Macron gana la primera vuelta de las presidenciales francesas y se batirá con Marine Le Pen en la segunda vuelta

El segundo puesto en las elecciones presidenciales del pasado domingo 10 de abril estuvo mucho más reñido de lo que las encuestas habían previsto, aunque finalmente, fue Marine Le Pen quien se impuso con su Reagrupación Nacional

En las elecciones presidenciales se ha producido un efecto concentración a 3 partidos.

El de Macron por un lado, que ha dejado a socialistas y republicanos en números rojos; el de Le Pen por el otro, que ha robado votos tanto a republicanos como a la promesa que en ciertos momentos de la campaña llegó a ser el liberal-nacionalista Eric Zemmour; y, en tercer lugar, el partido del siempre desquiciado Melenchón, que por primera vez ha dejado al resto de partidos de izquierda en la más absoluta irrelevancia.

El viejo ‘Partido Socialista‘ francés quedó humillado y por debajo del 2% de los sufragios. El partido de extrema izquierda de Jean-Luc Melenchón, Francia Insumisa, se benefició dentro de la izquierda del efecto de concentración de voto y consiguió hacerse con casi la totalidad de los sufragios de votantes a la izquierda del partido socioliberal progresista ‘En Marche‘ del presidente Macron, algo insólito en las últimas décadas de la política francesa.

Los malos resultados de los que eran indiscutiblemente los dos grandes partidos nacionales hasta hace un lustro: el ‘Partido Socialista‘, ahora capitaneado por la alcaldesa de París Anne Hidalgo, y el partido ‘Los Republicanos‘, de Valérie Pécrease, ponen en riesgo su propia existencia. Ambas formaciones, equivalentes a PP y PSOE en España, han quedado por debajo del 5% de los sufragios. Esto se traduce en que dejarán de percibir una gran parte de los fondos públicos de los que se venían beneficiando hasta ahora.

Aunque ambos partidos siguen siendo los más fuertes a nivel municipal, e incluso rivalizan con Macron a nivel legislativo más de lo que los partidos de Le Pen y Melenchón son capaces (debido al sistema electoral con segundas vueltas), su actual situación financiera es tan precaria que pone en riesgo el futuro a corto plazo de dichas formaciones.

Hoy mismo, el partido de Los Republicanos ha sacado un crowdfunding para recaudar dinero con el que pagar su deuda de 7 millones de euros y garantizar la no disolución de la histórica formación de centro-derecha.

Francia sigue girando a la derecha… y ahora también a la extrema izquierda

Al menos a nivel presidencial- recordemos que en Francia el poder legislativo y ejecutivo están muy separados y el resultado de las legislativas de verano puede no parecerse en nada al de ayer- el de Macron se convierte en el principal partido de concentración de Francia con un 27,6% de los sufragios.

Marine Le Pen vuelve a repetir como segunda en el podio presidencial con un 23,4%, un par de puntos más que hace 5 años. En esta ocasión, las encuestas de cara a la Segunda Vuelta le son mucho más amables que en 2017 y no son pocas las que vaticinan un empate técnico. Aunque lo más probable es que Le Pen pierda frente a Macron el próximo día 24 de abril, de ganar la segunda vuelta convocaría un referéndum para reformar el sistema representativo de cara a las próximas Elecciones Legislativas, en las que su partido tiene poco que hacer con el sistema electoral actual.

No debería hacer falta aclarar que, de ganar Le Pen las presidenciales, estaríamos asistiendo a un cambio de paradigma no solo en Francia sino en toda Europa mayor que el que se produjo en 2016 con las victorias de Trump y del Brexit.

Melenchón se convierte en la gran referencia de izquierdas a la izquierda de Macron. Es muy difícil que un partido tan extremista como el suyo, para el que incluso el asfixiante e impositivo estado central francés se queda corto, vaya a presidir nunca Francia. No obstante, parece que los viejos votantes socialistas, verdes o de diversas formaciones de izquierda a los que siempre se les había llenado la boca advirtiendo «contra los extremismos», no le hacen ascos y lo prefieren a Macron y Le Pen.

En cuarto lugar, con un 7,1%, se encuentra el polémico Zemmour con su formación ‘Reconquista‘. El peculiar candidato de derecha nacionalista y origen judío es el único, junto con Dupont-Aignan del partido gaullista, que ha pedido el voto para Marine Le Pen en segunda vuelta.

En quinto lugar, humillada y por debajo del 5%, tenemos a Pécresse. La candidata republicana había sido catapultada y favorecida por la prensa- como Macron en 2017- y para muchos periodistas (en Francia mayormente de izquierdas) era el principal muro de contención frente a Le Pen.

Sin embargo, los jubilados y votantes más «centristas» de la derecha sociológica francesa han dejado claro que frente a la copia, prefieren al original, y en este caso ese es Macron. Los más de derechas, han preferido votar a Le Pen o Zemmour.

Por debajo de Los Republicanos encontramos al candidato ecologista de izquierdas Yannick Jadot, que con un 4,6% aparece como el único candidato de izquierdas que puede hacer algo de sombra a Melenchón.

Con un 3,2% encontramos a Jean Lassalle, un liberal algo a la derecha de Macron que ha conseguido superar el millón de votos.

En un 2,3%, menos de lo que vaticinaban las últimas encuestas, se ha situado el comunista Roussel.

Casi en un porcentaje similar tenemos al gaullista Nicolas Dupont-Agnan.

Cierra la lista la candidata Anne Hidalgo con un humillante 1,7%. Un resultado tan malo sin duda perjudicará en lo sucesivo a su partido, tanto en las legislativas como en municipales y regionales.

¿Y qué pasará en segunda vuelta?

Las encuestas dan desde empates técnicos a victorias para Macron por un margen mucho más estrecho que en 2017. Prácticamente ninguna encuesta da como ganadora a Le Pen, aunque alguna hay que sí lo hace.

La transferencia de voto respecto a la primera vuelta es más diversa de lo que para algunos cabría esperar.

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