Pablo Iglesias no es feminista

“La azotaría hasta que sangrase. Es la cara B de lo nacional popular. Un marxista algo perverso convertido en un psicópata”. “…Le voy a romper la boca. Vais a ver lo que es un macho alfa cuando acosan a alguien de su partido”.

Pablo Iglesias – Vicepresidente Segundo del Gobierno

¿Alguien que habla así puede ser el vicepresidente de España? ¿Alguien que habla así puede ser un responsable político? ¿Alguien que habla así puede representar a nadie? No. Nunca. Pero, gracias a Pedro Sánchez y al PSOE, quien debería ser un paria en situación de extinción o ya extinguido, es el hombre fuerte del Gobierno de la cuarta potencia europea.

Con todo este alarde de viril “machirulismo”, el vicemoños ha dejado claro la perpetua inferioridad femenina -solo para él- y el paternalismo proteccionista del auténtico padrino. Él es el tutor y benefactor de todas las hembras que formen su harén, que, para que alguien las toque, tendrá que pasar por encima de su cadáver. Ni qué decir tiene que ellas tienen que someterse a su superioridad masculina, que para eso es el macho de alfalfa.

Es curioso por llamativo, triste por penoso y humillante por soez, máxime viniendo de los adalides del feminismo -“femimarxismo”-, ver que después de décadas de legítima reivindicación para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, tengamos que asumir como normal estas infames conductas que atentan contra las mujeres. Es el machista empoderamiento comunista que propugna de Podemos.

Creo que no hay mayor humillación para la mujer del siglo XXI que ver como su protección dependa del machote morado. Que para lograr ascender y colmar sus aspiraciones personales-profesionales deba disponer de su beneplácito. Para eso está él, y su curriculo de caudillo protector: “vuELve” era lo que rezaba en los carteles que anunciaban que regresaba, no de una guerra bolivariana, sino de una baja paternal. Señoría, no hay más preguntas.

Y es que, desde la aparición de Podemos, partido de extrema izquierda radical, marxista-chavista, un cáncer para la democracia, hemos asistido a un espectáculo deleznable. Un bochornoso proceder que le ha quitado la careta de falso mesías o “curalotodo” moderno, y que nos ha servido para conocer al verdadero Pablo Iglesias: el macho alfa de su rebaño. Alguien que falsariamente se ha erigido en el gran custodio de la esencia femenina, aunque solo anhele su voto, y la utilización sectaria del feminismo para sembrar odio -su hábitat natural-. El objetivo es mantener su caladero electoral para protegerse así mismo, pues pasar de proletario de Vallecas a potentado nuevo rico de la sierra norte de Madrid, con palacete serranete incluido, tiene su precio. Le obliga a fingir preocupación por diversas causas que no precisan de él, como el feminismo, homosexuales, medio ambiente, etc.

Han sido tantas las ofensas a las mujeres que detallarlas daría para un libro, y esto es un artículo, así que intentaré no extenderme en demasía

Entre los desagradables espectáculos “falo-opresores” dados, hay un caso que refleja a la perfección el varonil modus operandi del aciago personaje: el escándalo de su exasesora Dina Bousselham. Un hecho que de no ser por su aforamiento, del que renegaba y prometió eliminar, ya estaría sentado en el banquillo de los acusados. De todo lo conocido lo único que me queda claro es que, poner a Pablo Iglesias al frente de la defensa de las mujeres, es como poner al Dioni de chófer de Prosegur o Loomis: el desastre está garantizado.

Él, ha tenido los bolcheviques cojones de declarar en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, que, para evitar que una mujer joven -27 años- no tenga presión y lo pase mal decidió protegerla y padecer él lo que a ella tocaba. Por eso se apropió de la tarjeta SIM de su teléfono y la “guardó” durante un año y medio.

El supuesto delito robo, denuncia falsa, daños informáticos y revelación de secreto, es lo que investiga el señor Magistrado-Juez titular del Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional.

Pasado ese tiempo, y después de gritar a los cuatro vientos que era víctima de una campaña de las cloacas del estado contra él, para que nunca llegase al Gobierno (ve cloacas como don Quijote veía gigantes donde había molinos), se la devolvió pero hete aquí que la “incapacitada”, según el coletas, comprobó que la tarjeta estaba inservible, por lo que toda la información que contenía (fotos y vídeos íntimos, conversaciones, etc) quedó borrada y sin posibilidad de recuperarse, al menos en teoría.

De lo argumentado por el “Generalísimo” secretario podemita y vicepresidente del Gobierno se deduce que ella sola fue incapaz de defenderse, necesitándolo a él para realizar tales gentiles acciones. O sea, que a juicio de este Pablo Iglesias de nombre y Abundio de ideas, una mujer de 27 años, con formación universitaria (Ciencias Políticas), económica y socialmente acomodada en España, adolece de capacidad para obrar por sí misma y defenderse. Si actúa así con esta mujer, ¿qué hará con aquellas que no disfruten de la situación privilegiada de ella?

Dicho de otra manera, Dina está perpetuamente condenada a ser salvada por él, que, en un alarde de paternalismo propio de un retrógrado machista, sexista y asqueroso, decide pasar el mal rato y mantener en su poder la información suya mientras ella se queda sentadita en su casa penalizada por las cadenas de la minoría de edad intelectual, cadenas que solo ve Pablo Iglesias… Y toda la izquierda política y mediática que han asumido como propio el proceder del vicemoños. ¿Qué habría en la tarjeta SIM?…

Conviene recordar que el letrado de Podemos, Manuel Calvente, que se negó al inventado “caso de las cloacas del estado”, motivo por el que fue despedido y acusado falsa y públicamente de acoso sexual con agravante de género a una compañera, acaba de ser absuelto de todo. Podemos ha reconocido que su despido fue improcedente. Llama la atención que los que imponen un “ministerio de la verdad”, eufemismo de censura, se dediquen a presentar denuncias falsas. Sí se puede, Podemos… Son comunistas, solo hacen bien el mal.

