Los cojines berlineses, el quebradero de cabeza de los conductores logroñeses. Son «obstáculos a la circulación» y no reductores de velocidad

La polémica viene dada desde que el 4 de julio del pasado año 2021, el Ejecutivo socialista de Pablo Hermoso de Mendoza decidiera colocar los famosos reductores de velocidad conocidos como «cojines berlineses» en la calle Alemania y en Avenida de la Sierra.

Pese a ello, muchos son los conductores que evitan estos cojines rebasándolos por el medio, sobre todo patinetes eléctricos, bicibletas, motos y conductores de vehículos de cuatro ruedas mañosos.

El problema se ha agrabado cuando con la reforma de la Calle Murrieta, el Ayuntamiento ha vuelto a tomar mano de estos cojines, colocándolos en un carril único de subida y de bajada, imposibles de esquivar, tanto para motos como para vehículos de cuatro ruedas.

Los cojines berlineses son unas placas de caucho, de varios centímetros de grosor, que se colocan en medio del carril. Los vehículos de dos ruedas tratan de esquivarlos, ya que rebasarlos por encima los desestabiliza. Los coches, furgonetas o autobuses, entre otros, no tienen escapatoria y los pasan por encima, resultando bastante desagrable por la desestabilización que ello provoca, independientemente de la velocidad que se lleve.

La Unión Internacional de Defensa de Motociclistas ha remarcado su oposición a dichos cojines, destacando su ilegalidad y peligrosidad. En este sentido, han destacado que «no deben considerase reductor de velocidad», sino que son «obstáculos a la circulación»

Los cojines berlineses son especialmente peligrosos para los motoristas, ciclistas y patinetes eléctricos, si ha llovido. El riesgo de perder el control al rebasarlos se multiplica por el hecho de que los bordes son biselados, con una inclinación que favorece los patinazos. Si se frena, la posibilidad de perder el equilibro y caer al asfalto es todavía mayor.

De hecho, como decía más arriba, los conductores tratan de esquivar estos elementos en la medida de lo posible, lo que genera otros peligros. Como por ejemplo, rozar los vehículos estacionados, donde puede haber personas que abran una puerta para salir del vehículo. Las motoristas, ciclistas o patinetes eléctricos modifican su trayectoria al evitar estos cojines, por lo que es fácil que invadan el carril contrario o salirse de la vía.

Desde el colectivo de motoristas, se ha apoyado en la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial para defender la ilegalidad de estos elementos. Uno de los artículos que destacan es el 12.2, que explicita la prohibición de modificar las condiciones apropiadas para circular, así como el 4.2, que todavía es más claro: «No se instalará en vías o terrenos objeto del ámbito de aplicación de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial ningún aparato, instalación o construcción, ni se realizarán actuaciones como rodajes, encuestas o ensayos, aunque sea con carácter provisional o temporal, que pueda entorpecer la circulación”.

Entre otras razones, también recuerdan que este Real Decreto Legislativo indica la «obligación de retirada» de los cojines berlineses

Estos elementos realizan su función, que los vehículos ralenticen su marcha. Pero también conllevan ciertos inconvenientes. Sobre todo para aquellos que pasan muchas horas al volante, como son los chóferes de autobús, quienes rebasan cada día cientos de badenes. El movimiento que se produce en el vehículo repercute finalmente en el conductor, quien, puede llegar a sufrir problemas de espalda.

Los que también sufren los efectos de los badenes son los equipos de emergencia. No solo por el traqueteo que supone rebasarlos, sino por el tiempo de respuesta. Lo mismo ocurren con la Policía, sanitarios o Bomberos, los cuales deben frenar al llegar a estos elementos y acelerar para seguir la marcha. Son segundos que, en ocasiones, pueden resultar vitales.

Respecto a la peligrosidad de estos elementos, el colectivo ha destacado que los cojines berlineses permiten la «maniobra evasiva, favoreciendo la trayectoria hacia zonas de riesgo» y «generando hábito« entre los motoristas.

Los conductores remarcan que son «obstáculos a la circulación» y no reductores de velocidad

Además, la asociación ha asegurado que un cojín «puede modificar de forma involuntaria la trayectoria de un vehículo de dos ruedas», una situación que se da especialmente en caso de lluvia.

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