Que el espíritu de la Carta Magna del 78 no exista, no es culpa solamente de Pedro Sánchez

Queridos amigos, aquí me encuentro de nuevo con ustedes reflexionando un poco, precisamente el día que celebramos 44 años de la Constitución de 1978.

Y es que viendo las andaduras del Gobierno de Pedro Sánchez, sus cesiones a aquellos que quieren romper en pedazos España, dejando vendida la Educación a ideologías de raro calado, abriendo fronteras de par en par a gente que no se adapta ni quiere hacerlo, legislando mal para dejar en la calle a delincuentes, permitiendo la ocupación ilegal en detrimento del derecho a la propiedad, desprotegiendo a los niños, a los mayores, colectivizando a mujeres, enfrentando a españoles por sus ideas y un largo etcétera, me pregunto si hay algo que celebrar.

El espíritu de esa Carta Magna del 78 hoy no existe

Y no tiene culpa de esto el señor de la Moncloa. No.

Hace ya años, que la Constitución es papel mojado que está diluyendo su tinta a medida que las gotas del separatismo comunitario caen sobre ella.

17 autonomías, con sus reyes, sus costumbres y sus arraigos hacen difícil implantar el sentido de soberanía española que no surge hoy en día más que en un encuentro de fútbol de nuestra Selección Española.

Mientras, nos desgarramos  por saltar ante el gobierno central a ver quién se lleva más partes de reparto o a ver quién es más nacionalista que la propia nación Española.

Los catalanistas llevan años robándonos a todos en aras de una independencia que no consiguen, simplemente porque de ese cuento viven y comen muchas personas.

Los etarras, nos han bañado en sangre, con casi 900 asesinatos a las espaldas de esos nacionalistas que se quieren ir de España, algo que manifiestan abiertamente, y que además han colocado a sus “ políticos” como brazo decisorio en el gobierno de España que afectan a los vascos y a todos los españoles.

Los nacionalistas gallegos, eso si en silencio, llevan años siendo ellos mismos gracias a un señor, que hoy dice querer ser el próximo presidente de España. Esa con la que no se identifica… ese “galego”.

Y ahora nos sale un presidente de alas azules, que ha olido el beneficio pingüe que reportan esas cantinelas nacionalistas a decir no se qué del día de la bandera del nacionalismo andaluz  muerto hace ya mucho tiempo, porque es más ridículo que una moto con cenicero.

¿Y todo esto es lo que ha traído la Constitución?

No, ese no era su espíritu.

Es el espíritu de quienes la han interpretado a su manera, de cualquier signo político, de cualquier ideología y forma los que han permitido  que a día de hoy, se nos haya quedado en solo eso. Un papel sin importancia.

Para finalizar mi reflexión, solo os diré que soy de España, que respeto su Constitución con sus luces y sombras, y la cual su bandera es mi orgullo.

Que no soy fascista si la venero. Que tengo una bandera gigante en mi balcón y que no tengo nada que celebrar con estos gobiernos que la han mancillado solo para su beneficio propio.

Viva España y Viva la Constitución Española.

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