REMEMBER 11-M . “Cui prodest”

Hace ya 18 años del atentado que cambió el devenir histórico de España.

En lo ocurrido en el 11-M, a poco que se reflexione, pueden verse cinco sujetos favorecidos, a saber: EEUU, Francia, Marruecos, ETA y PSOE.

EEUU: cuando ocurrió el atentado hacía ya varios años que las empresas españolas – telecomunicaciones, construcción y bancos  principalmente – se habían instalado y posicionado en muchos países del Centro y Sur de América. Muy competitivas habían desplazado a las norteamericanas y, en algunos lugares, también a otras industrias europeas. Demasiado para quienes habían creído siempre que ése era su patio trasero, su zona natural de expansión. Incomodidad y substanciosas pérdidas económicas que cada día iban en aumento.

Francia: a los galos siempre, entre otras cosas, les ha molestado e irritado sobremanera la competencia agrícola española y les preocupaba la firmeza del gobierno de Aznar en temas decisivos, en muchos de los cuales logró ganarles el pulso en beneficio de la economía española. Les era inquietante ver como España levantaba cabeza y les hacía una competencia sin contemplaciones; por no hablar de la Alemania de Schröder  – en aquellos momento ya empleado de Putin –  enfermo de envidia por el desarrollo alcanzado por España en aquellos años, sobre todo en crecimiento económico y en producción de puestos de trabajo.

Marruecos: siempre ha sido una especie de cabeza de puente francesa  – actualmente reparte esa preferencia entre EEUU e Israel – y actúa siempre sin lesionar los intereses galos. El test lanzado por el Sultán con el asunto del islote de Perejil fue tratado debidamente y, con la anuencia de potencias como EEUU y Reino Unido, se resolvió positivamente para España, al mismo tiempo fue tremendamente negativo para el Reino Alauita y, no digamos para su honor. Había una venganza pendiente.

La ETA: acosada policial y económicamente, además de ser declarado fuera de la ley su brazo visible Herri Batasuna estaba en las últimas e internacionalmente contra las cuerdas.

Después de las explosiones se vivieron días dramáticos: se cercaron las sedes del PP; Rubalcaba explotó de manera ilegal la Jornada de Reflexión hablando de un Gobierno que mentía. Vivimos, toda una serie de anuncios, manifestaciones y maniobras encaminadas a que el PSOE ganara las elecciones cuando, tan sólo unas horas antes del atentado, el PP era claro favorito en todas las encuestas.

La carnicería resultante del atentado, convenientemente explotada y manejada por manos expertas, puso en bandeja de plata el triunfo electoral del PSOE para, a continuación, ejecutar una larga lista de “deberes” que nos diluía como nación: traición a los aliados, retirando inmediatamente las tropas de Irak; paralización del trasvase del Ebro, maniobra mucho más importante de lo que parece a simple vista, pues se lograban tres cosas: favorecer a Cataluña como cuña para romper la unidad nacional, desvertebrar económicamente varias regiones obstaculizando su desarrollo económico, sobre todo agrícola, y  poner en tela de juicio la unidad española, animando nuevos estatutos que nadie demandaba como fue el caso catalán, barbaridades económicas y sociales destinadas a socavar instituciones sociales, estatales, familia, Iglesia, y un largo etc.

Todo ese cóctel bien agitado y servido convenientemente quitó de la circulación internacional a una nación que estaba siendo tremendamente incómoda para otros intereses internacionales; una nación que había permanecido casi aislada más de medio siglo, a pesar de haber sido un baluarte impagable para los Aliados, al parar a Hitler en Hendaya evitando así la toma del estratégico Peñón de Gibraltar por el ejército alemán, hecho que, de haberse llevado a cabo, hubiera echado la llave al Mediterráneo, entorpeciendo y mucho, a los americanos  su camino hacia los desembarcos del norte de África, Sicilia e Italia.

No solamente los aliados le debían eso a España, sino que además se frenó en seco – al ganar Franco la guerra civil, patrocinada por el comunismo de Stalin –  la expansión de la URSS en el Mediterráneo, sueño estratégico de cualquier gobernante ruso desde la época de los zares.

Saquen ustedes sus conclusiones.




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