Muere a los 91 años el último presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, en pleno conflicto a gran escala entre Rusia y Ucrania

Gorbachov será enterrado en el cementerio de Novodevichy de Moscú, donde yacen los restos de destacados personajes de la historia de este país incluida la mujer de Gorbachov

El impulsor de la glasnost y padre de la perestroika ha muerto a los 91 años, oficialmente «a causa de una larga enfermedad». Si bien la versión oficial es bastante creíble a tenor de la edad y el ya conocido estado de salud de Gorbachov, ya hay quienes especulan con que haya podido no ser así debido al convulso estado actual de la política rusa.

Un legado de miseria, pero también de reformas, de relajación de la Guerra Fría y de fin de la peor tiranía

La figura del ex presidente ahora fallecido ha estado y estará siempre rodeada de polémica y controversia. Si bien Gorbachov fue el presidente de una dictadura comunista, lo cual le convierte en dictador, su Gobierno tuvo poco que ver con el de sus predecesores.

Gorbachov pasará a la Historia por ser el quinto y último presidente del extinto imperio soviético, cuya disolución tiene cuanto menos cierta relación con el aperturismo del ex presidente. Especialmente con sus concesiones en materia de participación política y derecho a la autodeterminación de los pueblos que componían la URSS, incluidos Ucrania y Bielorrusia, consideradas naciones hermanas de Rusia y, para muchos rusos todavía hoy día, partes inseparables de esta.

Gorbachov desarrolló a lo largo de su carrera una serie de buenas relaciones con todo tipo de líderes políticos occidentales, incluidos el conservador y anticomunista Ronald Reagan, así como sindicalistas, activistas de los Derechos Humanos o artistas.

Las ideas de muchas de estas personas eran diversas, pero todos tenían en común ciertos valores mínimos sobre la libertad, la democracia, la justicia, el ecologismo… valores poco compatibles con tener una buena imagen de la Unión Soviética en aquellos años. A pesar de la simpatía que la mitad de los europeos de aquel periodo tenían por las ideas socialistas y comunistas, la crítica a la tiranía soviética y a su intervencionismo exterior era generalizada.

Fueron los lazos con occidente de Gorbachov, su carácter afable, su profunda mirada crítica a los gobiernos anteriores de la Unión Soviética y cierto complejo o ganas de agradar a la izquierda progresista y verde occidental, los que le llevaron a querer implantar en la URSS un nuevo «socialismo de rostro humano«.

Asimismo, podemos atribuir al ex presidente el principio del fin de la Guerra Fría en tanto que supo ofrecer a Estados Unidos su cara más amistosa y apaciguadora.

Gorbachov era muy consciente de los peligros que la proliferación de armamento nuclear, desequilibrios demográficos, tensiones bélicas internacionales y las políticas de industrialización no sostenible en el planeta Tierra- de las que la URSS era junto con EEUU la principal culpable- suponían para el futuro de la humanidad. Esta conciencia humanista le llevó a querer cambiar para siempre la naturaleza del país que presidía, puede que sin ser consciente de que los profundos cambios introducidos podían acarrear el fin del imperio.

¿Principal responsable de la desintegración de la URSS?

Según muchos de sus críticos dentro de la extrema izquierda, fueron esa política blanda, permisiva con la crítica interna, y el aperturismo pseudo democrático por el que decía apostar Gorbachov los que precipitaron el puede que no tan inevitable final de la Unión Soviética en 1991.

No obstante, no debemos atribuirle al ex presidente todo el mérito de acabar con la URSS al firmar voluntariamente, a instancias de Yeltsin, su acta de disolución.

Gorbachov redujo fuertemente el gasto militar en su país, pero siguió reprimiendo con puño de hierro los movimientos separatistas en la periferia de su imperio. Quería un socialismo distinto y menos orientado al viejo comunismo bolchevique, pero no renunciar por completo a ese sistema político, económico y social ni tampoco facilitar el resquebrajamiento territorial de la URSS.

Además, más allá de las reformas políticas, la transparencia, la pérdida de poder del PCUS o la elección de Yeltsin por sufragio universal, elementos facilitados por el ex presidente, en el colapso del imperio rojo tuvieron también mucho que ver las crisis económicas y productivas de la URSS; la caída del comunismo en varios países de Europa oriental a partir de 1989; el accidente nuclear de Chernovil; la efervescencia nacionalista en el báltico o el Cáucaso; la apuesta de China-la otra gran potencia comunista hasta ese momento- por el capitalismo autoritario y de estado en economía desde finales de los 70; o la proliferación de críticos y reformistas tras 70 años de experimento comunista claramente fallido.

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