Pablo Iglesias, la violencia eres tú

“La ultraderecha ya no nos señala como rivales ideológicos, como rojos. Me llaman rata, me llaman chepudo. Van al ataque personal sin ningún tipo de límite. Esto hace un daño enorme a la democracia”, Pablo Iglesias, de Marqués a llorón de Galapagar. Tú sí que haces un daño terrible, comunista.

Hay que tener la cara muy dura y ser un golfo cum laude para llevar años inyectando odio entre los españoles, alentando descaradamente la violencia contra todos los rivales, y venir ahora con estos argumentos de niño mal criado en versión macarra Fariñas low cost.

Querido lector, ruego tu paciencia para poner en su lugar al nuevo “ofendidito”, cuya piel ha tornado desde el bronceado más nauseabundo comunista, ese que emana del Gulag, hasta convertirse en una fina capa de suave seda venida desde el lejano oriente. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Llorón, llorona o llorone.

Observo patidifuso el bochornoso espectáculo del otrora machote (le voy a romper la boca. Vais a ver lo que es un macho alfa cuando acosan a alguien de su grupo, dijo) y auténtico protector de damiselas ultrajadas, ora mutado en empolvada geisha de delicada tez, cuyo ser muestra una finezza que nos asombra a todos los que incrédulos disfrutamos el ocaso del loco del moño. Viéndolo gimotear cual bisoño infante, parecería que tiene sentimientos.

Acabamos de verlo quejándose amargamente de los gravísimos insultos (rata y chepudo) que le dedican. Él, que es un pobrecito indefenso e incapaz de causar mal a nadie, pero, ¿no dijo que había que naturalizar el insulto, que debíamos acostumbrarnos a la crítica y al insulto (como si fuesen lo mismo)? Vamos a ver, los insultos, amenazas o agresiones no están justificados, pero hay que discernir entre el ataque y la legítima defensa. Dicen que quien siembra viento recoge tempestades, y tú has sembrado tifones, “Marqués del Amargo Llanto”.

Lloraste como rata lo que perdiste por Monasterio

Sigamos. ¿Quién es Pablo Iglesias y qué ha defendido en su aciaga vida política, primero como harapiento perroflauta y después como harapiento perrofaluta con coche oficial? Te diré quién eres: Tú eres el que decías que “los escraches son jarabe democrático, porque habían conseguido democratizar los debates políticos”. Tú, después del peor atentado sufrido en España, con 193 muertos, muchos de ellos sin ni tan siquiera ser enterrados, y más de 2000 heridos, te dedicaste a organizar a batallones de “borrokos” para asediar las sedes del PP. Tú te has criado mamando de los regímenes asesinos castrista y chavista. Tú eres un oriundo ideológico de la peor lacra de la humanidad, el comunismo. Tú has justificado y alentado la violencia como forma de hacer política, llegando a aplaudir a los delincuentes que arrasaban con todo lo que se encontraban a su paso. Tú has hecho un llamado antifascista, que deberían haber sido contra ti mismo. Tú eres lo peor que se puede ser: comunista.  

¿Lo tienes claro ya, mocoso llorón? Por si acaso, te dejo algunas de tus célebres intervenciones donde, con el ceño fruncido, decías barrabasadas del siguiente tenor:

La kale borroka o terrorismo callejero es gimnasia, siempre vinculada a una estrategia política y militar precisa. Hay que mantener ciertos niveles de conflictividad social”, aportando información sobre cómo actuar para derrotar a la policía. Que esa misma kale borroka “contribuía a generar la imagen del joven gudari”. Palabra de angelito celestial rojo.

-“Qué escándalo que se condene a 10 años a dos artífices de la paz”,  cuando Otegi entró en prisión. “La libertad de Otegi una buena noticia para los demócratas. Nadie debería ir a la cárcel por sus ideas”, cuando la abandonó.

