Pánico Nuclear: Putin aumenta sus amenazas de guerra nuclear contra cualquier país que se enfrente a Rusia, Bielorrusia aprueba en «referéndum» poder instalar armas nucleares en el país

El máximo dirigente de Rusia ha reiterado sus temibles amenazas de guerra nuclear contra occidente si un país o grupo de países deciden intervenir en el conflicto declarando la guerra a Rusia.

Asimismo, una televisión pública rusa ha tenido la torpeza de lanzar el siguiente razonamiento a sus televidentes:

Nuestros submarinos pueden lanzar más de 500 cabezas nucleares que destruirían gran parte de EEUU y la OTAN. La idea es simple: ¿para qué necesitamos al resto del mundo si Rusia no va a estar en él?

No obstante, aunque estas palabras recuerdan a algo así como las que podrían haber pronunciado Hitler y Goebbels en su búnker de Berlín en 1945, deben ser entendidas en su contexto.

Las sanciones están ahogando al gigante ruso, un gigante con pies de barro en todos los sentidos cuyo futuro e incluso unidad nacional pueden depender de una solución victoriosa en lo militar y diplomático al término de este conflicto. Asimismo, Putin ve con nerviosismo la creciente retórica antirrusa a nivel mundial.

El envío de material militar de todo tipo- especialmente armas anti tanque- a Ucrania, puede hacer que el conflicto se le complique y alargue en el tiempo a los rusos. Esta misma tarde, varios países anunciaban el envío de decenas de cazas mejorados de penúltima generación, Mig29, lo que supone casi una intervención indirecta de varios países de la OTAN contra Rusia.

Si Turquía, por ejemplo, decide empezar a enviar masivamente sus poderosos drones de última generación a Ucrania, estos pueden causar estragos entre las filas rusas, especialmente entre la infantería que opere a cielo abierto y las columnas de tanques y blindados.

Rusia tiene casi 6.000 ojivas nucleares, 1588 de ellas desplegadas. Más de 500 de las mismas, están instaladas en submarinos nucleares de propulsión nuclear, capaces de desplazarse silenciosamente y a gran velocidad a través de cualquier mar u océano y de alcanzar con sus misiles balísticos cualquier punto del planeta.

Bielorrusia lo apuesta todo a Rusia y sube el tono belicista

Lukashenko, dictador bielorruso, ha comunicado que el pueblo bielorruso ha dicho sí en referéndum a la posibilidad de instalar armas nucleares en el país, convertido ya de facto en un estado satélite de Rusia.

Aunque el referéndum (de nulas garantías, como las elecciones celebradas en dicho Estado) y la consecuente revocación del estatus «no nuclear» del país podrían ser una simple maniobra geopolítica para disuadir, también pueden traer consigo una recolocación de armas nucleares rusas, en este caso, en suelo bielorruso.

Una guerra con solo perdedores

La creciente amenaza nuclear, que en el mejor de los casos es solo retórica putiniana para evitar interferencias extranjeras en su guerra contra Ucrania, empieza a preocupar a muchos ciudadanos y políticos occidentales.

Sin embargo, parece haber espoleado también el tono confrontativo de Reino Unido o Polonia, países cada vez más indignados con las acciones bélicas de Rusia.

Si bien estas amenazas nucleares, que recuerdan a los peores momentos de la guerra fría, son extremadamente peligrosas, deben entenderse básicamente como un recurso psicológico para garantizarse un triunfo militar que ya se ha vuelto necesario para la Administración Putin e incluso puede que para el futuro del Estado ruso.

Una guerra nuclear a gran escala supondría el fin de la vida humana sobre la tierra tal y como la conocemos, nadie quiere eso.

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