpe contra el oligarca Víctor Yanukovich de 2014 y la enemistad oficial e irrevocable entre Kiev y Moscú, este codiciado territorio del oriente ucraniano se encuentra dividido en dos partes separadas por una línea de fuego que es peligroso atreverse a traspasar.

Guerra del Donbás - Wikipedia, la enciclopedia libre

Mientras que las capitales de sendas repúblicas autoproclamadas, Donetsk y Lugansk, permanecen bajo control de los separatistas prorrusos, otras ciudades también muy importantes de la región- entre ellas la costera Mariupol, segundo puerto más relevante de Ucrania tras Odesa- fueron recuperadas por Kiev en 2014-2015 y, a día de hoy, siguen formando parte de su territorio integral.

En las últimas semanas, ambos bandos se han acusado mutuamente de romper treguas, abrir fuego e iniciar maniobras tácticas para ir arrebatando terreno al bando contrario y preparar un posterior ataque a gran escala. Mientras tanto, tanto Ucrania como Rusia siguen moviendo fichas y apostando tropas en sus respectivas fronteras.

La posibilidad de una paz definitiva en una tierra como esa, tan teñida de sangre durante el largo siglo XX, parece cada vez más alejada.

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