Los vecinos del Valle de Ocón se rebelan contra los «macroproyectos» eólicos

Los vecinos del Valle de Ocón no luchan contra las renovables ni contra molinos de viento, pero sí contra lo que consideran una mala planificación de los parques eólicos.

La Plataforma por el Progreso Sostenible de La Rioja Oriental y la del Alto Cidacos, se manifiestan hoy domingo en las salidas de sus municipios. 

En esta protesta buscan parar los proyectos de los «macroparques» eólicos y las torres de alta tensión que están cambiando para siempre el aspecto de sus comarcas.

El caso más emblemático es el del Valle de Ocón, donde decenas de torres dominan desde hace tiempo algunas de las principales colinas y está previsto erigir un colosal aerogenerador de 200 metros.

«Renovables sí, pero no así» es uno de los lemas que exhiben en los manifestantes en sus pancartas.

La importancia del viento en el Valle de Ocón.

Si por algo destaca el Valle de Ocón, además de por sus bosques y abundancia micológica, es por el viento.

Desde hace ya bastantes años, un imponente nuevo molino de viento, construido desde cero al viejo estilo feudal, junto a las ruinas de lo que hace siglos fue el molino original de similar aspecto, recuerda a lugareños y visitantes el pasado del valle.

Asimismo, el nombre de uno de los pueblos que conforman la comarca no es otro que «Los Molinos«.

Ocón y alrededores conforman un idílico lugar de La Rioja, donde el viento ha tenido, tiene y tendrá siempre gran importancia para la economía del lugar.

De esta manera, los molinos han estado siempre presentes en la comarca. Un lugar cuya población hoy se cuenta por cientos pero en el siglo XIX se contaba por varios miles.

Durante los últimos 20 años, de la mano de la despoblación, el Valle de Ocón ha visto construirse en él decenas de descomunales molinos de viento con toda la infraestructura que los acompaña. Los políticos los vendieron como parte del progreso de la región.

Si hace varios siglos eran los molinos y el Castillo de Ocón quienes dominaban el valle desde las alturas, ahora son los aerogeneradores quienes han tomado el relevo.

En este caso, ya no tenemos bellos y bucólicos molinos de piedra y madera tradicionales destinados a moler el trigo, sino colosales torres de metal de fabricación industrial.

Torres funcionales que, para muchos, estropean el paisaje.

Torres con enormes aspas que matan a cualquier ave que comete el error de acercarse lo suficiente.

Torres con turbinas que mantienen de forma casi ininterrumpida un notorio ruido electromecánico que enturbia los sonidos naturales del bosque que rodea el complejo.

Economía ecosostenible vs habitabilidad conservacionista.

Que los nuevos molinos están para facilitar la generación local de energía limpia en La Rioja es algo que sabemos todos.

Pero, a veces, olvidamos que los parques eólicos, como en bastante menor medida los solares, tienen un gran impacto en el medio natural y, en muchos casos, también en el rural.

Es un hecho que los molinos generan ruido, modifican el medio (hay que talar árboles, trazar calzadas y modificar el terreno para erigirlos), impactan más negativa que positivamente en el paisaje y matan a las aves que se acercan a sus aspas.

Los 7 pueblos o aldeas que conforman la red rural del Valle de Ocón viven de actividades diversas, siendo el turismo una de ellas.

Gran parte de los habitantes de Ocón no lo son durante todo el año.

Son ciudadanos de Calahorra, Logroño u otros municipios de dentro y fuera de La Rioja, que, precisamente, acuden al valle para entrar en contacto con la naturaleza, hacer turismo rural, recolectar muchas setas que dan fama a la comarca o disfrutar de la tierra de sus ancestros.

Para gran parte de estas personas, como para muchos de los campesinos (algunos ya bastante ancianos) que pueblan el lugar, a las administraciones locales se les ha ido bastante de las manos el tema de los parques eólicos.

No es un secreto que, a veces, los políticos tratan de aprovechar al máximo las condiciones naturales de determinados puntos geográficos, sembrándolos de placas solares, aerogeneradores, fábricas…

En países como Alemania, los enfrentamientos de muchos conservacionistas y ecologistas contra la proliferación masiva de parques de renovables dentro de un mismo área, se está haciendo frecuentes.

Que La Rioja y España produzcan su propia energía limpia, barata y renovable de forma autosuficiente es algo intrínsecamente bueno, nadie lo pone en duda.

Pero, si precisamente, la construcción de parques eólicos tiene como uno de los principales objetivos salvar el medio ambiente, se deberían empezar a tener más en cuenta los impactos negativos que a veces tiene la masificación descontrolada de este tipo de estructuras. A veces, en lugares con un gran entorno natural que sería importante preservar.

Es cierto que uno de los grandes problemas del mundo es la contaminación y que uno de los grandes problemas de España es la dependencia energética del exterior.

Pero también es cierto que el abandono rural, al que a veces empuja también la transformación agresiva del medio rural y natural, es otro de los problemas actuales de nuestro país.

Haciendo de la vida en el campo algo desagradable, no vamos a evitar que el éxodo rural sea una tendencia al alza.

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