Pedro Sánchez, candidato permanente a exterminar Madrid

El Gobierno persigue acompasar todas las sensibilidades autonómicas con la subida impositiva”, Pedro Sánchez: presidente del Gobierno a tiempo parcial en la Moncloa, Doñana, La Mareta o a bordo del falcón y candidato permanente a acabar con Madrid.

Querido lector, cada vez que oigas a un “socialisto” -ser mediocre henchido de maldad y estulticia- mencionar palabras o conceptos tales como acompasar, redistribuir la riqueza, armonizar, justicia social o políticas solidarias transversales para progresivamente converger con Europa en materia impositiva y reducir la brecha fiscal, ponte a temblar. Ten claro que vienen a robarte y a empobrecerte para enriquecerse ellos.

Dedo decirte que el yerno de Sabiniano Gómez, Pedro Sánchez, ha decidido, si logra hacerse con su anhelada presa –Madrid-, actuar con la minuciosidad de un cirujano para diseccionar tus ahorros que pasarán a ser sus ingresos. De la noche a la mañana, gran parte del trabajo de toda tu vida, será, por una suerte de “transversalidad social-ista” volatilizado y volverá a mostrar su corpórea existencia en los apuntes contables del Gobierno. Ten presente que padecemos un endemoniado sistema fiscal: si produces pagas; si no produces, cobras. Imagínate si okupas, agredes o robas, te hacen ministro o vicepresidente.

Sigamos. Solo faltan 15 días para que los madrileños decidan el futuro de Madrid y por ende el de España. Con su voto, además de resolver quién gobernará o destruirá Madrid, va implícita la capacidad de enterrar políticamente al loco del moño -rata de Galapagar- y comenzar a cavar la fosa política dónde deberían estar penando desde hace mucho tiempo los restos mortales de la izquierda de España, que no española.

España tiene muchos problemas, muchísimos, pero si conseguimos atajar de raíz la inmunda influencia de la basura política que representa el lodazal cenagoso rojo-morado, puedo asegurar que gran parte ellos estarían subsanados ipso facto. ¿Exageración? No. Hechos probados y sufridos.

Hablar de la izquierda es hablar de la muerte segura de la nación española, luego hablar de la muerte política roja-morada es abrir las puertas a nuestra salvación

Desde que “el Califa Pedro I el bananero-bolero”, acertada nomenclatura y bello epíteto cortesía de mi amigo y patriota “Antibananero”, aterrizó en la Moncloa y desplegó a su comitiva de vagos y maleantes, ha tenido varias obsesiones. Todas son enemigas de los españoles, pues suponen ruina, miseria, paro, gerracivilismo, conflictos sociales, en fin, izquierda en estado puro (frase hecha, porque puro e izquierda son conceptos incompatibles). Quizá, de todas ellas, sojuzgar a Madrid y a sus “fascistas” vecinos es la que más quebraderos de cabeza le ha dado al lerdo rojo con ínfulas napoleónicas.

Este indigente intelectual, cuyo masa gris oscila entre el cero y la nada, se ha propuesto destruir de una vez la Comunidad de Madrid y para ello no ha escatimado medios. Por tierra, mar y aire la ha embestido cual morlaco sobre el albero de Las ventas, con nulo éxito, todo hay que decirlo, pues su ineptitud supera a su odio. Ha llegado a esgrimir informes de expertos que no existían, para cerrar y aislar a Madrid. Esto es la izquierda, esto Pedro Sánchez y su hombre de paja, fray Gabilondo. Un tipo soso, aburrido y socialista, ¡qué decadencia! Esto no puede presidir Madrid.

Después de orquestar junto al difunto de Ciudadanos –traidor al por mayor- la operación de aniquilamiento del PP de todas las instituciones en las que gracias a VOX gobierna, al más puro estilo de Francisco IV de Francia contra los Templarios, (leer columna «Arrimada a la tumba«) a Dios gracias fracasada, ha decidido echar el resto y dar el golpe de gracia a la citada comunidad. Para este vacuo enamorado de sí mismo, que los madrileños no lo quieran ni le voten y amen a España, al Jefe del Estado, a la Corona y, además, sean el motor económico nacional es imperdonable. ¿Cómo van a querer al Borbón (se pregunta a sí mismo) y no a él? Jamás tolerará esa afrenta. Lo raro sería que te quisiesen después de todo lo que le has hecho.

Presto ha mandado a fray Gabilondo, que se hallaba haciendo las maletas para ser Defensor del Pueblo, a intentar meter en cintura a Madrid, aunque quién está detrás de todo es Sánchez, que le ha hecho la lista electoral y le ha organizado el futuro Gobierno de Madrid, si consigue ganar las elecciones. En realidad, quien se presenta es Pedro Sánchez, por eso estas elecciones son vitales, porque es el momento de mostrarle todo el desprecio que le tenemos. Es el momento de decirle que se le ha acabado el tiempo y que lo vamos a echar a patadas. Hasta aquí has llegado, cuadrúpedo rojo.

Eres un tipo políticamente siniestro y despreciable y debes recibir tu merecido

¿Qué plan tiene diseñado para los madrileños? Un sablazo fiscal de 3.600 millones. ¿Cómo? Convirtiendo lo que a juicio del rojerío es un “paraíso fiscal”, argumento más falso que la tesis de Sánchez y el patriotismo del Coletas, en un verdadero infierno fiscal. Para ello pondrá en marcha un maquiavélico programa de reformas que supondrán subir todos los impuestos existentes y crear otros. Izquierda, izquierda y más izquierda.

Siempre la misma lacra, saquear a los ciudadanos antes de que perciban que hay una alternativa real a la ruina fiscal roja: se llama liberalismo económico. Supone erradicar para siempre los dogmas (anti) económicos izquierdosos, cuya finalidad es hacernos pobres a todos.

Yo te daré mi opinión, querido lector: si quieres que gobierne VOX, te felicito y te animo a votar a VOX; si te gusta Ayuso y quieres que gobierne ella, vota a VOX. ¿Por qué? Por Casado. Creo que es momento de dejar a un lado los intereses partidistas -Casado- y priorizar el verdadero interés general: salvar a Madrid que es tanto como salvar a España.

¿Qué ofrece la izquierda? Adoquines, estacas, persecución y destrucción de los rivales -enemigos para ellos-. ¿Algo más? Odio en dosis ingentes e incompatibles con la convivencia y la democracia. Odio a los “ricos”, a la persona que triunfa, a quien crea trabajo y aporta riqueza, a quien ame a España. Odio, odio y más odio: es el verdadero programa de la izquierda.
Bueno, también hemos tenido que sufrir viendo a la pistolera perreando (qué bochorno, baila peor que Iceta).

Al tonto afectivo-sexual disfrazado de macarra “Fariñero” presumiendo de haber dimitido, mientras solicitaba el cese (80.000€) y se aseguraba una plaza en el Consejo de Estado. No puedo obviar al lerdo monclovita haciendo lo que sabe hacer: mentir y embarrarlo todo.

Solo me queda decir que, si la gente usara la cabeza para pensar y no para emular al loco del moño, dejarían de ser de izquierdas.

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