Polonia lleva a cabo una nueva oleada «decomunistizadora»

En Siedlce se derribó un monumento glorificando al Ejército Rojo esta misma mañana. Poco más tarde se eliminaba otro monumento soviético en Garncarsko

Las autoridades (IPN) han elaborado una lista de otros 60 monumentos del Ejército Rojo que pronto serán también derribados.

Estos no son los primeros elementos comunistas o soviéticos que el país centroeuropeo elimina, ni mucho menos. Polonia lleva desde la caída del bloque socialista eliminando edificios, monumentos, estatuas o calles erigidos por el Estado socialista polaco en época del comunismo y del sometimiento a la URSS.

Este tipo de políticas que buscan borrar el pasado comunista de la vida pública polaca, coinciden con las llevadas a cabo por los nacionalistas ucranianos en los últimos lustros. También, en menor medida con las actuaciones llevadas a cabo por otros ex países del bloque socialista y ex repúblicas soviéticas.

No obstante, estas derivas anti soviéticas, anti rusas y anti comunistas, contrastan con el respeto que hay hacia el «legado soviético» en regiones como los landers que hace 30 años formaban parte de Alemania del Este, donde la población rusa es abundante, y los partidos más votados son de corte prorruso. En la misma Postdamer Platz de Berlín puede verse todavía una estatua de Marx y Engels.

Junto con la destrucción, derribo y borrado de símbolos comunistas, Polonia y otros países de su entorno están tratando de reconstruir parte del pasado arquitectónico borrado durante la II Guerra Mundial.

En los últimos lustros se han reconstruido centros históricos de pueblos y ciudades pequeñas polacas de la forma más fidedigna posible, tal y como se trató de hacer, con las limitaciones de la época, en los años 50 y 60 del siglo XX en ciudades como Varsovia.

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