Los españoles abandonados en Ucrania por el Gobierno logran salir gracias al jugador español de balonmano, Carlos Molina Cosano

Luis Delgado y su mujer, han logrado por fin salir de Ucrania tras pasar una semana atrapados en un hotel de Zaporiyia.

No obstante, no ha sido el Gobierno español el que les ha ayudado

El lunes pasado, Delgado denunciaba que habían sido abandonados por las autoridades consulares en una localidad ucraniana a la que habían acudido para participar en una competición de baile deportivo como jurado internacional:

«Desde el primer momento nos pusimos en contacto con nuestras autoridades consulares y no nos han hecho ni puñetero caso».

EL JUGADOR ESPAÑOL DE BALONMANO QUE LES HA SALVADO

Tras escuchar su testimonio, Carlos Molina Cosano, cordobés que desde el año pasado milita en el equipo de balonmano Motor Zaporiyia, se puso en contacto con ellos a fin de ayudarles todo lo que le fuera posible.

Este lunes, Molina llegó a España a través de Polonia, pero ofreció a Delgado y Svetlana todos sus contactos para que pudieran escapar del horror de la invasión rusa que él mismo había vivido.

Svetlana habló de la situación con Libertad Digital afirmando que, al contrario que el Gobierno español que les dejó «totalmente tirados»:

«Carlos movió a su equipo de balonmano para que si alguien salía con el coche pudiera cogernos a nosotros también».

Sólo tienen palabras de agradecimiento para Molina

Ambos no tenían vehículo propio y de todas maneras, desconocían totalmente las carreteras que llevan a la frontera y por dónde ir para evitar el peligro. Tampoco pudieron encontrar compañía alguna de taxis o de coches privados que les acercase a la frontera, ni prometiendo pagar la cantidad de dinero que fuera necesaria.

Así pues, el camino proporcionado por Molina era su única esperanza

Afortunadamente, resultó un éxito y el Motor Zaporiyia les ofreció subirse a un coche que se dirigía a la frontera con Rumanía.

UN DURO VIAJE

Según informaba Svetlana el jueves, llevaban dos días sin comer, apenas quedaba gasolina y dudaba de poder llegar a la frontera. No obstante la madrugada de hoy viernes, tanto ella como su marido llegaron a Rumanía,

A pesar de la alegría de haber conseguido salir de Ucrania, también están llenos de indignación

No entienden cómo es posible que la Embajada española no les ayudara y que haya tenido que ser un jugador de balonmano -que tampoco recibió ayuda alguna de la Embajada- el que les haya salvado de la guerra.

Han denunciado también que:

«Ahora estamos llamando a la Embajada de España en Rumanía, pero nadie nos hace caso, ni de emergencias ni nada. Ya hemos llamado veinte veces y nada, ni caso, así que trataremos de viajar por nuestros propios medios a España como sea».

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