No somos fascistas, somos españoles

Parece mentira que haya que aclarar, desmentir o escribir un artículo para defenderse de las continuas agresiones verbales que exhalan algunos cuando aprovechando cualquier circunstancia, o bien en alguna manifestación, en redes sociales, o en cualquier otro acto, incluso en el congreso de los diputados, cuando los miembros del gobierno insultan de forma sistemática por cualquier interpelación que hace la oposición de derechas.

Sobre todo a los diputados de Vox, aunque también a algunos del PP, llamándoles fascistas, de extrema derecha, fachas, o incluso nazis

Una mentira que aún contada mil veces jamás será verdad. Estamos en un momento en España de histeria colectiva entre las hordas de la extrema izquierda, los independentistas, los separatistas, los asesinos etarras, donde confesar públicamente ser de derechas pareciese un crimen de lesa humanidad. La izquierda se ha vuelto tan intolerante que me retrotrae a los años anteriores a la guerra civil. Se han radicalizado tanto que ya no distinguen a nadie que no haya sido abducido por el engendro del diablo, o inoculado por el virus criminal del comunismo, que tanto daño ha hecho a la humanidad y que está haciendo a la sociedad española en los últimos años, ya de por si anestesiada, idiotizada y en muchos casos, envilecida, como es el caso de los que un día votaban a aquel partido socialista de Felipe González y que ahora siguen votando a este Psoe. Nada que ver con aquel, pese a que el Psoe, siempre, en sus 143 años de existencia, pareciese más que un partido político, una asociación criminal para delinquir especialista en los crímenes más atroces de la historia de España.

La unión hace la fuerza, la desunión da el gobierno a la izquierda

Por mucho que a algunos no les guste, los partidos de la derecha española están «condenados» a entenderse. No se entendería de otra forma, pues ni el PP va a desaparecer ni Vox va hundirse como partido. El cambio de estrategia de Pablo Casado en la moción de Censura, atacando a Santiago Abascal de forma inmisericorde, deshonesta y traicionera fue un gravísimo error que, gracias a la templanza de Santiago Abascal, que no contrarrestó aquella infamia, la cosa no fue a mayores, pero eso hay que revertirlo.

Como decía, el PP no va a desaparecer por mucho que Casado pierda votos por sus deleznables errores que merma su liderazgo en el PP. Pero, sin embargo, lo suplen por otro lado con el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso que dice lo que piensan muchos españoles. Y hay que reconocérselo como una gran lideresa. Estoy convencido que Ayuso se entendería mucho mejor con Abascal, que Casado con éste. Pero por el bien de España, mientras que no haya un pacto de no agresión, más por parte del PP de Casado y el lanzador de huesos de aceituna, Teodoro García Egea, una de las peores influencias para Pablo Casado, que por parte de los de Vox al PP, que han mantenido el tipo a pesar de los ataques furibundos de dirigentes del PP contra Vox.

La última, es la votación de hace muy pocos días para la mesa de la Comisión de Interior, donde se votaba a sus miembros, El PP se abstuvo, dejando fuera a José Alcaraz de Vox y expresidente de la A.V.T. Esto forma parte del cordón sanitario del PP contra Vox y así no vamos a ninguna parte y la izquierda lo sabe.

Hasta que no ocurra ese acercamiento, no se podrá revertir la situación de extrema gravedad por la imposición de un cambio de régimen, perpetrado por este gobierno criminal y sus secuaces, así como los innumerables atropellos a la ley, a la Constitución y a cualquier norma del estado.

Hubiera sido una buena ocasión la manifestación de Colon del día 13 en Madrid, sin embargo, fue todo lo contrario, Casado, más bien se escondió de salir en ninguna foto.

España, esa gran nación

La extrema izquierda anti-española, tienen que saber que los que vamos a Colón, los que lucimos nuestra enseña nacional, los que nos emocionamos con el himno de España, los que nos gusta presumir que tenemos el mejor país del mundo, el país más bonito de la tierra, el más hermoso, con una diversidad apabullante en sus regiones, una de las gastronomías más suculentas y apetecibles, unas gentes abiertas, amables y acogedoras, una cultura milenaria y ancestral, con una historia también milenaria, donde las heroicidades de aquellos hombres y mujeres que emprendieron alguna conquista, aventura o hazaña serian dignas de cualquier película épica de Hollywood, además de incontables por su numerosísima y rica bibliografía de aquellos héroes, nunca olvidados.

España es motivadora, exuberante, diversa y maravillosa. Como decía, la extrema izquierda y el resto de la banda que nos insultan, tienen que saber que, no somos fascistas, no somos fachas, no somos nazis, no somos violentos, todo lo contrario, ni somos de extrema derecha, somos lo que vosotros aborrecéis, menospreciáis e insultáis: ¡somo españoles! Es tan simple como simple son sus cerebros a la hora de insultar, menospreciar, vilipendiar o incluso, agredir.

Nos gusta presumir de esta bendita tierra, de esta gran nación: nuestra patria. Desde Galicia a Murcia, desde Cataluña a Huelva, desde Baleares a Canarias, desde Andalucía a Vascongadas, por supuesto Asturias, Cantabria, Extremadura, Valencia, Ceuta, Melilla, Navarra, La Rioja, Aragón, Madrid, Castilla la Mancha, Castilla León, las dos Castillas de mis amores, incluido hasta perejil y cualquier isla o islote de nuestra mágica España. Somos lo más grande que una persona puede decir al haber nacido en España: soy español.

Decía Sócrates: “hay tres tipos de hombres: los vivos, los muertos y los navegantes

Yo digo que hay tres tipos de hombres, los que se tiran por el abismo, los que nos empujan al abismo y los que se asoman al abismo como el que mira a los ojos de su enemigo antes de luchar y vencerle.

Los primeros, está claro que tipo de gente son. Son aquellos que un día lucharon, pero se rindieron, aquellos que se niegan a luchar por lo que aman, los cobardes y los pusilánimes, los que tuvieron un día ideales, honor, valentía para afrontar su destino, pero se rindieron. Son los mediocres, aquellos que anteponen sus intereses al interés general aún a riesgo de perecer. Piensen Uds. quién les encaja en tal descripción.

Luego están los otros, los segundos, los indolentes, los que olvidan, los inmisericordes, los que no son limpios de corazón, los que entierran la memoria. Una parte de la sociedad llena de odio y vileza que prefiere olvidar, recordar y no homenajear a nuestros héroes, a nuestras víctimas. Una sociedad adormecida y aborregada que, con tal de defender a un gobierno poseído por el mal, es capaz de pisotear la sangre de los caídos de nuestras víctimas, de aquellos que murieron por defender la libertad y a España.

Son aquellos sin escrúpulos, sin apegos, sin conciencia, que pisotean los valores de los primeros, sus ideales, porque ellos carecen de los mismos, donde su doctrina es aquella que se basa en asaltar el poder por los medios que fueren, si es menester, con subterfugios, engaños, mentiras y propaganda falsaria, incluso, hasta el punto de utilizar la fuerza y la violencia. Son la reencarnación del mal.

Pondré un ejemplo: ver un año más como se aniquila la memoria de las víctimas del terrorismo con una celebración a la cual se invita a los verdugos de las víctimas, a sus asesinos, a sus secuestradores y carceleros, es repugnante. Ver el último acto en el congreso de los diputados, el día 27 de junio, el día de las víctimas del terrorismo, donde además los asesinos nunca se han arrepentido, jamás pidieron perdón, jamás pagaron por sus delitos, es repugnante. Una legislación española tan garantista, que premia a los criminales y castiga a las víctimas. Las victimas están en el más absoluto abandono, despreciadas, vituperadas, engañadas, dolidas, no solo por todo lo sufrido cuando perdieron a sus seres queridos, sino porque han sido traicionadas más veces de las que puedo recordar.

Un país que no protege y salvaguarda a sus víctimas, es un país despreciable, pero cuando esto ocurre desde el poder pactando leyes con los asesinos, se nos encoge el corazón y hiela la sangre, como bien dijo la madre de Joseba Pagazaurtundua, Pilar Ruiz, exjefe de la Policía Local de Andoáin y militante socialista, asesinado por ETA el 8 de febrero de 2003: «haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre”. Pues sí, aquella premonición se ha quedado, incluso, muy corta, pues la dimensión que han tomado los acontecimientos en España son de tal gravedad que, o se toman cartas en el asunto, ahora que podemos, o el olvido de las víctimas será otra acción más de un gobierno criminal.

La mayoría de las asociaciones de víctimas no han asistido a está pantomima vergonzante, a esta encerrona repugnante de este gobierno que quiere poner al mismo nivel, en el congreso de los diputados, a las víctimas con sus verdugos.

Por último, estamos los que afrontamos y reprochamos a los primeros, los que nos enfrentamos y “combatimos” a los segundos y nos convertimos en los terceros, con la resistencia, con el poder de la palabra, del lado de los que defienden la verdad por encima de todo, los que defendemos el orden Constitucional, la democracia y la libertad, aquellos valores que durante generaciones hemos defendido, sostenido y compartido con nuestros iguales, con aquellos ciudadanos que estuvieron, que están y que seguirán estando dispuestos a luchar en favor del bien común, de la libertad y de España. Solo queda vencer.

Un comentario en «No somos fascistas, somos españoles»

  • el julio 4, 2021 a las 6:46 pm
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    Solo deseo hacer una aclaración. El único Gobierno fascista que en estos momentos, hay en España, es el de PSOE con su presidente a la cabeza. Mirar y pensar, ¿que Leyes se están proponiendo y aprobando actualmente en nuestra patria. Leyes que nos quitan la libertad y que solo permiten el pensamiento único.
    Los comunistas y los fascistas, están cortados por el mismo patrón, pero la derecha no coarta para que todo el mundo piense lo mismo.
    La Democracia en España fue impuesta por Suárez y defendida con gran valor.
    Ahora resulta que una Constitución aprobada por todos, un 85%, no nos vale. Hay que dividir España por que cuatro descerebraos así lo quieran.
    Un español

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