Podemos ataca nuevamente al contribuyente presentado una batería de tasas para los viajeros en avión

Podemos, en sus continuos intentos de seguir destrozando a los españoles a base de impuestos, ha trasladado al Congreso de los Diputados dos exigencias

El documento, registrado por el Grupo Parlamentario Confederal de Unida Podemos – En Comú Podem – Galicia en Común, exige en primer lugar, que se:

“Detengan las exenciones de impuestos y subsidios para la industria de la aviación».

Con el objetivo de:

«Promover nuevas tasas a los vuelos».

Y en segundo lugar:

«Restringir los vuelos cortos (de menos de una hora de duración), impulsando alternativas de transporte limpio, preferentemente conexiones económicas y accesibles de ferrocarril».

DETENER LAS EXENCIONES, AÑADIR TASAS

La primera medida supondría un duro golpe fiscal a todo el que quisiera volar.

Esto, como siempre, repercutiría en el precio a pagar por los viajeros que se dispararía puesto que las aerolíneas procederían a trasladar estos costes extra al consumidor.

Según Podemos, este castigo fiscal con vistas a “promover nuevas tasas” se:

“Podrá invertir en el desarrollo de infraestructura ferroviaria y otras alternativas de transporte limpio».

PROHIBIR LOS VUELOS CORTOS Y CASTIGOS FISCALES

Según Podemos, las iniciativas ecológicas actuales :

«A pesar del enorme trabajo de concienciación que realizan, no ponen acento en la colectividad que requiere un reto tan grande como este».

El reto al que se refieren consiste en presuntamente salvar el planeta.

Así, el partido sostiene que:

«Otros países, sin embargo, sí han empezado a diseñar modos de afrontar el tema, como es el caso de Suecia, que en el año 2018 introdujo un nuevo impuesto a la aviación que agregará un cargo adicional a todos los vuelos de pasajeros desde el país en un intento por disminuir el impacto de los viajes aéreos en el clima».

La propuesta no oculta que será el consumidor el que recibirá el sablazo fiscal por ‘el planeta’

De esta manera, se apoyan en Greenpeace para asegurar que:

«En el caso de Europa, los estudios de Greenpeace sobre el tema nos arrojan un poco de luz. La organización ha calculado que, simplemente prohibir los vuelos de corta distancia más concurridos de la UE, y cambiar al tren donde ya existe una conexión de tren de
menos de seis horas, ahorraría 3,5 millones de toneladas de CO2 por año».

Aún es más, añaden que:

“Si los países agregan nuevas conexiones y servicios de trenes diurnos y nocturnos, mejores vagones y vías, mejoran la accesibilidad para todos y abaratan los boletos, Europa podría reemplazar casi todos los 250 principales vuelos de corta distancia y ahorrar alrededor de 23,4 millones de toneladas» anuales.

Esto es, según indican, tanto «como las emisiones anuales de CO2 de Croacia».

Así, continúan afirmando que:

«Además, en los últimos meses también ha saltado al debate público la discusión en torno a los vuelos privados y al hecho de si sería conveniente prohibirlos debido a su injustificable consumo de recursos».

Y concluyen:

“Ante la creciente crítica a esta actividad, algunos expertos han comenzado a pedir su prohibición, y aunque todavía ningún país lo ha hecho, lugares como Francia están comenzando conversaciones en torno a su limitación por medio de castigos fiscales«.

Y es que:

«Según el citado informe de Greenpeace, el 80% de los y las españolas querrían que se potenciase el transporte en ferrocarril nocturno como alternativa. España todavía carece de estructuras de transporte público fiables y asequibles que sirvan como alternativa real. La red española de ferrocarril está altamente desatendida y centralizada, lo que hace que en muchas ocasiones los pasajeros tan siquiera consideren la opción de viajar en tren, y por tanto dificulta alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 o del Acuerdo de París».

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