Principio de acuerdo para un nuevo Gobierno alemán. Revolución verde y social

Socialdemócratas, verdes y liberales ya están muy cerca de pactar un nuevo gobierno para el país germano.

Son muchos los cambios que quieren introducirse a todos los niveles, empezando por el propio sistema electoral, que permitirá que los jóvenes de 16 y 17 años puedan votar en las elecciones, como ya ocurre en Austria.

A nivel económico y fiscal parece que todo seguirá como hasta ahora. El gobierno de CDU-SPD ya era bastante socialdemócrata, por lo que no se prevén grandes cambios. Aunque el Partido Liberal FDP quería aliviar las cargas fiscales, ha tenido que renunciar a bajadas de impuestos a cambio de evitar que los sectores más marcadamente de izquierda forzaran subidas.

Revolución Verde.

Quizá el mayor afán revolucionario del que ya podemos decir que será casi con toda seguridad el nuevo gobierno alemán, tenga que ver con la transición energética.

Los tres partidos coinciden en intensificar la ya de por sí acelerada transición ecológica y energética alemana. Si desde 2011 la apuesta ha sido eliminar las centrales nucleares de todo el país, ahora que el objetivo está cerca de conseguirse la idea es descarbonizar completamente la economía. Esto no es algo que se vaya a poder conseguir en una o dos legislaturas, pero la dirección es muy clara en este sentido.

Además de apostar más que nunca por el coche eléctrico o la producción de baterías de litio, el nuevo gobierno prevé obligar a industria y particulares a instalar placas fotovoltaicas en los nuevos edificios.

En la agricultura y ganadería se prevén grandes esfuerzos en materia de respeto a los animales, encarecimiento de la carne y reducción de su consumo (de una forma u otra) y compensaciones a los propietarios que sufran por los cambios o las nuevas normativas de pesticidas etc…

Los verdes son los grandes ganadores en las negociaciones en materia de medio ambiente, aunque han tenido que renunciar a alguna de sus propuestas iniciales, tales como la de reducir la velocidad ilimitada en las autopistas del país.

En política exterior hay algunos cambios de paradigma que chocan.

Se sigue apostando por un eje franco-alemán fuerte, pero ahora, contando con Polonia. No deja de ser curioso que propongan un nuevo trato preferencial para el país centro-oriental, cuando a nivel de Unión Europea prácticamente se le considera un enemigo de las políticas de consenso.

Promesas para el mercado de trabajo.

Es posible que estas propuestas no lleguen a materializarse o se rebajen, pero el SPD parece decidido a subir el salario mínimo a 12 euros la hora. En los llamados «minijobs», el suelo de sueldo será de 512 euros.

Con respecto a las pensiones, los tres partidos se comprometen a mantenerlas en el 48% del salario original del cotizante. También se prevé una reforma de los planes privados.

En lo relativo a renta básica universal no se ha concretado nada, pero las izquierdas sí parece que quieren garantizar unos ingresos mínimos, aunque orientados a facilitar la posterior integración en el mercado laboral, tal y como ocurre en Dinamarca. Asimismo, el tripartito pretende sacar a cientos de miles de niños de la pobreza relativa en la que viven.

Plan ambicioso de vivienda.

Aunque tampoco está muy claro que vaya a conseguirse, los tres partidos se han propuesta el objetivo de construir 400.000 nuevas viviendas al año, 100.000 de ellas subvencionadas por el Estado.

Finalmente, en materia de defensa se ha planteado una política más restrictiva de venta de armas.

De igual manera, se quiere mejorar el programa de evacuación de refugiados por motivos «humanitarios». A partir de ahora, a las políticas de inmigración se les hará referencia como «obligaciones humanitarias», un nombre que puede esconder toda una declaración de intenciones.

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