Nueva Zelanda sólamente registra 26 fallecimientos desde el comienzo de la pandemia

Nueva Zelanda es un claro ejemplo de que el coronavirus puede llegar prácticamente a eliminarse. Beneficiado por su insularidad y su escasa población de apenas 5 millones de personas, el país no dudó en actuar rápida y contundentemente decretando un confinamiento severo en marzo cuando sólo se habían contabilizado unas decenas de casos.

Gracias a la extraordinaria gestión de la primera ministra de este país por el Partido Laborista de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, consiguió en octubre del año pasado ante las urnas, renovar su mandato con mayoría absoluta, al haberse ganado la confianza de los neozelandeses.

El país sólo ha registrado 26 fallecimientos y 2.591 contagios desde el comienzo de la pandemia del Covid-19

Unas semanas después el confinamiento domiciliario fue levantado, pero se mantuvieron los pilares fundamentales de la «estrategia de eliminación»del virus. Las medidas son las siguientes:

1. El control de las fronteras

Las fronteras de Nueva Zelanda están cerradas al turismo, pudiendo entrar sólamente ciudadanos de Nueva Zelanda o extranjeros que cumplan alguna de las excepciones, como la de tener familiares en el país. Cada viajero que entre debe pasar de forma obligatoria 14 días de cuarentena aislado y ademá, debe presentar a su llegada una PCR negativa. El aislamiento se realiza en instalaciones gubernamentales preparadas para ello, fundamentalmente hoteles, y el viajero debe hacerse otras dos pruebas antes de poder circular por el país, los días 3 y 12, tenga síntomas de coronavirus o no.

2. Test

Las autoridades sanitarias hacen test a todos y cada uno de los ciudadanos que presenten algún síntoma y además ha llevado a cabo cribados masivos sistemáticos «para asegurarse de que no se dejan sin localizar» asintomáticos.

3. Rastreo y Cuarentena

Nueva Zelanda está consiguiendo localizar, hacer pruebas y poner en cuarentena «al 80% de los contactos» de cada positivo en los cuatro días siguientes a la exposición mediante una estrategia «nacional«de rastreo. A lo que se suma también una aplicación de móvil que se ha descargado y utiliza la mitad de la población.

4. Medidas de prevención

Por último, y añadido a todo lo anterior, hay que añadirle una elaborada información precisa sobre las normas para contener el coronavirus (distancia social, higiene de manos, uso de mascarilla en las situaciones en que se considere obligatorias y «quedarse en casa en caso de síntomas«). El país trabaja de manera exhaustiva la manera de involucrar a la población en estas medidas mediante una «comunicación clara«.

El uso de mascarilla sólo es obligatoria en el transporte público

De manera paralela a este férreo control fronterizo, Nueva Zelanda no duda en recuperar las restricciones en caso de registrar algún brote. Por el momento, el uso de la mascarilla no es obligatorio en todo ámbito público, ya que en el nivel de alerta 1, Nueva Zelanda sólo exige la mascarilla en el transporte público y en los vuelos nacionales.

Para el resto de situaciones, las autoridades sanitarias se limitan a pedir su uso «cuando no se pueda mantener la distancia en interiores concurridos, como supermercados«

El país ha comenzado la vacunación por el personal de fronteras y de centros de aislamiento, estimando que más del 90% de estos trabajadores ha recibido ya su primera dosis de la vacuna.

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