Lituania levantará un muro en su frontera con Bielorrusia

Es su forma de luchar contra los flujos de inmigración ilegal proveniente de Asia central que está fomentando Lukashenko.

Lituania es un país de tan solo en torno a 3 millones de inmigrantes. Su economía está saneada, pero no es lo suficientemente grande como para poder resistir un flujo continuado de ilegales que podría, incluso, ir todavía muy a más.

La mayoría de los inmigrantes provienen de Oriente Medio y África. Llegan desde Bielorrusia gracias a que Alexander Lukashenko retiró a Bielorrusia de la Asociación Oriental de la Unión Europea (Corleap) y decidió facilitar el tránsito de ilegales.

Ante el nulo control fronterizo de Lukashenko y la práctica inacción de la UE, Lituania se dispone a levantar una gran valla fronteriza al estilo de las que existen en Hungría o en Bulgaria.

Bielorrusia se retira del Corleap.

El acuerdo de Corleap tenía, entre otros, un pacto migratorio para evitar la inmigración ilegal a la UE a través de territorios como el bielorruso.

El presidente del Consejo Europe, Charles Michel, visitó Lituania esta semana y prometió apoyar al país en las conversaciones con los países de origen para agilizar las devoluciones.

Esta situación supone una nueva fractura en las malas relaciones entre Lituania y Bielorrusia, distantes desde siempre, pero sobre todo desde el triunfo contestado de Lukashenko en las urnas el año pasado.

Desde el año pasado, Lituania es un país receptor de los refugiados políticos de Lukashenko. Las concurridas protestas tras unas elecciones presidenciales sin ninguna credibilidad aumentaron la represión y persecución a líderes de la oposición al régimen. La líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanóskaya, huyó a Lituania después de las votaciones del 9 de agosto de 2020.

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