“Pido perdón por no romper la cara a todos los fachas con los que discuto en televisión. Quizá, cuando acabemos esta charla, en vez de mariconadas del teatro, nos vamos de caza a Segovia a aplicar la justicia proletaria”. Pura poesía a la altura de los hermanos Machado.

“Mao Sedong fue muy astuto cuando dijo que el poder nace de la boca de los fusiles. Me gusta quien moviliza al ejército y dice, cuidado, ahora las pistolas las tengo yo”. Llamar astuto al mayor asesino y genocida de la humanidad (78 millones de víctimas), te hace merecedor de su astucia.

 “Estamos construyendo ese contra poder social que hace que si un joven hace una pintada, tira un coctel molotov o saca una pistola, le proteja una parte de la sociedad”. Alfon, Andrés Bódalo, Pablo Hasel, Rodrigo Lanza, etc., son tus discípulos y representan los efectos de ese contra poder de mierda.

Fijaros que compara hechos muy graves, que pueden llevar a herir o matar a alguien, con una pintada. Da pátina de normalidad a lo que es un atentado de extrema gravedad. Para él “la democracia es incompatible con el monopolio de la fuerza por parte del estado”. De facto está poniendo en duda nuestro sistema democrático y legitimando el uso de esa violencia por terceros. Así se entiende por qué se emociona con los delincuentes que atacan y apalean a la Policía, a VOX y a sus seguidores.

Para no aburriros con la bazofia del llorón moñudo, acabo su recital retórico con esta cita: “Cuando hay elecciones en situación de normalidad, los comunistas nunca ganan, los comunistas han tenido éxito en momentos de excepcionalidad, de crisis”, ¡eureka! Hay que provocar esa excepcionalidad para alcanzar el cielo que tanto anhela. Ahora se entiende lo que está ocurriendo estos días.

Entérate: Madrid será la tumba del comunismo.

Querido lector, no me creo la pintada en el suelo del verano pasado (rata), ni el ataque a la sede podemita, ni mucho menos el esperpento del sobre con balas. Me parece todo una burda estrategia para sacar rédito electoral, puesto que políticamente hablando, está amortizado. No aporta nada positivo. Nadie lo quiere. Todos lo despreciamos. ¿Qué le queda? Lágrimas y agitpro.

Por cierto, si se puede mandar, supuestamente, un sobre con balas al indigno ministro del Interior, a la feminista directora general de la Guardia Civil y al más indigno exvicepresidente, sin que nadie se percate de ello, ¿nos podemos fiar del voto por correo? Yo no me fio. Yo no te creo ni condeno nada, excepto el comunismo. Tú eres más falso que la tesis de Sáchez, Pablo.

Tengo claro que lo acontecido con Rocío Monasterio es otro episodio de esa cutre estrategia, salvo que esta vez le salió muy mal. La señora Monasterio resultó ser más inteligente y valiente que él y por primera vez tuvo que huir con el rabo entre las piernas. Por cierto, la imagen de la lloradera del moñudo y el triste consuelo de la activista podemita (Angels Barceló), mientras tiernamente le asía del brazito y le susurraba ruegos para que no se marchase del debate, es para echarse a llorar de verdad. ¡Qué decadencia de parte del periodismo! La Ser ya no es, solo fue.

Hombre, del nieto de un gran adorador del Generalísimo e hijo de ilustre  frapero, discúlpame, pero me espera mucho más. Viéndote gimotear no creo que Madrid vaya a cambiar el oso y el madroño por el “soso y el llorón del moño”, ni por la pistolera del perreo.

Aquí acaban estas letras que te cuentan parte de lo acontecido hasta hoy. ¿Qué puede ocurrir en los días que faltan hasta el 4 de mayo? Todo y más. Porque tratándose de la maquiavélica izquierda, que es conocedora de la derrota antológica que va sufrir, estoy convencido que nos ofrecerán más espectáculos lamentables como los aquí reseñados. Están enfermos y pretenden enfermarnos a todos. Solo tengo una cosa clara: Pablo, la violencia eres tú.

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