Manual para entender a los sindicatos comunistas de España

Corruptos, vagos, golfos, inútiles, gorrones, sinvergüenzas, caraduras, holgazanes, viciosos, rufianes, descarados, incompetentes, vendidos, vividores, puteros, cocainómanos, traidores, estómagos agradecidos y comunistas…, «sindicalistos».

¿Cuál es el papel de los sindicatos mayoritarios hoy en España? ¿Qué aportan para mejorar la vida de los trabajadores? ¿Tienen alguna utilidad? Nada.

Hablaré claro, mientras la luz sube de 17,68 € (MWh) a más de 700€ (MWh), la cesta de la compra ya no se puede llenar, los combustibles son un bien de lujo, las colas del hambre no paran de crecer y la inflación está descontrolada, ¿qué hacen ellos? Apoyar a los presos de la ETA, a los independentistas, a los golpistas y a los acosadores de un niño y su familia que tuvieron la dignidad de pedir recibir clases en español. Y seguir cobrando subvenciones para seguir comiendo gambas. Qué obsesión. ¡Son morsas rojas!

Lógico, 100 millones de euros son un bozal muy efectivo

Estimado lector, vamos a intentar desenmascarar a los parásitos que periódicamente se disfrazan de proletarios para seguir viviendo a cuerpo de rey sin dar un palo al agua. Para seguir lucrándose a costa de unos trabajadores a los que nunca han representado ni defendido y siempre han dado la espalda. Para seguir siendo el brazo político de la izquierda.

Lo primero es decir que si hubiese que ponerle rostro a la prostitución moral, también sexual, sería la suya. La cara de los que hace mucho que superaron la barrera de la traición al trabajador para mutar en una organización delictiva cuya práctica nada desmerece a la mafia.

La sindical cosa nostra hoy viste con pashminas y se hace el «sordo»

Hablamos de unos carroñeros que no tienen límites a la hora engullir dineros públicos. Un pozo sin fondo en el que, gracias al trabajo sucio que le hacen a la izquierda manteniendo la paz social -no incendiar las calles, básicamente- son beneficiarios de un cariño institucional propio del mismísimo don Angelo (puticlub de referencia del socialismo andaluz). Huelga decir que ese cariño lo proporciona el papel que lleva impreso el sello del Banco Central Europeo.

«Sindicalistos», solo sois un monumento a la podredumbre moral para favorecer la causa roja que está arruinando a los españoles, entre ellos, los infelices que todavía os apoyan y siguen pagando su cuota (algún afiliado tendréis, digo yo) mientras levantan el puño izquierdo al son de ese ruido siniestro llamado La Internacional. Ruido que uno de los mayores asesinos y comunistas de la historia, valga la redundancia, Lenin (padre ideológico de gran parte de la izquierda de España, que no española), convirtió en himno oficial de la tiranía rusa bajo su yugo y el de su maldito sucesor (1919-1944), Stalin. Dejo aquí este apunte como memoria histórica.

Tengo claro que vosotros solo defendéis vuestras prebendas y prerrogativas, dado que estáis instalados en los privilegios que son vuestro modus vivendi. Todo menos trabajar, que es dificultoso y os han dicho que se suda; además, eso es de «clase baja-obrera» y está mal pagado. Eso sí, cada primero de mayo, os pondréis el disfraz de proletario oprimido y a seguir viviendo de la mamandurria, nuestros impuestos.

Si estos «sindicalistos» tuviesen algo de dignidad, sentirían vergüenza de sí mismos. Siendo sinceros, les importa un carajo qué les ocurra a los trabajadores, porque lo único que les quita el sueño es que le quiten las subvenciones con las que mantienen sus chiringuitos

El 11 de noviembre de 1887 fueron ejecutados los conocidos como Mártires de Chicago: Spies, Fielden, Neeb, Fischer, Lingg, Eengel y Parson. La sentencia declaró que “eran hombres demasiados sacrificados, demasiados peligrosos y demasiado inteligentes”. Si miramos a estas personas que pagaron con su vida la defensa de los trabajadores, ¿qué puedo sentir por los «sindicalistos»? Rechazo, desprecio, repugnancia (España Renace).

Todo lo que en el presente se expone nada desmerece el papel digno y necesario que la defensa de los trabajadores exige, como está haciendo el sindicato Solidaridad en la huelga de los transportistas, a los que el Gobierno tiene asfixiados a base de impuestos. Ojalá esta huelga sea el punto de inflexión para que España despierte. Ya es hora de ponernos en pie y decir hasta aquí habéis llegado, socilialistas. Los transportistas nos están enseñando el camino. Sin duda alguna ese sería el inicio del fin de un Gobierno contra España y los españoles. Ojalá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.