Martínez Almeida en la brecha y su futuro en entredicho

La cruenta guerra abierta en el Partido Popular entre su presidente, Pablo Casado, y la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha salpicado de lleno al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, después de conocerse que trabajadores de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), dependiente del Ayuntamiento de Madrid, pidiesen a un detective privado recabar más datos sobre la comisión recibida por el hermano de la dirigente madrileña, Tomás Ayuso, derivada de la adjudicación de un contrato de 1,5 millones de euros por parte de la Comunidad de Madrid a un amigo de la familia Ayuso, por el que cobró al menos 55.850 euros.

El estallido de la crisis obligó el jueves pasado al alcalde a comparecer a primera hora ante la prensa para dar explicaciones, dejando claro que iba a ejercer solo «como alcalde de Madrid»

En dicha comparecencia subrayó en varias ocasiones que lo hacía como alcalde de la capital y trató de colocarse en el bando de los no alineados dentro de la guerra civil que vive el Partido Popular.

Almeida explicó a los medios de comunicación que tras recibir un primer aviso de que la EMVS estaba involucrada en un supuesto intento de espionaje a Ayuso –un mensaje que le trasladó el exministro y exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón que hizo de emisario de la presidenta madrileña, con la que el alcalde ha perdido toda relación–, el Consistorio puso en marcha «una investigación interna».

«Hechas las averiguaciones, concluimos que el detective niega la reunión, el trabajador niega la reunión, que no hay ningún contrato y que por tanto no se ha podido producir ningún encargo ni pago para obtener información de esa naturaleza», trató de zanjar la polémica el alcalde

También anunció que «si apareciera alguna prueba de conducta irregular, sería cesado inmediatamente».

Solo unas horas más tarde Carromero dimitía, noticia que fue confirmada en una escueta nota por el Ayuntamiento. Fuentes del Gobierno municipal aseguraban que su marcha no fue voluntaria, sino que fue forzada por el regidor, temeroso de que apareciese un goteo de noticias sobre las maniobras de Carromero, a quien Almeida considera un enviado de Génova 13.

La renuncia de Carromero echó por tierra la versión dada por el alcalde solo unas horas antes

El alcalde ha preferido no criticar a Ayuso, no actuar de portavoz de la cúpula del PP, y ésta de momento le ha devuelto el gesto sin incluirlo en los ataques que lanza a Pablo Casado y Teodoro García Egea.

Ayer viernes 18 de febrero, directamente, el alcalde desapareció del mapa. Si el día anterior decidió no actuar como portavoz del PP, en esta última jornada también ha decidido callar como alcalde.

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