¿Pretende Sánchez sobornar y hacerse con el ejército?

Desde «La Reconquista»[1] ya advertimos del grave peligro que supone tener al ejército haciendo trabajos de rastreo o vacunación, sin haber declarado el Estado de Sitio o Excepción. Se primará a un colectivo en el que los sueldos son muy precarios, con el consiguiente riesgo. Si este gobierno, como viene siendo habitual, busca entre los militares a algunos afines a sus ideas, estaría al acecho de posibles traidores que podrían poner en marcha una dictadura formal, al estilo de Venezuela o Cuba. No obstante, tenemos confianza en que abundan los patriotas, y que la realidad de ESPAÑEZUELA será como la republiqueta de Cataluña, una entelequia.

Todas las CC.AA se han apresurado a pedir la ayuda del ejército, excepto la Comunidad Vasca. Nos preguntamos si los vascos esperan a tener alguna desgracia local, como aquellas inundaciones de los años 80, para recibir ayuda del resto de España y del Ejército.

Si más del 90% de la población española, según los datos del Gobierno, está inoculada. ¿Qué sentido tiene ahora servirse del Ejército? La creación de 600 rastreadores militares y 150 unidades móviles, así como poner a disposición de la vacunación los dos hospitales más grandes de España, el Hospital Gómez Ulla, en Madrid, y el Hospital General de Zaragoza, en estos momentos solo puede obedecer a razones espurias, esto es, querer controlar, amedrentar y someter a la población; así como desprestigiar a una institución altamente valorada.

También nos preocupa mucho que, paulatinamente, vaya engordando la lista de subvencionados o sobornados. Tras los mass media y las instituciones sanitarias, ¿ahora le toca al Ejército?.

Ya sabemos que el día 22, antes de la reunión anunciada con los Presidentes de las diferentes CC.AA,  se reunieron Pedro Sánchez, Margarita Robles, el Jefe del Estado Mayor, y los Generales Jefes de los tres ejércitos (Tierra, Mar y Aire).

También la Comunidad Catalana repudia al ejército, pero en este caso ya han solicitado 30 rastreadores militares. La Ministra Robles ha denominado «sexta ola» al caos que las inoculaciones están ocasionando, e invita a los gobiernos autonómicos a que se sirvan de los «vacunadores sanitarios militares».

Sabedores de que el Ejército dispone de material técnico y laboratorios para analizar los viales nos sorprende que no se sometan las denominadas «vacunas » a un exhaustivo análisis. Estamos ante un Gobierno genocida, que no tiene reparos en supeditar la salud de los españoles a viles intereses económicos, con una Unión Europea controlada y dominada por la industria farmacéutica y los fondos de inversión cómplices.

Nos rompen las piernas y más tarde nos traen las muletas. Si alguna enfermedad sufre el mundo en estos tiempos, es sin duda la codicia; la codicia de las élites, y esta sí que es altamente contagiosa. Porque como decía el poeta: “Poderoso caballero es don Dinero”.


[1] Vid. “En riesgo agudo de dictadura” publicado el 24 de diciembre en “Nuestra España”.

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