Los hosteleros protestan en Calahorra

Los hosteleros calagurritanos están asfixiados económicamente y muchos se sienten de alguna manera «atacados» por los distintos Gobiernos y sus medidas anti-Covid.

Los convocantes exigen conocer los datos reales que demuestren que cerrando locales de hostelería debidamente acondicionados a las medidas anti contagios, se reduce significativamente la expansión del virus.

Hoy 6 de octubre muchos protestaban en el Mercadal. Las concentraciones en Arnedo o Rincón han tenido que ser canceladas por las medidas de confinamiento.

En algunos edificios, los ciudadanos se sumaban a las reclamaciones de los hosteleros con el acto simbólico de bajar casi hasta abajo las persianas saludando sacando la mano por la ventana.

El cierre de los interiores en los locales de las localidades confinadas (Calahorra, Arnedo y Rincón) está terminando de destrozar la temporada a los hosteleros de estos lugares.

El actual confinamiento, que como poco se prolongará una semana, es la puntilla en un año trágico para la hostelería de La Rioja Baja en el que muchos locales ya están al límite o a punto de colapsar.

La situación puede suponer la quiebra para muchos bares y restaurantes, sobre todo si, finalmente, el confinamiento se prolonga por tiempo indefinido.

Esto último es algo poco probable a tenor de los datos más recientes, pero ha sido una de las razones que ha llevado a los hosteleros a manifestarse en contra de las actuales medidas.

Algunos de los manifestantes portaban carteles con lemas como «la hostelería no es el virus» o reclamaban que el Gobierno los tuviera más en cuenta en la toma de decisiones.

Otros hosteleros echaban en cara al Gobierno autonómico o local, que las medidas tomadas en municipios de La Rioja fueran más estrictas que las puestas en práctica, por ejemplo, en localidades del sur de Navarra.

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