Ni Domínguez ni Bretón. El Partido Popular riojano se desangra

En el Partido Popular es todo tan triste que hasta lo que se supone debe de ser un gran acontecimiento, como es la presentación de un candidato a la presidencia del partido, pasa a ser un anuncio desaliñado, falto de interés y fuera de un marco temporal propicio.

Por fin sabemos lo que ya imaginábamos. El Partido Popular riojano ha sido incapaz de llegar a un entendimiento entre sus facciones y comenzará una cruenta batalla que acabará con muchos heridos, más de un desaparecido y algunos aliados que se pasarán al bando contrario según como discurra el proceso.

Alfonso Domínguez, Consejero de Administración Pública y Hacienda del Gobierno de La Rioja de 2.015 a 2.019, no tuvo ningún acierto en la elección del día de presentación de su candidatura para dirigir el PP riojano.

El día que estalla por los aires el Partido Popular a nivel nacional, el día donde el conflicto entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso llega a su punto más cruento, el día donde la imagen del PP queda seriamente dañada, no puede ser el día en que un candidato, con visión política y deseoso de gobernar, se ponga en la palestra.

Dice muy poco de la capacidad estratégica de quien se presupone puede ser el elegido para gobernar La Rioja. Más bien parece que tenía apuntado en la agenda este día para venderse al electorado y simplemente tocaba hacerlo. Poca capacidad de improvisación en quien debe tener recursos notables para afrontar las dificultades que aparezcan en la gobernanza.

Respecto a Alberto Bretón, con sus llamadas a la integración, que son más bien una quimera que una realidad, no hace sino demostrar que, efectivamente, hay un conflicto soterrado desde hace ya mucho tiempo en el seno del que hasta hace pocas fechas había sido el partido político más importante de La Rioja.

Ahí tenemos a Alberto, anteriormente Consejero, Senador y Delegado de Gobierno, que tampoco quiere abandonar la poltrona del poder y para ello ha iniciado la frenética campaña de la conquista del mundo rural, con visitas a muchas pequeñas localidades y siendo invitado de honor en diversos merenderos.

Porque así está el PP riojano, desunido y con luchas de poder, entre Alfonso Domínguez, al que apoyan el aparato oficialista, Ceniceros, Cuca y Conrado Escobar, entre otros, y Alberto Bretón, con menor apoyo de los de siempre pero mayor entre las bases. El primero, controlando Logroño y parte de Rioja Baja y el segundo, con apoyo mayoritario de Rioja Alta, Cameros y el resto de Rioja Baja.

Auténtico despropósito el que estamos observando en el Partido Popular, que debería estar muy preocupado por la pésima imagen que está dando, por su ausencia de renovación y por el trabajo gratuito que le está haciendo a otras formaciones como Vox que no necesita mostrar méritos especiales para llevarse una importante parte de los votos del centro derecha riojano, procedentes del hastío que producen formaciones como el PP y Ciudadanos.

La enorme ineficacia y la falta de estrategia de los dirigentes peperos les debería hacer pensar en el castigo que van a recibir de una parte importante de sus simpatizantes en favor del partido de Santiago Abascal.

Vox La Rioja, sin duda, será el gran beneficiado de los graves errores del Partido Popular, a quien le basta no cometer fallos hasta que den a conocer al líder que presentará a las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2.023.

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