Pablo Casado y su doble moral

Hoy queridos lectores pondré sobre la mesa la más oscura de las caras del líder de Partido Popular, poniendo sobre la conciencia del lector expondré la verdad de su famosa ley de pandemias.

Una norma por la cual el señor Pablo Casado se pretende convertir en el nuevo Mengele o el Lysenko de turno, pero antes un poco de historia para emplatar con atino este medicamento totalitario con el que quiere curarnos el PP.

Hay un libro titulado «Doctores del Infierno» que relata los experimentos que los nazis practicaron con humanos. La autora actuó como taquígrafa en Nuremberg en 1946, cuando los países vencedores llevaron a juicio a los principales dirigentes nazis bajo la acusación de crímenes contra la Humanidad y genocidio.

Menos conocido pero no menos importante, es más, diría yo que importantísimo por el resultado del mismo, fueron los veinte médicos y tres auxiliares, también juzgados

En ellos se describen los experimentos realizados sobre prisioneros de guerra, judíos, esclavos, y enfermos aquejados de enfermedades avanzadas, experimentos llevados a cabo sin ningún tipo de consentimiento o incluso con promesas no cumplidas sobre su liberación o mejora de condiciones de vida, es aterrador.

Se les inoculó venenos, tóxicos, gas mostaza, bacilos del tifus, malaria, suero de pacientes de hepatitis, fueron obligados a beber agua salada. Se les provocaron artificialmente heridas que eran infectadas con tierra, trozos de madera o cristal para reproducir la tipología y contaminación de las heridas de guerra.

Se realizaron amputaciones y secciones de huesos y tendones

Se hicieron experimentos con antibióticos y fármacos coagulantes, realizando amputaciones en vivo o disparos a sangre fría para comprobar si se producía o no hemorragia. Se esterilizó a miles de personas y así continua el relato hasta alcanzar el vómito.

Llamativo es como hubo tan pocos acusados y condenas tan limitadas cuando hay pruebas de la participación activa e incluso entusiasta. Como ejemplo en su alegato final Karl Brandt, médico personal de Hitler y artífice de la T4 Aktion, dice:

“Es irrelevante si el experimento se hace con el consentimiento o en contra de la voluntad de la persona interesada (…) La intención es el móvil: la lealtad hacia la comunidad (…) La ética en todas sus formas la decide un orden o la sujeción a una autoridad”

No crean que esto solo sucedió en Alemania, desde los tiempos de Lenin y hasta la disolución de la Unión Soviética, tanto la ciencia como la tecnología iban íntimamente enlazados a la ideología y a la funcionalidad en el estado soviético.

Los rusos se preocuparon más de desarrollar técnicas de control mental y lavado de cerebro que les permitieran controlar a su antojo las ideas de desertores y/o enemigos del régimen.

Estas técnicas las basaron en tortura, privación de alimentos, de sueño, empleo de fármacos, drogas y agentes químicos, entre otros

Pero los excesos más extraordinarios del totalitarismo soviético se dieron en la biología. Trofim Lyssenko, agrónomo que rechazó aceptar la teoría cromosomática de la herencia, generalmente aceptada por los genetistas afirmó que sus teorías se correspondían al marxismo, habló con Stalin en 1948 e hizo prohibir la genética de poblaciones y de otros campos relativos a la investigación biológica.

Esta decisión no se revirtió hasta la década de 1960. Dicha política dio lugar al Lysenkoísmo, quedaba así vía libre para transformar la naturaleza de manera voluntarista.

A lo largo de la historia vemos como la investigación bajo un régimen totalitario supone un incentivo bastante poderoso en las mentes de los trabajadores que empeñan sus vidas en dichos proyectos, forjando una atmósfera de fanatismo, con un espacio propicio para que se den las investigaciones más delirantes, morbosas, extremas e inhumanas y aun así, seguimos repitiendo errores.

Romper las reglas de la ética, contrario a lo que supusieron tanto nazis como comunistas, nunca es garantía de victoria. De hay que en abril de 1947, el Dr. Leo Alexander sometió a consideración del Consejo para los Crímenes de Guerra, diez puntos que definían la investigación médica legítima.

El veredicto del juicio adoptó estos puntos y añadió cuatro más. Estos diez puntos son los que constituyen el Código de Núremberg

Parece ser que el señor Casado los desconoce o directamente como todo tipo con ínfulas totalitarias quiere directamente pisotearlo.

La única barrera legal que al ser humano le queda es el protocolo, claro y preciso. Entre ellos, se incluye el consentimiento informado y la ausencia de coerción, la experimentación científica fundamentada y la beneficencia del experimento para los sujetos humanos involucrados, por lo tanto señor Casado ¿que es esto?

Esto esta en su ley Artículo tercero, «adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato. Dichas medidas incluirán el sometimiento obligado de las personas sospechosas a observación de salud pública; sometimiento a cuarentena o aplicar otras medidas sanitarias para las personas sospechosas; sometimiento a aislamiento y a tratamiento, cuando proceda, a las personas afectadas, así como la localización de quienes hayan estado en contacto con personas sospechosas o afectadas».

A los votantes del PP, ¿éste es vuestro referente moral? ¿este es el humanismo del PP? ¿queréis volver a repetir la historia?

Sabed una cosa, me tendreis enfrente y a tí Casado te digo que eres un inmoral, no sabíamos que la nueva sede del Partido Popular está en Sachsenhausen o Dachau o Natzweiler o Buchenwald o Neuengamme, que Dios se apiade de tu alma, ya que yo no lo voy hacer.

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