PSOE, Sanchismo y la nueva pensión del obrero

Una de las principales inquietudes que tenemos en España es como hacer frente al insostenible sistema público de pensiones. El problema se arrastra desde hace muchos años, cuando la pirámide de población se invirtió, descendió la natalidad, envejeció la sociedad, aumento la esperanza de vida y el paro se incrementó.

El sistema de pensiones tiene un defecto de base, que hace que se tambalee y ni PSOE, ni PP, ni Izquierda Unida-Podemos han conseguido solucionar. Tampoco han ayudado los voraces nacionalistas que han actuado de forma irresponsable e insolidaria con el resto de España en todos los Gobiernos de los que han formado parte.

El déficit nuestro sistema de pensiones del año 2.020 oficialmente ronda los 20.000 millones de euros, lo que supone el 1,79% del PIB español. Sin embargo es una cifra engañosa, ya que la realidad es aún peor. El agujero real de las pensiones es cercano a los 50.000 millones de euros ya que el déficit de las mismas han sido mitigados por una transferencia pública que pasa de los 15.687 millones de 2.019 a los 30.364 millones de 2.020, al margen de los créditos aportados por el propio Tesoro español para financiar la falta de recursos. Todo esto hace que realmente represente cerca del 4% del PIB de España.

Las cotizaciones se hundieron también cerca de un 4% en 2.020 mientras que el gasto en pensiones en ese mismo periodo creció un 3%. Tampoco la mortalidad creciente por la Covid ha puesto freno a esta sangría económica.

Esta tendencia preocupante hace que desde Europa ya nos vayan dando avisos de que, al tener un sistema totalmente deficitario, en breve, deberemos de empezar a aplicar recortes.

Actualmente, el Gobierno de Pedro Sánchez es quien debe decidir como afrontar el futuro de las pensiones de España, o al menos liderar el acuerdo que se pretenda alcanzar con el resto de las fuerzas políticas y proponer soluciones creíbles. Pero hay una cosa clara, o bien se incrementan las cotizaciones o bien se recortan las pensiones.

La subida de cotizaciones no puede contar con el apoyo del sector empresarial puesto que 2.021 se prevé como un año de despidos y cierres, debido a la errática política del Gobierno social-comunista.

En 2.020 las cotizaciones ya bajaron casi un 3,50%

Pero la palabra recorte no es propia de alguien como Pedro Sánchez que quiere posturear con la vitola de buen gobernante. Es aquí donde debemos empezar a distinguir entre aquel gobernante que está para tomar decisiones, aunque sean duras, para llevar a su país hacia la prosperidad y aquel otro gobernante, llámese Sánchez, que tan solo está para fantasmear con su cargo, evitando comprometerse con la adopción de medidas necesarias para el bien común con tal de no perder votos.

Por ello, nuestro Presidente, lo que quiere es que aquella persona que consiga trabajar, cuestión harto complicada con este Gobierno, aguante “currando” cuanto más tiempo mejor, hasta el momento más próximo posible a la fecha de su finiquito con la vida, si es que no ha fallecido por el camino. Solo así puede asegurar el retraso en el cobro de la pensión y evitar el engorde del agujero existente.

Actualmente los trabajadores que quieran jubilarse con el 100% de su retribución en 2.021 deberán tener al menos 66 años. Todo ello dentro del proceso de retrasar el retiro laboral hasta los 67 años en 2.027. Junto a ello, y de cara a reducir la cuantía de las pensiones se utilizará la cotización de los últimos 24 años cotizados, alejándonos cada vez más de la métrica de tomar como base los últimos 15 años cotizados, que se supone son los de mayor salario y aportación del trabajador, en la mayor parte de los casos.

Está claro, por lo tanto, que Pedro Sánchez ha cambiado la idiosincrasia del Partido Socialista Obrero Español

El concepto de “obrero” ha sufrido una terrible transformación, pasando de la defensa inicial del proletariado, cuando se fundó el partido, hasta el ahogamiento más absoluto en la etapa del Sanchismo.

El retraso de la edad de la jubilación, que puede ser vista como una buena medida para reducir el coste de las pensiones, no nos olvidemos que tiene la contraprestación de impedir a nuestra juventud el acceso a una oportunidad laboral. Mientras creamos una clase trabajadora de la tercera edad, nuestros actuales jóvenes caen en la más absoluta desesperación por la falta de oportunidades, y tan solo conseguiremos que todo el gasto educativo invertido en ellos revierta en los países a los que finalmente se marchan para encontrar el trabajo que España no les ofrece.

Mientras tanto, Pedro Sánchez dentro de su estrategia electoral, sigue sin coger el toro por los cuernos para evitar reducir el importe de las pensiones y elude centrarse en establecer medidas para la creación de puestos de trabajo que aumenten el número de cotizantes, para incentivar las pensiones privadas o para buscar sistemas alternativos de otros países como el de cuotas nocionales, con la clara pretensión de obtener el voto cautivo de millones de personas que dependan directamente del Estado y de sus prebendas.

El PSOE ha dejado de pelear porque el obrero ejerza una profesión en buenas condiciones y mejor futuro

A Pedro Sánchez, parece, le interesa enormemente crear una legión ingente de trabajadores sin trabajo que vivan de las subvenciones y demás prestaciones. La nueva pensión del obrero. Las migajas del escaño. Su coste, entiende, es relativamente pequeño frente a la ganancia que pretende obtener electoralmente y que puede asegurarle la próxima legislatura.

Este es el PSOE de hoy, y la verdadera pensión para Sánchez y sus camaradas. Para ellos, por supuesto, vitalicia.

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