Pedro Sánchez no es de fiar

Confío en que no pretenda el presidente informarnos de que es él quien lidera la ofensiva de la OTAN contra Putin. No por casualidad hablamos de Pedro Sánchez «El mentiroso».

Cuando se miente casi tanto como se habla, acaba uno con el mote de mentiroso. De Sánchez sabemos todos que lo es, pero tuvo que decírselo a la cara un vecino de Calvarrasa de Arriba, coincidiendo con la Conferencia de presidentes en Salamanca: «¿Es usted Pedro Sánchez “El mentiroso”?». Para tapar el agravio y los silbidos hacia su persona en la Plaza Mayor charra, le organizaron un paseo por Calvarrasa donde pensaban que la gente se pondría a sus pies. Pero, mira por dónde, un paisano soltó al presidente lo que es, sin tapujos, ni preámbulos ni protocolos. Y con ello quedó «crucificado per sécula seculórum» como mentiroso.

Engañó a la Unión Europea con la pandemia. Consintió la falsificación de datos sobre material sanitario, fallecidos y contagiados. Adulteró información sobre el crecimiento de España y su PIB. Mintió con las vacunas y divulgó mensajes como que era el Gobierno quien había provisto al país de ellas. Volvió a mentir a las CC.AA. con la corresponsabilidad. Acabó por desentenderse de la crisis sanitaria. Engañó a los isleños de La Palma con la pronta llegada de ayudas. Consintió que mintiera Yolanda Díaz sobre la reforma laboral, Hizo la vista gorda con el destrozo del escudo social y la pérdida de ayudas de miles de familias.

Pero ahí no acaba todo. Fue partícipe de bulos y más bulos en comandita con Marlasca y otros indignos ministros. Reiteró que no pactaría con los secuaces y herederos de ETA. Negó el acercamiento de presos y la ruptura de la Caja Única de la Seguridad Social. Ocultó y mintió en cifras de miles de fallecidos durante la primera ola de la pandemia. Y más, destaca por muchas más indecencias. Su narcisismo le hace incorregible, pero también despreciable para muchos españoles.  Todo eso se conoce en la Unión Europea, además de su habitual trampantojo, postureo, falseo de información y recorte de libertades.

Se cree el dueño de la finca española y no duda en mandar «juguetitos» de guerra y militares al meollo del conflicto, sin comunicarlo previamente a la oposición ni informar al Congreso. Es evidente que el presidente Sánchez, dueño y señor del Falcon, no cuenta para ningún líder mundial ni presidente europeo porque saben que sus ministros (sobre todo los comunistas) informarían antes al dictador cubano que a Bruselas. Ya decía Lucas que «Si alguien es de fiar en lo poco, será de fiar en lo mucho; si es deshonesto en lo poco, será deshonesto en lo mucho (…)»

¿Quién se va a fiar de un personaje así? No se fían en Europa, no se fían en la OTAN, no lo ha hecho Mohamed VI, rey de Marruecos y tampoco se fía el presidente de EE.UU. Dudo que lo haga el rey de España. Por supuesto que a los españoles nos da menos confianza que una zorra en un gallinero,  un ministro catalán al cargo de la Caja de la Seguridad Social o un socialcomunista responsable de los lingotes del Banco de España.  ¡Ni Putin se fiaría de él! No tienen más que comprobar el engendro montado por su chapucero equipo de comunicación en Moncloa; me refiero a la falsa pose con los teléfonos, incluso hablando por dos a la vez. ¿Se puede ser más trapacero?

Ha ayudado a degenerar la política de tal manera que sus socios, cuando tienen que responsabilizarse de alguna metedura de pata al estilo Garzón, lo primero que lanzan es aquello de «¡No voy a dimitir!». Saben que en Moncloa se acepta todo porque Sánchez es rehén del comunismo y de otros sectores nada regeneradores. Y tras observar las tretas engañosas montadas durante la campaña madrileña, con balas de por medio, no contarán con él ni para la espicha informal de la Cumbre de la OTAN en Madrid, allá por el mes de junio próximo.

Cuando en el mundo hayan visto las poses de divulgación de este último fin de semana, con camisa rosita, cartera ministerial, llamadas simuladas, videoconferencia con teléfono y un aparato en cada oído, lo primero que habrán pensado es que estamos ante un loco, un maniático, un paranoico, un narcisista, un sicópata o todo a la vez. Si alguien piensa que el presidente está preocupado por la movilización de hombres y armas rusos en las proximidades de Ucrania es que no le conoce.

El presidente Sánchez es tan absurdo en sus reacciones que, en cualquier momento, ordenará convocar una rueda de prensa para informar de que ha sido él quien ha terminado con el juguete militar ruso, incluso que va a recuperar Crimea. Seguro que no faltarán «tontilocos» que lleguen a creerlo a pies juntillas.

Confío en que no pretenda el presidente informarnos de que es él quien lidera la ofensiva de la OTAN contra Putin. No por casualidad hablamos de Pedro Sánchez «El mentiroso».

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