Partido Popular y Vox respiran en La Rioja

Una de las principales cosas que hay que agradecer a la Presidenta Concha Andreu es que en La Rioja no ha decidido, o Pedro Sánchez no le ha conminado, adelantar las elecciones autonómicas previstas para mayo de 2.023, como sí ha ocurrido en Castilla y León.

Y recalco el tema del agradecimiento porque todos aquellos que consideramos que el Gobierno de Concha Andreu es el Gobierno de la tropelía, del despiste, del engaño y del descrédito, también consideramos como posible que, en el caso de que las elecciones autonómicas se produjesen en este momento, el PSOE mantendría el poder con el apoyo de Podemos-Izquierda Unida.

En Castilla y León el citado adelanto electoral parte de una situación política muy distinta a la riojana, tanto en los partidos de izquierda como en los partidos de centro derecha. De ahí el previsible acierto del Presidente del PP castellano, Alfonso Fernández Mañueco, de anticipar los acontecimientos.

El PSOE castellano no tiene un líder de calado y lleva 35 años sin gobernar, desde 1.987, cuando José María Aznar ganó las elecciones y se puso al frente de la Junta. Todo lo contrario a Concha Andreu, cada vez más asentada en el poder y sin voz discrepante alguna dentro de su partido.

En cuanto al Podemos castellano es una caricatura con únicamente 2 diputados de los 81 que conforman las Cortes de Valladolid. Si en La Rioja Podemos-Izquierda Unida es un partido dantesco, que se aferra a la imagen de Henar Moreno, como perenne progre de diccionario, en Castilla y León no parecen tener en mucha estima a los comunistas de postín amigos de los dictadores.

El gran problema lo tenemos en el Partido Popular riojano. Es el partido que debería estar bien posicionado desde hace tiempo y con garantía de éxito para el momento en el que se convoquen unas elecciones autonómicas. Independientemente de cuando se produzca esa convocatoria.

Sin embargo, las luchas internas del PP riojano no hacen más que acrecentarse y les puede pillar en un enorme fuera de juego si no se dan prisa en cerrar las cicatrices por si se le ocurre a Concha Andreu adelantar las elecciones. No se puede explicar que estén tardando tanto en rectificar ante el cada vez mayor desapego que se está produciendo entre sus bases, que son conscientes que sin una nueva cara que traiga ilusión volverán a ocupar los puestos de oposición ya que, actualmente, no están con capacidad ninguna de sustraer votos al PSOE Riojano.

Pero el problema del centro derecha riojano no acaba ahí. Mientras el voto a Vox en Castilla y León va a ser un voto útil, si todo sigue así, el voto a Vox Rioja tiene muchas posibilidades de volver a ser un voto sin representación parlamentaria y que directamente beneficie a la izquierda.

Santiago Abascal se ha volcado en las elecciones castellanas, lo cual genera ilusión y movilización, pero esa presencia omnipresente no ocurrirá en las elecciones riojanas ya que se producirán de forma simultánea a la de otras comunidades autónomas de mayor calado estratégico y representatividad.

A Vox se le agota el tiempo de montar algún tipo de estructura con garantía de éxito. Lleva años de vaivenes internos que hacen que La Rioja sea una de las pocas regiones de España donde el partido no se ha instalado ni ha conseguido aglutinar a sus simpatizantes ni ha encontrado un líder con carisma, lo cual debería de hacer reflexionar sobre la necesidad de un cambio de rumbo y de estrategia si pretenden obtener representación en el Parlamento riojano.

Por lo tanto, PP y Vox deben de agradecer a Concha Andreu y a Pedro Sánchez que, estando como están, les den un balón de oxígeno y les dejen un margen temporal para que ambos partidos puedan reorganizarse para lo que debería ser una dura batalla electoral en vez de un paseo triunfal de Concha Andreu consecuencia no de los aciertos de la Presidenta sino del desatino de sus oponentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.