Letonia comienza el derribo de todos sus monumentos soviéticos y restringe el acceso de los rusos al empleo en el país

Esta decisión va en la línea de otras decisiones tomadas por este y otros países bálticos, donde las sanciones a Rusia, al uso de la lengua rusa y al pueblo ruso van escalando con el paso de las semanas

Tanto en Letonia como en Estonia existen importantes minorías de rusos étnicos que, en muchos casos, se muestran totalmente en contra de las nuevas sanciones, así como al derribo de monumentos de época de los imperios ruso y soviético.

El parlamento votó a favor de eliminar todos los monumentos que glorifican la ocupación soviética y nazi de Letonia y el gobierno publicó recientemente una lista de 69 objetos que se eliminarán según la ley.

Derribo del principal monumento soviético en Riga

Un grupo de trabajadores, protegidos por una cerca y patrullas policiales, comenzó este martes la demolición del controvertido Monumento a la Victoria que recuerda el triunfo del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi en 1945.

Ni la caída de la Unión Soviética en 1991, ni la entrada de Letonia en la UE y la OTAN, ni siquiera las múltiples desencuentros entre Letonia y Rusia en los últimos lustros habían conseguido que la ciudad de Riga se dispusiera a deshacerse de uno de sus principales monumentos soviéticos.

Este monumento fue erigido en 1985, todavía en pleno dominio soviético. Consta de varios elementos separados: dos grupos de estatuas, un obelisco de 79 metros de altura, una gran placa con las fechas 1941-1945 y un espejo de agua.

El lunes por la noche, mientras se erigía una valla de seguridad adicional alrededor del monumento, unas 50 personas se reunieron cerca, algunas para protestar por la demolición planificada, otras para celebrarla. Según medios locales, hubo disputas a gritos y cinco detenciones por desobediencia.

La Unión Letona de Rusos, un partido político que presenta candidatos para las próximas elecciones parlamentarias del 1 de octubre, había convocado una reunión de protesta el lunes, pero las autoridades de la ciudad le negaron el permiso. Muchos letones de origen ruso ven el monumento como una conmemoración del sacrificio de sus antepasados para derrotar al nazismo.

Para el resto de los letones existe la idea de que el monumento glorifica la ocupación soviética y el régimen totalitario que duró desde 1945 hasta que Letonia recuperó su independencia en 1991.

El contratista de los trabajos de demolición y restauración no ha sido revelado por razones de seguridad.

Actualización 24-8-2022.

Derribadas ya las esculturas de la plataforma, se procederá al derribo del gran obelisco o torre del Monumento.

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