Más Palizas y Ecopatadas verdes de Íñigo Errejón

Para hablar de la casta podemita, hay que citar a uno de sus próceres: Íñigo Errejón. Eterno demagogo de rostro adolescente y con facciones de niñato petulante que nunca ha dado el salto a la madurez. Exmamporrero del Coletas (me llaman rata, me llaman chepudo) que ha mutado hasta convertirse en su enemigo público. Un tipo con tantas neuronas como frondoso se muestra su barbudo rostro, que ha elevado a Judas Iscariote a la categoría de modelo de la lealtad y la honradez (…). Hablar de este homúnculo es hablar de su beca-black de 1.800 euros al mes por un trabajo que no hizo en una universidad que nunca holló«. Letras de mi libro (España Renace) a Íñigo Errejón.

La izquierda es la religión laica de los adeptos a la vagancia y fanatismo

Acabamos de conocer la supuesta agresión de Errejón a un señor de 67 años, que, además, está enfermo de cáncer. Al parecer, todo se inició cuando el señor le pidió hacerse una foto con él y le dijo que “le daba caña por las redes”, a lo que Errejón le contestó que no, que a partir de las 22:00 horas no trabajaba (será que no va al trabajo, porque lo que se dice trabajar nunca lo ha hecho ni lo hará).

Luego de estas palabras, Errejón, supuestamente, le propinó una fuerte patada al citado señor en el estómago.

Tal era el estado de agresividad del líder de Más País, que varios testigos aseguran que las personas que le acompañaban tuvieron que llevárselo del lugar.

Se ha sabido que los agentes tienen en su poder varias grabaciones dónde se le puede ver en actitud violenta y agresiva. Cabe reseñar que coincide plenamente con la descripción física y la misma vestimenta que la supuesta víctima denunció ante los agentes, además del lugar y la hora exacta. Por supuesto, nada que ver con esa imagen idílica que los subvencionados medios de comunicación nos quieren vender o como ellos se definen: ecosocialismo, ecofeminismo y ecorepublicanismo.

¿Ecopatadas a señores de 67 años? Todo apunta a que sí

Querido lector, siempre he defendido que la izquierda es una entelequia que solo el PP se cree. Una patología que carece de propuestas políticas, morales, culturales, económicas, etc., de ahí su obsesión con la violencia; es lo único que saben hacer. ¿Qué puede aportar este rojerío enfermo a nuestra sociedad? Nada, salvo los continuos ataques que han protagonizado sus cachorros borrokos. Insultos, amenazas y agresiones con adoquines, estacas y barras de hierros son su único proyecto. Natural, son admiradores de Otegi y la banda terrorista de la ETA.

¿Qué “Podemos” esperar de “Más País”? Más palizas, nada más

Con todo y con eso, acabamos de ver como la “aspiranta a máxima carga” podemita, Ione Belarra, ha definido a su formación como el partido del amor (lógico, están todos liados con todas y “todes”. En vez de cúpula tienen cópulas). De ser cierto lo dicho por Belarra, y dado que Podemos y Más País son la misma basura, con distintas siglas, pero ideológicamente nacieron en la misma fosa séptica, el partido del aspirante a karateca noctámbulo y ducho pateador debería ser el del cariño, la simpatía, la amistad y otros bellos fraternales sentimientos, y nunca el de la violencia por sistema.

Lo diré muy claro: la verdadera relación de amor de la escoria bolchevique es con la intimidación y el acoso contra los rivales, que forma parte de su ideal político. Lo hemos visto cuando rodearon el Congreso, en innumerables episodios de matonismo callejero, escraches, alertas antifascistas, ataques a rivales convertidos en enemigos, manifestaciones violentas que acabaron arrasando con todo lo que encontraron a su paso. También, cuando aplaudían y animaban a los delincuentes llamados “antifas”.

Conviene recordar el altercado ocurrido en Santiago de Compostela (julio, 2018), dónde, el pateador cobarde de señores mayores, que se hallaba de fiesta en un local proetarra, estuvo implicado en otra reyerta con varias personas que, al parecer, pudieron grabar con el teléfono todo lo acontecido. Íñigo “Van Damme” se marchó del local corriendo junto a sus dos acompañantes. Posteriormente, los dos citados regresaron al local y tras iniciar una pelea, acabaron destrozando el teléfono de la persona que había grabado la pelea para evitar que las imágenes fuesen publicadas. No hubo denuncia.

Curioso la facilidad de Íñigo para acabar a palos con todo el mundo, menos mal que está medio hecho, que de lo contrario podría ganarse la vida como matón.

No pretendo hacer bromas sobre lo acaecido con la supuesta agresión del presidente de Más País a un señor de 67 años, que, además, está enfermo de cáncer. Solo faltaba eso. Lo que si pretendo es desnudar la falsaria e indecente conducta de estos tipejos que, cuando no tienen una cámara cerca, son capaces de todo.

Lógico, son comunistas: lo peor que se puede ser

Te imaginas que Abascal hiciese algo parecido, ¿qué dirían los subvencionados medios? ¿Cuántos directos harían en la puerta del Congreso, en la sede de VOX, en su domicilio o en plena calle? ¿Cuántos especiales televisivos veríamos? Estoy convencido que la izquierda, con el aspirante a matón low cost al frente, estaría haciendo llamadas a su dimisión mientras convocarían manifestaciones masivas contra la violencia fascista.

Una pregunta, Íñigo, si hubiese sido alguien con la mitad de edad de este señor -tu edad- y estando tú solito, ¿habrías actuado igual? ¿Te atreverías a golpear a alguien sin tener a varios “pirrakas” a tu alrededor? Si eres tan valiente como para ir dando patadas a diestro y a siniestro a una persona que puede ser tu padre, no puedes ostentar un cargo público. No puedes okupar ningún puesto de responsabilidad, ni mucho menos ser socio del Gobierno. Creo que esto puede y debe ser tu fin como parásito público que vive de los presupuestos.

Anda, lárgate y sigue el camino de Isa Serra, Alberto Rodríguez, Pablo Echenique Robba (con ese apellido), Juanma del Olmo y el resto de condenados de vuestra patología política.

Querido lector, este siniestro personajillo es el que la progresía pretende hacernos creer que es un tipo honesto. Alguien que debemos acoger como previamente fue acogido él en los sucios brazos de Chavez y Maduro, donde fue amantado con la sangre de los venezolanos -las bondades del socialismo del siglo XXI-. Este –dicen– es bueno, dialogante, templado, ponderado, la moderación hecha carne, y el relevo en caso del Coletas. Vamos a ver, Stalin no fue el remedio a Lenin, ni Maduro el de Chávez, como tampoco Errejón puede ser el sustituto del Coletas. Porque si el remedio a todos nuestros males son estas enfermedades –un lobo vestido de oveja– cada día estaremos peor hasta que, fruto del hambre y la inseguridad, perdamos la vida o nos la quiten, que suele ser lo habitual con esta gentuza” (España Renace).

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