Los lobbies que no amaban a los homosexuales

Estoy en contra de ese aquelarre de odio llamado Orgullo gay. Radicalmente en contra, por si no ha quedado suficientemente claro.

Este espacio lo he reservado para los insultos. Ten presente, querido lector, que si la izquierda te insulta es que algo estás haciendo bien. Lo malo es que te aplauda, Pablo Casado…

¿Eso significa que odio a los homosexuales? No, salvo para los necios zurdos que ven homófobos por doquier. Quien no se someta a su nauseabunda dictadura progre, será perseguido y quemado en la hoguera de la “Secta”.

No se trata de eso, aunque sí de denunciar la aversión que rezuma la roja tez de unos mercenarios ideológicos que se han prostituido por un puñado de subvencionadas monedas. Que han convertido lo que podría ser una justa reivindicación de derechos, sobre todo en países como Irán, donde ahorcan a los homosexuales, en un bufet con barra libre de ofensas, amenazas y reiteradas agresiones (modus operandi castro-chavista-leninista) contra todos los que no aceptamos su basura dogmática, fundada en el corpus doctrinal comunista: un cáncer social llamado marxismo (in) cultural.

Hablaré claro, ¿por qué tenemos que consentir que disfracen nuestras ciudades (paso de peatones, bancos, aceras, etc.,) e incluso en muchas instituciones públicas se incumpla la ley y se retire la bandera de España y en su lugar ondee la bandera gay? Ya está bien, hasta aquí hemos llegado.

Soy consciente de que me van a llover los “palos”, pero no podemos ganar las batallas sin darlas. No he venido aquí a hacer amigos, sino a dar mi opinión, guste o no al rojerío. Y ellos, ellas o “elles” me preocupan entre cero y nada.

Vayamos por partes. La Sala III, de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Supremo ha dictado una sentencia en la que fija como doctrina “que no resulta compatible con el marco constitucional y legal vigente, y en particular, con el deber de objetividad y neutralidad de las Administraciones Públicas la utilización, incluso ocasional, de banderas no oficiales en el exterior de los edificios y espacios públicos, aun cuando las mismas no sustituyan, sino que concurran, con la bandera de España y las demás legal o estatutariamente instituidas” (Publicado por NoticiasJurídicas).

¿Queda claro que no se puede utilizar ni mucho menos sustituir la enseña nacional por la banderita gay? La izquierda enferma seguirá haciéndolo.

Hoy este colectivo comunista ha perdido el norte, si es que alguna vez lo tuvo. Hoy solo es el arma con la que el rojerío domina y envilece todos los sectores de la sociedad. La degradación es tal que hemos visto a unos mamarrachos semidesnudos y borrachos perreando como Mónica (madre y médica) García en la SER, ante el monumento nacional a los Héroes del Dos de Mayo, a los Caídos por España, mientras entre perreo y perreo se meaban sobre el citado monumento. ¿Estas son sus reivindicaciones? ¿A esto aspiran, a ultrajar la memoria de los que dieron su vida por la libertad y por España? A esto, a odiar a los que no comulgamos con sus ideas y a cobrar subvenciones.

En otra ocasión pude ver como insultaron y agredieron a personas que no eran de la hermandad izquierdosa, llegando a lanzarles orines a la cara. Evidentemente, todo respondía a un plan preconcebido y mejor orquestado, o, ¿acaso los engendros bien hormonados y mejor drogados que hicieron esto habitualmente mean (lenguaje vernáculo rojo) en botellas y las llevan consigo a todas partes? Está claro que no.

Todo lo contado es cierto, salvo con la ignota Cuca Gamarra (PP), que, dada su cero relevancia política, se libró de la desagradable lluvia de aguas menores al ser una desconocida para los cerdos rojos.

Hay que decir que no defienden ninguna causa justa, salvo su situación económica en forma de colaborador necesario del maldito marxismo. ¿Has visto a alguno de estos mamarrachos manifestarse en Irán, Afganistán, Pakistán, Sudán, Nigeria,  Arabia Saudí, Marruecos, Mauritania y otros? Nunca, ni los verás. La condena por homosexual va desde la cárcel a la pena de muerte. Por cierto, todos son países musulmanes o comunistas.

Al contrario, muchos de estos “aguerridos” activistas, se han hecho asquerosamente ricos con el dinero procedente de esos mismos países donde sus líderes llegan al clímax ahorcando a los gais.

Son los mismos que no dudan en enaltecer a un asesino, el “Che” Guevara, que encerraba a los gais en campos de concentración, a imagen y semejanza de lo que hizo Hitler con los judíos. Por supuesto, luciendo con mucho orgullo y ninguna inteligencia las camisetas con su asquerosa y criminal cara.

Amigo, este es el Patio de Monipodio en el que se ha convertido la izquierda de España, que no española, y su falsaria por inexistente superioridad moral roja. Un vademécum ideológico colmado de falsedades cuyo único mérito es ser repetidas una y otra vez hasta que, con la ayuda de los medios de comunicación por ellos financiados, permee en la sociedad y obtengan sus frutos: millones de “botantes” con menos luces que dignidad.

Para finalizar, hago una pregunta, ¿qué es un homosexual respetable (para el lobby gay) en España? Una femiloca que odie al heterosexual, proabortista, anticatólica, anticapitalista, que no defiende la unidad nacional, que esté en contra de los derechos individuales y se muestre fiel defensora del colectivismo más exacerbado: una comunista.

Porque el homosexual que esté en contra de todo lo que representa la mafia arcoíris y sus subvencionados bolsillos, ni hablar de votar a VOX, no será respetado y sí un paria a extinguir. Siempre desde la óptica de estos enfermos de odio.

Tengo claro que solo queda VOX, ¿por qué? Porque PP y el difunto de Ciudadanos han abrazado los postulados del marxismo cultural. Por cobardía o miedo a la izquierda, no descarto irrestricta estulticia, se han humillado ante el rojerío que los odia y desea su extinción. Periódicamente peregrinan arrastrándose hasta el sanedrín bolchevique para que les perdonen la vida y les entreguen el carnet de demócrata. Patético. Qué decadencia.

Afortunadamente, siempre nos quedará VOX y las personas sensatas que, independientemente de cómo vivan su sexualidad, apuestan por la verdadera convivencia. Adelante VOX, sin miedo a nada ni a nadie.

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