Rusia avanza en el Este con la toma de Lisichansk, mientras Ucrania recupera posiciones en el Oeste

En los dos últimos meses los avances de ambos bandos han sido muy lentos. Ambas naciones quieren minimizar pérdidas y avanzar a paso seguro al tiempo que tratan de defender el territorio ganado a toda costa

Continúa el retroceso ruso en el Oeste

En el Oeste de Ucrania, el bando ucraniano ha recuperado la archiconocida y estratégica Isla de las Serpientes, fundamental para que Ucrania pueda conservar cierto dominio sobre la zona del Mar Negro que baña a Odessa (su principal puerto a día de hoy desaparecidos de su control Sebastopol y Mariúpol).

Asimismo, la citada isla era vital para Rusia si la administración Putin decidía lanzar una ofensiva sobre el oblast de Odessa, tradicionalmente parte de novorrusia y de mayoría poblacional prorrusa hasta este año.

De igual manera, el frente ucraniano en Nikolaiv sigue avanzando, aunque a un ritmo extremadamente lento. Poco a poco, las tropas ucranianas se van acercando al aeropuerto de Kherson, la principal ciudad en el tramo final del río Dniéper.

Al norte de Jarkov, las tropas rusas siguen resistiendo en algunos puntos de la frontera ucraniana con Rusia. Aunque hace mucho que la ofensiva rusa sobre Jarkov dejó de parecer viable, la actividad militar de Moscú en esa zona obliga a Ucrania a destinar tropas a ese frente.

Un Dombass cada vez más ruso

Si bien los éxitos rusos están siendo escasos y a un coste difícil de asumir a medio plazo para Moscú, el gigante euroasiático ha conquistado ya todo el oblast de Lugansk y avanza sobre la región del Dombass, es decir, la parte de Donestsk que aún aguantaba bajo control ucraniano.

Los servicios de inteligencia occidentales calculan que hasta 7.000 soldados rusos y milicianos prorrusos habrían muerto en la toma de Lisichansk, una ciudad de menos de 100.000 habitantes que ha costado sangre, sudor y lágrimas a Moscú.

Pese a las victorias pírricas conseguidas por Rusia en Lugansk, Donetsk y otras regiones colindantes, la moral del bando ruso tampoco parece ser alta. Por otro lado, la moral ucraniana tampoco parece que esté experimentando su mejor momento.

Mientras que Moscú si se está empezando a poder permitir ir refrescando las tropas, en el bando ucraniano hay soldados y milicianos combatiendo sin descanso desde que estalló la guerra a finales de febrero.

En la región del Este empieza a cundir entre los ucranianos la sensación de que la pérdida total de Lugansk y Donetsk, como en su día la de Crimea, parece difícil de frenar.

¿Cuál será el próximo movimiento ruso?

Los esfuerzos rusos podrían dirigirse ahora a la línea fortificada del Este de la cuenca del Dombass, donde todavía decenas de miles de ucranianos bien armados defienden su territorio de forma numantina, lo que hará muy difícil un avance ruso que no conlleve la pérdida de decenas de miles de hombres.

No son pocos, dentro y fuera de Ucrania, que ya barajan una posible movilización masiva en Rusia para que el país pueda disponer de los efectivos necesarios para afrontar la difícil conquista del Dombass, una región que lleva desde 2014 preparando su defensa ante un eventual ataque ruso.

Otra opción que tiene Rusia pasa por atacar la cuenca del Dombass desde el norte, pero los ríos y bosques que abundan en esos lugares hacen que tal empresa no sea sencilla. Además, aunque en menor medida que el flanco oriental del Dombass, el norte, especialmente las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk (los grandes centros industriales y poblacionales de la región) también han sido defendidos a conciencia por los ucranianos.

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