Logroño, una hermosa ciudad dirigida por un no tan hermoso alcalde

Pablo Hermoso de Mendoza, Alcalde de Logroño. Algunos confunden esta figura con el también ilustre rejoneador riojano, de mismo nombre y apellido. Pero nos centraremos en la máxima autoridad municipal de la capital riojana. La consagración que uno ha conseguido en el ruedo taurino el otro la ha perdido en su periplo político.

Nuestro Alcalde milita en el Partido Socialista Obrero Español, aunque, curiosamente, su pasado se caracteriza, más que por un cariz obrero, por haber confraternizado con el patrón. Pablo proviene directamente de la Federación de Empresarios de La Rioja, donde trabajó desde 1.999 hasta 2.009, compaginando esta labor con la de miembro del Consejo Social de la Universidad de La Rioja y del Consejo Riojano de I+D+I. Recordemos aquellos años, donde La Rioja era una región en crecimiento gracias a la política ¿socialista y comunista? de Pedro Sanz, dirigente del Partido Popular.

Pues sí, parece ser que Pablo comenzó a desarrollar su trayectoria profesional con gran cercanía al enemigo acérrimo de todo aquello que ahora su partido pretende representar. Aquel PP y aquellos empresarios “derechones”, denostados por la izquierda, fueron quienes confiaron en Pablo, de quien, por cierto, no dudo de su capacidad en la labor profesional que desempeñó.

En 2.009 pasó a ser el responsable comercial de la empresa riojana GNOSS, siendo la inteligencia artificial su objeto de actividad. Dentro de esta dedicación, bastante lejana a la albañilería, a la fontanería o a la electricidad, colaboró en comercializar proyectos, entre otros, para BBVA, Triodos Bank, Grupo Santillana… en una lucha por la defensa obrera riojana que tan solo puede encontrar parangón en Concha Andreu, pues ambos, son grandes ejemplos de lo que significa ser un vendedor de humos actualmente.

Dejando de lado a Concha Andreu, pues no le toca hoy ser nuestra protagonista de la contradicción, Pablo Hermoso de Mendoza llegó al poder en 2.019, año en que fue investido Alcalde de Logroño, con el beneplácito y apoyo de algunos de sus amigos empresarios, que hicieron pagar muy caro al PP los desmanes sufridos y apostaron, veladamente, por una persona próxima cuyo socialismo de origen está muy alejado de los cánones izquierdistas.

Y es a partir de entonces donde debemos de valorar a Pablo como Alcalde. Si analizamos sus actuaciones desde la alcaldía, nos encontramos un auténtico vacío, que va restando calidad de vida a la mayor parte de logroñeses y logroñesas. Ninguno de nosotros puede recordar una actuación emblemática de este Alcalde en Logroño, sino más bien una serie de ocurrencias poco beneficiosas para los ciudadanos.

Logroño ha pasado a ser una ciudad de tercera, con una circulación caótica y que para nada ha supuesto la predominancia del uso de las bicicletas que tanto gusta pregonar al Alcalde. El cada vez mayor número de kilómetros de carril bici apenas ha provocado un pequeño incremento de usuarios ciclistas. Malos itinerarios y pocas conexiones con el centro de la ciudad hacen que esta propuesta de carril bici no cuaje, a pesar del interés de muchos colectivos por este asunto.

Sus políticas verdes y progres son un auténtico fiasco para la ciudadanía logroñesa. La contaminación aumenta con los atascos y con la reducción de velocidad a 30 km/hora que ha determinado en muchas de las vías. Pablo, por ejemplo, se debe sentir orgulloso de que transitar en coche por la calle Vara de Rey suponga todo un reto a la paciencia.

Los jardines están descuidados. Pero más descuidados están la hostelería y los comercios, a los que el Alcalde en plena pandemia ha abandonado totalmente, plegándose a los designios de la Presidenta Autonómica, en lugar de defender a sus representados. Puede preguntar a las diversas asociaciones de comerciantes cuál ha sido su punto de preocupación por ellos. La respuesta es fácil, la más absoluta desidia por su parte. Ha preferido mirar hacia otro lado y evitar defender al pulmón económico de la ciudad. Pasar desapercibido ha sido su estrategia con el fin de estar alejado de posibles críticas.

Eso sí, ha conseguido que tengamos una estación de autobuses sin utilización inaugurada por el Alcalde hace unos meses pero que volverá a ser reinaugurada dentro de cerca de 2 años, cuando posiblemente queden pocas semanas para las elecciones municipales. Su coste ha sido unos 15 millones de euros y por eso hay que rentabilizar la estación en el tiempo, principalmente con muchas fotos y posados de Pablo delante de la misma.

Enlazado con todo esto, se hace más fácil comprender el motivo de la desorbitante subida de impuestos con la que se está “crujiendo” al logroñes. Todo muy socialista, o socialisto, por supuesto. Durante su mandato, va a subir el IBI en torno del 12%, un 2% en agua, basura, alcantarillado y una media cercana al 7% otros tributos municipales como IAE, Vehículos, Plusvalía e Impuesto de Construcciones. Pablo podría explicar al ciudadano que parte de los ingresos de esta subida impositiva se va a destinar al incremento en coste de 6 millones de euros en personal y servicios del consistorio logroñés desde que asumió la alcaldía.

Pero frente a todo ello, tenemos que agradecer el concepto de calles “abiertas” o rotondas “holandesas” que impulsa este Alcalde, perdido en todo aquello que sea un signo de realismo. La ficción de sus actuaciones ha llevado al ostracismo a muchas calles que de repente se han encontrado desdibujadas y sin el “meneillo” característico que mantenían su actividad.

Que no decir de las calles Laurel, San Juan, San Agustín… que de impulsoras del turismo y de la economía como símbolo de la ciudad han pasado a ser olvidadas por el Alcalde, sin perjuicio de que cuando toquen elecciones seguro que volverá a sentirse orgulloso de ellas.

Pablo ha demostrado ser un Alcalde pusilánime, que se dedica a estar en el cargo, pero no a tomar decisiones. Que no quiere enfrentamientos con Concha Andreu y que prefiere pasar desapercibido a pelear por los logroñeses. La ciudad necesita un impulso, un cambio hacia la modernidad, unas buenas conexiones vía carretera y AVE, una defensa del comercio, revitalizar el Casco Antiguo, proteger de la ruina sus edificios y monumentos emblemáticos como el puente Mantible y atraer al turismo nacional e internacional.

La ciudad necesita despertar y dejar de ser un simulacro de ciudad dormitorio que envejece a pasos agigantados y que se va alejando de la actualidad y del progreso

Necesitamos un Alcalde consciente de las necesidades, trabajador, que aúne los intereses de todos, que traslade pasión por Logroño y que atraiga inversión para favorecer nuevos proyectos empresariales que dinamicen nuestra ciudad.

No queremos un Alcalde que tan solo sirve a los intereses del Partido Socialista mientras pasea su sonrisa por las calles de Logroño, en medio de atascos y cada vez más locales vacíos decorados con carteles de se vende o se alquila.

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