Planes de un futuro inmediato

Este desgobierno está empeñado en precipitarnos a la nada, a la disolución como Nación soberana y, a convertirnos en la Argentina europea.

En pura desesperación aún salpicamos con fuerza y, en cada pisotón dado destapamos los olores de la ciénaga que agitamos y que amenaza con asfixiarnos por su pestilencia.

Arrastramos los pies en ese lodazal con la esperanza de encontrar un sumidero suficientemente amplio por donde evacuen las aguas negras y hediondas que nos impiden casi respirar pero, no hay salidero abierto, están todos cegados o bien drenan de forma insuficiente; tan lentamente que las aguas fecales y putrefactas hacen balance positivo y siguen, poco a poco, llenando con sus ofensas, corrupción, traiciones y disparates de toda índole, la inmensa cloaca en que se ha convertido la política española.

Hoy, la mayoría de las instituciones  – se salvan muy pocas – son una burda comedia. Una parte importantísima han sido invadidas en forma de epidemia maligna por estos títeres repugnantes, cuyas personalidades oscilan desde la más apabullante ignorancia a  las traiciones sin nombre, y que rubrican la mayor parte de las veces, con actitudes chulescas y contrarias a cualquier principio ético y moral.

El pulso de la sociedad civil y ciudadana, también deja mucho que desear

Hay una parte, nada desdeñable, que permanece entre anestesiada y adormecida, haciendo mucho más caso a los cantos de sirena que hábilmente se dosifican y administran desde el Poder, y a las cortinas de humo variadas e imprevisibles.

Muchos de ellos en forma de espectáculos televisivos vacíos y vulgares, donde no faltan los líos de camas o las infidelidades chuscas y previstas, todo ello sazonado por diálogos ramplones, donde los que manejan tales programas se erigen en juez, parte y jurado.

Todos: desgobierno y oposición actuales, reman juntos hacia una meta repulsiva que, una y otra vez vuelve la espalda a los principios éticos y morales, a los sentimientos superiores de una cultura milenaria que ha mantenido a todo Occidente, social y éticamente hablando   –  a pesar de todos los defectos que toda organización humana tiene –    por encima de otras organizaciones sociales.

Estamos en manos de los menos preparados, de los que menos vergüenza tienen que, no sólo no ocultan su estupidez vulgar y soez, sino que presumen de ella paseándola airosa por todo tipo de medios que les dan cancha.

Parece ser que el objetivo final es dar ejemplo de que triunfará la estolidez, la zafiedad y la insensatez

Sin duda alguna ése es uno de los objetivos del Globalismo, que premia, sin ruborizarse ni disimular, promueve y promociona, todo tipo de imbecilidad, ignorancia o degeneración del pensamiento humano y ocultamiento del saber.

La desaparición, en los nuevos planes de enseñanza elemental, de asignaturas tales como la filosofía, la formación en el pensamiento abstracto y en la lógica, que estudia las formas y principios, los conceptos elementales del juicio, del silogismo y del método, están diseñadas para procurar desarmar a las próximas generaciones de recursos intelectuales que se puedan oponer a sus planes de alineación, a su cultura de la muerte y de ignorancia supremas.

Hoy, no se busca en esos planes combatir la ineptitud, antes bien, la meta primordial es formar en las ideologías de la más izquierda extrema a los jóvenes y desarmarles de cualquier atisbo de reflexión.

Un plan perfectamente diseñado que también trata de desvestir la identidad nacional de los individuos, pues ya no conocerán su Historia, explicada como ciencia y método, ni el porqué de los avatares que nos han traído hasta el presente.

Todo ello para conseguir únicamente promover los sentimientos más elementales, acercándonos mucho más a los animales irracionales y alejarlos de lo intrínsecamente  humano, corrompiendo y adulterando la convivencia y buscando descaradamente la enajenación mental de toda la sociedad. 

¿Qué más tienen pensado para todos nosotros, aparte de alimentarnos de yerba, gusanos, insectos y bazofias de pesadilla?

Curiosamente y, en un movimiento de degeneración absoluta, se trabaja en cambiar la sociedad entronizando sólo y exclusivamente un hedonismo feroz y suicida; no sin antes, claro, derribar paso a paso todo el corpus doctrinal y social que más prosperidad, libertad y derechos individuales ha conseguido en toda la Historia.

Pretenden, y ése es uno de sus objetivos, formar un mínimo plantel de líderes, que por supuesto serán los directamente emparentados con los que dirigen ahora mismo todo los disparates que vivimos, o bien los elegidos por desconocidas virtudes.

Esa élite sí recibirá educación y estudios en universidades y colegios de lo más selecto, no en vano buscan también reducir la población occidental porque les estorba a sus metas.

Llamadme pesimista pero, estas conclusiones, a poco que se reflexione, son las que vemos promocionadas; a las que se les hace propaganda a diario y en todos los medios.

Es posible que sea verdad eso de que un pesimista, es un optimista bien informado.

Que saldremos de ésta, sin duda alguna. Los que dirigen el cotarro nos quieren heridos, no muertos. Es otra forma de colonización, muy sutil, maligna y diabólica.

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