¿Le conviene a España que Suecia o Finlandia entren en la OTAN?

Lo de suecos y finlandeses es incomprensible. Y digo bien, incomprensible, ahora ¿ingresar en la OTAN?, ¿a causa de la guerra en Ucrania?, y ¿qué les hace pensar que  estarán más seguro dentro de la OTAN que fuera?, acaso ¿el amparo de seguridad colectiva?, podría ser seguro, que estos últimos no se hayan fijado en alguno de los territorios españoles, que son tan españoles como Madrid o Barcelona, pero que sin embargo, no gozan de tal estatuto.

Este giro estratégico no tiene nada de lógico. Los líderes rusos consideraban ya a ambos países fuera de su esfera de influencia y parte de la alianza en toda su planificación militar. Ahora, con lo ocurrido en Ucrania, se ha puesto de manifiesto un límite a la OTAN, la organización  siempre opta por un apoyo suigeneris, armas sí, soldados no, salvo que el negocio yanqui lo requiera, por tanto, no tiene lógica la decisión de ambos países.

Por cierto, antes de desternillarse del ejército ruso convendría recordar que las fuerzas de la OTAN a duras penas alcanzaron un acuerdo con Milosevic sobre Kosovo después de 78 largos días de intensos bombardeos aéreos, contra población civil y todas sus estructuras de supervivencia. De momento el ejército ruso no lo ha hecho.

Prueba de ello fue también la retirada de Estados Unidos de Afganistán el verano pasado, para Joe Biden, Afganistán ya está amortizado, y el uso y la financiación del ISIS y los talibanes ya está acabado. Por el momento, veremos lo que hace en Siria y otros escenarios

Otro ejemplo claro es Libia, cuyo resultado y escenario es mucho peor que antes de la intervención, que se lo digan a los familiares del embajador Stevenson.

Ante este escenario, ¿en qué nos beneficia?

Lo nuestro nunca ha sido el llamado “Frente Central”, osea la defensa de Alemania y demás países centroeuropeos ante una agresión de Rusia. La estrategia de pensamiento española mira al Sur siempre, tanto en nuestra adhesión parcial con Felipe González, como con José María Aznar. Perejil es una buena muestra de ello. La balanza hoy se inclinaría hacia el lado alauita, sin duda, por derecho y desecho propio.

La OTAN para nuestra estrategia de seguridad ha sido un saco sin fondo, hemos dilapidado miles de millones de euros en operaciones en el exterior por solidaridad, descuidando por completo nuestra seguridad en el Sur, sin pensar en las consecuencias de tener un sarraceno como vecino, a sabiendas que confiar en él desde siempre, es un juego de ficción absoluta.

Él juega con otras reglas y en otra liga, han muerto decenas de soldados en misiones de los que solo se acuerdan ya sus familiares y lo que es peor, han muerto muchas veces por las negligentes gestiones de los adinerados políticos de turno, y cuelgan como baldón deshonroso sobre las guerreras de militares con pelaje de dudosa honra miliciana.

Para no extenderme ¿Va a favorecer ese 2% que nos dotemos de lo que hay que tener para la defensa en un conflicto en el Sur o seguiremos dilapidando nuestros paupérrimos recursos en la OTAN? Los finlandeses y suecos deberían medir muy bien sus opciones, y la de siempre no les ha ido nada mal, que no sea por no advertirles.

Pero en España a decir verdad es que el enemigo lo tenemos dentro. Quienes tendrían que pensar con realismo y visión de futuro en nuestra defensa, aceptan los trágalas del Oeste conformándose con las promesas de la defensa atlántica condicionada por las circunstancias del momento. Aseguran que así estamos más seguros, pero nada más lejos de la realidad.

Nuestros estrategas, con su dejadez lograrán que la crisis geoestratégica sea para España mucho más dañina que la económica, la sanitaria y, desde luego, que la climática.

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