Los nuevos paquetes de ayudas para pymes y autónomos no llegarán hasta otoño, como pronto

Los plazos dados por las autonomías hacen complicado que los empresarios puedan recibir esas ayudas- vitales para su supervivencia, en algunos casos- antes del otoño.

Hasta 7.000 millones en ayudas directas prometidas por el Gobierno para pymes y autónomos se retrasarán, como mínimo, hasta bien entrado septiembre.

Las ayudas fueron anunciadas por el Gobierno en marzo, pero la gestión por medio de las comunidades autónomas está dilatando el proceso. Cada una tiene unos tiempos y una burocracia distinta que se suma a la del Gobierno central.

Hay dos líneas de ayuda.

La primera, de 5.000 millones, se destinará al conjunto de comunidades autónomas.

La segunda, de 2.000 millones, será para Canarias y Baleares, por tratarse de los territorios más castigados por la pandemia por la caída del turismo.

Poco dinero, tarde y mal repartido.

Las comunidades que tienen más avanzado el proceso, Murcia y Baleares, terminaron a finales de junio de recibir la documentación de quienes solicitaban las ayudas.

Castilla-La Mancha, Madrid o Canarias recabaron la documentación la semana del 19 de julio, por lo que posiblemente se demoren más de un mes respecto a las primeras en repartir los fondos.

Navarra tendrá el plazo abierto hasta el 20 de agosto, mientras que Aragón esperará hasta el 10 de septiembre. En estos dos casos las ayudas podrían retrasarse fácilmente hasta noviembre o diciembre.

Ya hay algunas comunidades que han ampliado el plazo por la dificultad que está acarreando. Según ha comentado José Luis Perea- secretario general de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA)– al medio Vozpopuli, las ayudas no van a pasar de ser un parche. Un parche que, nuevamente, llegará a destiempo.

Son ayudas que se tramitan siguiendo los criterios de la ley de subvenciones, son muy farragosas burocráticamente… va a haber «pocos autónomos beneficiados… en torno al 12%.

Polémica en torno a los criterios establecidos.

Las ayudas están destinadas a reducir el endeudamiento contraído entre el 1 de marzo de 2020 y el 31 de mayo de 2021. De este modo, están enfocadas a cubrir obligaciones de deuda y pagos a proveedores, acreedores financieros y no financieros, aunque también costes fijos anteriores al 13 de marzo de 2021. Para recibirlas, las empresas deben registrar una caída de volumen de operaciones anual en 2020 de un 30% como mínimo con respecto a 2019.

Es precisamente este requisito de deuda el que más rechazan los empresarios y autónomos. Consideran que es injusto, como apuntan desde el ATA:

Hay que presentar documentos contables justificativos que acrediten una deuda, así que están penalizando a todos aquellos autónomos que son buenos pagadores y han cogido sus ahorros para pagar a suministradores, proveedores…

-ATA

Desde la patronal Hostelería de España apuntan que las ayudas «benefician a quienes tienen deudas frente a quienes han arriesgado su patrimonio para ir pagando esas deudas»

Las ayudas se reparten por comunidades según una serie de criterios: dos tercios dependen de la caída del PIB en 2020, teniendo en cuenta también la prosperidad relativa de cada autonomía. En torno a un 20% se distribuye en función de la tasa de desempleo. La novena parte a partir de la tasa de paro juvenil.

El plazo de concesión de las ayudas va hasta el 31 de diciembre de 2021.

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