Perú plantea decretar el Estado de excepción y sacar al ejército a patrullar las calles de las principales ciudades

La delincuencia en Perú está batiendo récords, la inseguridad en muchos barrios es tal que los vecinos no pueden hacer vida normal. En noviembre ya se decretó un Estado de emergencia que trajo consigo el apoyo del ejército a la policía, pero se mostró insuficiente para devolver la seguridad a las calles.

El régimen de excepción, según señala la Constitución de 1993, prevé dos supuestos: el estado de emergencia y el estado de sitio.

El estado de emergencia implica suspensión de garantías constitucionales fundamentales como la de la inviolabilidad del domicilio, la de reunión o el derecho a no ser detenido sino por mandato judicial. Leo, con estupor, que el gobierno peruano se plantea decretar el estado de emergencia, ante la escalada de la violencia en el Perú.

Alcaldes como el del municipio de Trujillo o el de Piura han apoyado que el ejército empiece a patrullar las calles y se decrete el Estado de emergencia, temiendo más la creciente inseguridad que el posible recorte de libertades y la suspensión temporal de la separación de poderes.

El ministro del Interior, Avelino Guillén, informó el 19 de enero de que la Policía Nacional de Perú (PNP) realizaría grandes operativos y fortalecerá su presencia en las zonas de Lima donde se reporta la mayor cantidad de delitos y actividad del crimen organizado.

El ministro participó este miércoles en el inicio de un «megaoperativo» de seguridad en Lima, que comprende el despliegue de 288 agentes y personal de inteligencia de la PNP, como parte de un plan de operaciones denominado «Impacto 2022».

Este operativo es una importante iniciativa de la Policía Nacional para continuar haciendo sentir su presencia en los lugares donde justamente la sociedad exige mayor seguridad. Es una forma de respuesta rápida de prevención del delito.

Guillen reiteró que se busca incrementar la presencia policial en las calles, recuperar la confianza de la ciudadanía y reducir los índices delictivos en la capital peruana, una ciudad con más de 10 millones de habitantes que en los últimos meses sufre el incremento de robos, asaltos y crímenes cometidos por sicarios. 

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