A ver podemitas y resto de acólitos, una pregunta: ¿estáis orgullosos de vuestro amado prócer? ¿De verdad? No me lo creo. Creo que es más propio de la ilegal segunda república que de la España actual. Sí, de aquella en la que la izquierda negaba el voto femenino. Si no dierais asco, daríais pena. Eso sí, todo lo arregláis cambiando el nombre: Unidas Podemos. Es tan fuerte el ímpetu del febril Marqués de Galapagar, tanta la autoridad que detenta, que basta ese cambio para solucionarlo todo. Viendo sus recetas deja claro lo que las mujeres le importan: su voto.

El empirismo nos muestra que cuanto más estrecha sea la relación política-sentimental-sexual con él, mayores serán los triunfos de ellas. Todas las damiselas que han sido bendecidas con el arte amatorio de este vagaroso picaflor son elevadas socialmente: diputada, asesora, directora de revista –un panfleto comunista-, ministra, etc.

Observo con estupefacción que el mediocre personaje de mejorable aspecto actúa a semejanza del Rey Sol, hasta tiene su harén colmado de damas principales de alta alcurnia y rancio abolengo. En vez de María Teresa de Austria, Enriqueta –su cuñada-, la Baronesa de Beauvais, la Condesa de Soissons, y su preferida, madame Montespan, él, al más puro estilo versallesco tiene a “las Tania, Lili, Dina, Irene” y, según se cuentan en los mentideros de la Villa y Corte, un profuso curriculum pasional que nada desmerece al mismísimo Luis XIV. A su lado, el disoluto monarca francés, fue un casto mancebo disconforme con los delirios libertinos y el frenesí sexual del feo maltrecho de Galapagar.

Eso sí, estar junto a él es sinónimo de “éxito asegurado” que diría la entrañable amiga –hoy novia- de Garzón, la fiscal general del Gobierno. Autora de aquellos “bellos” piropos al otro juez Grande Marlaska, hoy anodino empleado de Pedro Sánchez, cuando, después de pedir permiso a Baltasar Garzón para poder hablar y contarlo, dijo: “Marlaska es un maricón”.

Todo un alarde de homofobia con su compañero de Consejo de Ministros, que nunca nadie criticó, ni tan siquiera el insultado. O, cuando compitió en nivel de “machirulismo” con Pablo Iglesias, al manifestar: “te voy a decir una cosa, a mí que me den tribunal de hombres, de tías no quiero. Y no me llevo mal con las tías, pero de tíos sé perfectamente por dónde van. Y cada gesto, cada cosa…, por dónde va la historia”.

¿Qué ocurriría si esto lo dice alguien de Vox? ¿Cuántos directos veríamos desde la sede del partido, el Congreso, etc? ¿Ha habido alguna queja o denuncia? ¿Dónde están las feminazis? Ni están, ni se le esperan. Es la izquierda putrefacta del “haz lo que yo digo, pero no lo yo hago”. Este es el feminismo que defiende Pablo Iglesias, Dolores Delgado y la siniestra política.

Con las presentes letras pretendo desmontar a este fraude de sujeto, un tipo políticamente siniestro y nocivo para la sociedad, cuya patología política es incompatible con la democracia. Su máximo exponente es Cuba y Venezuela.

¿Dudas? Recuerda que está endeudando a España a una media de 168 millones de euros por día, con el déficit disparado, y el paro en cifras que asustan por los destrozos humanos que causa en nuestros compatriotas. Por si fuera poco, ha subido un 27% el precio de la luz y un 22 % el del gas en plena de ola de frío, ha subido en 800 € de media el impuesto de matriculación, la cuota de los autónomos, los seguros de hogar, vehículos, de vida, los combustibles, los refrescos, etc., socapa de que “solo iba a subir los impuestos a los ricos”. ¿Ves lo que hace? Se inventa problemas para tenerte distraído, mientras él se hace rico a costa de arruinarte a ti. ¿Te acuerdas cómo vivía? Mira como lo hace ahora. Dime, ¿en qué ha mejorado tu vida? ¿Y la suya?

Creo que cualquier país que se precie de ser democrático no puede ser dirigido por tipos así, o acabará siendo la sombra de lo que un día fue. Pablo Iglesias es alguien que suma problemas, resta libertad, divide riqueza y multiplica la pobreza. Puede ser un machote de alfalfa, pero nunca será nada más.

3 comentarios en «Pablo Iglesias no es feminista»

  • el enero 12, 2021 a las 8:25 pm
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    Alguien puede pensar que la vehemencia con la que expresamos nuestras diferencias puede ser ofensiva, en este caso todo lo que aquí se expresa es el sentimiento de millones de personas que estamos siendo vilipendiadas, coartadas y olvidadas por este gobierno infame. Le doy la enhorabuena de nuevo por este articulo que es el sentir de millones de españoles hartos de tanta ignominia y destrucción de las libertades.

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    • el enero 26, 2021 a las 2:30 am
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      Lo haz pintado con la luz de Velázquez y la realidad de un Greco. Me ha gustado y te felicito por la descripción tan exacta como irreal del individuo.

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  • el enero 12, 2021 a las 9:06 pm
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    Muchísimas gracias, Fran. Creo que padecemos un comunista gobierno contra España, hecho que nos obliga a hablar alto y claro. Un placer su crítica. Comentarios como este son el mejor regalo posible.

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