Quiero ser un perro, Señor Alcalde

Me prometí pasar un mes de agosto de total relajación, alejado de la pluma, y disfrutando sin obligaciones del transcurrir de las horas entre el mar y la montaña, acompañado de la naturaleza y alejado de todo aquello que me recuerde a mi día habitual del, en ocasiones, tedioso, rutinario y largo periodo no estival.

Pero es imposible. Lo intento, y lo intento, pero siempre aparece el Partido Socialista. Los integrantes de Izquierda Unida y Podemos a nivel nacional también se asoman, pero he de reconocer que cada vez me causan más pereza, posiblemente porque su discurso es demasiado repetitivo y llega un momento en que ni siquiera la mayor sandez o mensaje estrafalario llega a provocar en mí ni un ápice de reacción, pues me da que, salvo a los forofos, pocos les hacen algún caso. Pero el PSOE, no. Es otra liga.

El Partido Socialista Obrero Español, sin duda, es el partido que más portadas ofrece en el terreno de juego político. Es simplemente sorprendente su capacidad de mutación. Puede decirse y desdecirse sobre el mismo tema tantas veces en el mismo día como pétalos tiene una rosa. Y todo ello sin inmutarse, con una pose de dignidad que ya la querrían tener muchos actores oscarizados o premiados con el Goya.

Pero vayamos al grano, a aquello que hoy me ha hecho despertar mis ganas de escribir unas líneas. Ya lo hizo Afganistán hace semana y media, cuando realicé el primer incumplimiento de propósitos al redactar mi anterior columna. Sin duda alguna, el de Afganistán, es un tema mucho más importante y trágico que el que hoy me ha hecho revolverme en mi asiento.

Sinceramente, hoy mi impulso escritor ha tenido un origen cómico consecuencia de una solemne carcajada, acompañada de perplejidad, al leer una noticia respecto a una nueva decisión tomada en el Ayuntamiento de Logroño dirigido por el socialista Pablo Hermoso de Mendoza, donde Amaia Castro, la concejala responsable del área de Bienestar Animal ha anunciado que Logroño será pionero y primer municipio de España en contar con un plan de esparcimiento canino.

¡Guau, guau, guau!, estarán ladrando los 18.000 perros censados que tenemos en la ciudad de Logroño. En tiempos como los actuales, el bienestar canino es una de las principales prioridades para este Ayuntamiento y, para más inri, son los pioneros en toda España.

Cabe decir, que nadie me podrá tachar de formar parte de un cortejo antiperruno y contra el bienestar animal, pues precisamente he disfrutado muchísimo de la compañía que me ha ofrecido mi perro durante muchos años de convivencia bajo el mismo techo y tengo un grandísimo aprecio por los mismos.

Pero este anuncio de autobombo resulta paradójico y desternillante. Amaia Castro milita en Podemos, aunque claro está que su momento de gloria viene precedido por la autorización del socialista Pablo Hermoso de Mendoza, para dotar a los barrios de Logroño de una red completa y planificada de áreas de esparcimiento canino en beneficio del bienestar de los perros.

Sin ser contrario a este tipo de actuaciones, me empieza a parecer una auténtica tomadura de pelo, y por ende a retirar la carcajada de mi cara, sacar pecho sobre un asunto tan residual en estos momentos tan complejos y duros. A mí me produciría admiración y reconocimiento que el Ayuntamiento de Logroño fuese pionero en asuntos de trascendencia y desarrollo social y económico para el ciudadano, como, por ejemplo, en incentivar la creación de empresas, en impulsar la red tecnológica de la ciudad, en mejorar la red de infraestructuras, en formar y dar salida a sus desempleados, en revitalizar el comercio y la hostelería, en lograr una verdadera evolución medioambiental sostenible…

Realmente, creo posible que Logroño, y La Rioja, pueden ser pioneros en algo que vaya más allá de las áreas de esparcimiento canino. Antes, podrían empezar por lograr mejorar las áreas de esparcimiento de las personas, pues oportunidad tuvieron en la reciente remodelación del Parque Gallarza y acabaron aprovechando el derribo de la “Casa del Cuento” para realizar una planicie de hormigón sin ningún fervor ecológico que, sinceramente, aparte de horrenda, no tiene utilidad alguna.

Lo que no podemos negar es que el Ayuntamiento Logroñés sí que ha conseguido crear una gran área de esparcimiento juvenil. Te puedes dar una vuelta por el parque del Ebro en muchas madrugadas de fines de semana y allí tendrás a una parte de la juventud logroñesa bien acotada, entre virus y virus, agarrada a una botella y demás menesteres. Quizás  les falta un poco de acomodamiento. Lo malo de no ser perro.

También puede Pablo Hermoso de Mendoza, aparte de inventar el mayor laberinto municipal de España de rayas y pinturas con su programa “Logroño Calles Abiertas”,  fijarse en el ejemplo de la Presidenta Concha Andreu como pionera de la magia autonómica. Imagino que andará también presumiendo de aquellos cinco vehículos de intervención rápida que se presentaron el pasado 30 de junio pero que nunca fueron contratados. Realmente fueron de una intervención tan rápida, que, en un visto y no visto, desaparecieron.

En fin, que le vamos a hacer. Disfrutemos lo que queda de agosto, y habrá que vivir la vida perra, que parece tiene mayores perspectivas de futuro.

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