Líbranos del mal

Desde que Carlos Herrera entrevistara al Caifas del Vaticano no me quedó claro el hecho de opinar o no sobre el tipo de casaca blanca y corazón negro. Finalmente he decicido que si voy a opinar, por que este tipo al cual le debemos parte de la profunda relativización de la cultura occidental y sus valores cristianos cimentados en el propio Jesucristo y sus defensores, se supone que es el guía espiritual de occidente o lo que queda de él.

Del odio de Jorge Mario Bergoglio a España, nada que decir, él ya lo dice con sus hechos y sus frases como por ejemplo: “si voy a Santiago, voy a Santiago, pero no a España, que quede claro”

Hoy, se reza en todo el mundo porque los misioneros y conquistadores españoles fueron los que prolongaron el Camino de Santiago desde su nacimineto hasta la última selva del mundo. Crearon en el mapa mundi  misiones, hospitales, civilización, derechos, iglesias, escuelas y catedrales, llevando la palabra de Cristo hasta donde antes se sacaban corazones para ofrecerselos al Sol, la Luna o las estrellas y elevando a los altares la cruz del Gólgota y las lágrimas de la virgen María.

Bergoglio, los reyes españoles, sus misioneros, sus leyes y sus códigos, acabaron con aquel holocausto, tal y como el Edicto de Milán de Constantino acabó con las masacres de cristianos en los anfiteatros y en los circos romanos.

Este tipo es un enfermo henchido de esnobismo progre, un esquizofrénico espiritual que le impide reconciliarse con su propia naturaleza, con su esencia y con su ser, pues siendo argentino y jesuita, todo lo que és se lo debe a España, por la cual siente y practica un desdén que ni el propio Jesús sintió por Judas .

Que Dios te perdone, Bergoglio. Yo no lo voy hacer. Donde su Santidad pone relativismo progre, yo pongo las aceitadas zamoranas de la Semana Santa Castellana

Donde su Santidad pone escrecencia diplomática, yo pongo las palabras del rey franco Clodoveo al evocar la Crucifixión: 

“Si mis francos y yo hubiéramos estado allí, Cristo no habría sido crucificado” 

Qué buen Caifas hubieras sido Bergoglio, en aquel Sanedrín tan untuoso con Poncio Pilatos.

Como el Cardenal Baronius entonces ya calificó a tus ancestros de sillón; Sergio III, Juan X, León VI, Juan XI, Esteban VII, Juan XII como pornocráticos; yo a tí, te incluyo entre ellos, ya puedes dormir tranquilo, si tu conciencia te lo permite Bergoglio.

Un comentario en «Líbranos del mal»

  • el septiembre 5, 2021 a las 6:17 pm
    Enlace permanente

    Felicitaciones por su columna, aplaudo sus palabras. Mi respeto a la Iglesia Católica es pleno, pero este Papa no está cuidando el depósito de la Fe ni la salud de las almas.

    Escribí una columna sobre “Jerarquía y cobardía” en este mismo medio, casi coincidiendo con usted.

    Sigamos adelante abriendo ojos. Felicitaciones.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *