Columna de La Reconquista | “Me quieren matar…”

Cierto es que me quieren matar, damas y caballeros. Los signos son claros, los intentos patentes. Me quieren matar. Las amenazas recibidas no son corpóreas (¡si matasen mi cuerpo, pese a lo aberrante del delito, sería preferible!), quieren matar mi pensamiento, mi libertad, mi expresión, mi orgullo de ser española y estar orgullosa de ello.

Creo que quienes nacimos hace unas primaveras recordamos la paz en las calles, las VPO, las catorce pagas anuales, el hecho de que las escuelas enseñasen y no adoctrinasen… Me están matando por donde más duele a una madre: el adoctrinamiento de sus hijos. Me matan donde duele a una trabajadora: en los juegos malabares que diariamente hago con unos pocos euros para que mis niños coman lo más parecido a la comida normal de antes (me niego a decir “nueva normalidad”, porque o es nueva o es normalidad).

Me matan, de verdad, los pastores, sacerdotes, religiosos y líderes de cultos que no alzan la voz ante la barbarie de las especulaciones sobre género, la aprobación de eutanasia, el mantenimiento del asesinato vil que es el aborto, el abandono de las residencias de mayores, la inseguridad en las calles… Quieren matarme.

No. No voy a dejar que me maten y que suiciden mi España. “Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”, así que ayudadme a vivir, a vivir plena, satisfecha, bien (no es tener o no tener más o menos, es sentirse segura, con esperanzas e ilusiones, con sueños y proyectos). La frase de D. José Calvo Sotelo (de santa memoria), pese a la apostilla de esa tal Pasionaria, la adoptó como propia, para animarme a ser valiente cada día: «Señor, la vida podéis quitarme pero más no podéis». Y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio.

No quiero morir. Quiero vivir, VIVIR. Sin nostalgias (ni viví la época franquista) y sin miedos (sí viví la ETA, el GRAPO, el FRAP, el TERRA LLIURE…). Pero no quiero vivir solo yo: que todos los españoles vivan, y vivan en esa paz que tanto costó construir, para que sin aprender de los errores del pasado volvamos a reincidir.

Así, yo, Doña Berenguela, me he decidido: mi fuerza para mi Patria, mi corazón para mi Nación, mi alma para mi Dios. Pero juntos haremos que cada uno cumplamos esos sueños, esperanzas y anhelos que el socio-comunismo está destruyendo a marchas forzadas.

Seguirán mis espuelas en los hijares de tantos pésimos hijos de tan noble madre como es España, eso lo prometo. ¡Quiero vivir en mi España!

** También puede seguir informado en el Grupo de Telegram de La Reconquistahttps://t.me/LaReconquistaNoticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *